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Mostrando entradas de julio, 2006

Lección

"Yo no vengo a decirte que estoy triste y te amo". No. No es eso. Vengo a decirte que el universo tiembla a nuestros pasos, que mil pájaros descifran las palabras que escribo, que camino por sendas oscuras y nado hasta el fondo de los lagos. Te digo que estoy muerta, que estamos muertos y por eso hay algo cierto en nosotros. Vengo a hablarte de las cosas pequeñas, de la tierra que se ha caído o del gato o de las camisas dobladas, vengo a decirte que son cosas inmensas. Te grito las oraciones que tenemos que aprender para estar solos. Vengo para cantarte nanas, cantarte todo el tiempo, para que duermas o para que no puedas dormir. Vengo a desgarrar todas las paredes de este mundo. Vengo a construir casas y palacios y castillos. Vengo a plantar flores y malas hierbas. Vengo a destilar veneno para nosotros o para ellos. Vengo a decirte que no pido tu perdón.

Resaca

Para eliminar los efectos de la borrachera dicen que es bueno alejarse. Un viaje, pero un viaje a un lugar lo suficientemente conocido como para que lo importante sea el viaje. 6 horas de autobús más dos horas y media de avería entre León y Benavente mientras daba el sol, un sol implacabe y evidente, un sol que iba secando los restos de agua que aún permanecían encharcando los pulmones o el hígado o el corazón o los ojos (todavía los ojos). Dos horas parados con una cantante de mariachis que había conocido a Antonio Aguilar y se reía y se movía como una muñeca con su vestido rosa y tenía los rulos debajo del pañuelo y yo me reía con ella y estuvimos a unos minutos de empezar a cantar rancheras en el autobús. O eso o fue que el micro no funcionaba. Luego 6 horas para regresar, al anochecer, olvidada en el último asiento del autobús, acurrucada para soportar el mareo, mirando cómo se iba escondiendo el sol. No fue un atardecer espectacular, simplemente era un atardecer, un final como ot…

Queremos tanto a Juanma

G y yo lo decidimos, y cuando tomamos una determinación conjunta es difícil que las cosas vuelvan a ser lo mismo. Fue después de Frágil y no hubo lugar a dudas. Ambas sabíamos que teníamos que hacerlo. No importa los años que nos lleve, no importa a cuántos tengamos que matar ni lo que tengamos que destruir. Ni siquiera tiene importancia si a alguien le hace daño cualquiera de nuestras acciones. El fin lo justifica. Esta vez en fin sí vale la pena. Nos armaremos de valor y cumpliremos con nuestra obligación. Acabaremos con copias, cintas, carteles, artículos, memorias, programas... todo lo que tenga que ver con Air-bag. No dejaremos que el futuro lo recuerde por esa infamia. Lo libraremos del recuerdo y los chascarrillos. El futuro será el de Alas de Mariposa, el de la Madre Muerta o el de Frágil. No permitiremos que su memoria siga manchada.

Espera

Me abandonasteis. Todos vosotros me abandonasteis y yo pensé que no era para siempre, que podía hacer algo, que podía igual tal vez era posible, que si mantenía cada cosa en su lugar, si lo tenía todo exactamente igual que entonces, que el momento en que decidisteis abandonarme, que si hacía todo eso entonces volveríais. Supongo que no lo pensé conscientemente -ese tipo de cosas no entran dentro de nuestra conciencia-, pero el caso es que no alteré la colocación de los muebles, ni el desorden, ni el ruido de los cubiertos, ni lo que había dentro de los armarios. Esperaba que si eso permanecía vosotros tendríais, no os quedaría otro remedio que regresar. Por una parte, y si lo piensas detenidamente, tenía su parte de lógica. El lavabo roto por el golpe aquella mañana con la banqueta de la cocina; la misma grieta en el lavabo durante años y la misma banqueta ejecutora en la cocina, la misma que rompió primero el fregadero y luego fue hasta el cuarto de baño y estalló contra el lavabo que …

Prohibición

No escribas con lágrimas en los ojos. No escribas bajo la influencia de una emoción muy fuerte. Espera. Enfría tus manos. Espera. No lo hagas. No es bueno. No sale nada de ahí, ya lo has intentado otras veces y no valió para nada. Tampoco te ayuda a sentirte mejor. Espera que pasen unos días, espera a ser capaz de dormir por las noches, espera a no derrumbarte, a mantener el tipo, a no acurrucarte sobre los hibiscos para llorar porque no hay sol, porque necesitas que haya sol y llueve todo el tiempo.
Ahora no. Ahora no puedes entender nada. No puedes entender por qué estás triste. Espera a poder tragar de nuevo la comida, a cuidarte, a cumplir con tus obligaciones, a haber encontrado ya el certificado de defunción y a haber pagado ya los tres meses atrasados de la comunidad de vecinos.
Incluso espera a estar lejos, a no pararte a dormir en los bancos de los parques, a que tus pezones no tengan puntitos de líquido blanco y sean capaces de resistir el contacto de una lengua sin romperse.…

O algo mejor

Sí, era la misma noria. Es lo bueno de la Semana Negra, pase lo que pase sabes que siempre traerán la misma noria. Antes de irme a Irlanda me monté, para contemplar la ciudad desde lo alto y para despedirme, porque -esto lo sabe Christina R.- es inevitable despedirse desde las norias, como también es inevitable quedarse un ratito más sentada en el porche. Un ratito. Sólo un ratito. Sólo hasta que haga demasiado frío para dormirse a la intemperie o hasta que estemos exhaustos. Sólo hasta que ya no tengamos ganas de dar de comer a los perros flaquitos.
Ahora volví. Llevaba tiempo viviendo de nuevo en mi casa, pero lo cierto es que no había vuelto, seguía como huída en un país donde sí que hay luz y donde sí que es posible dibujar y donde los otros no me parecían seres extraordinarios. Lo cierto es que me cuesta no escabullirme, agazaparme y esconderme allí donde no me pueda ver ni yo misma, donde no resulte chocante y donde las cosas no se transformen, o por lo menos no profundamente. Pe…

La comadrona

Vino a casa con un maletín negro, la comadrona. Me asusté un poco. Reconozco que me dan miedo los médicos, los enfermeros, los hostipitales... pero sobre todo me dan miedo las comadronas. Me dieron mucho miedo desde siempre, supongo que porque no estoy acostumbrada a ese saber físico, brutal e ineludible que tiene quien es capaz de arrancarte un ser vivo de las entrañas. No le pude negar que estaba asustada."Tranquila, ahora me quito los tacones", pero me seguía dando miedo. No deberían dejarlas convivir con el mundo, a las comadronas. Deberíamos mantenerlas prudencialmente alejadas de la ciudad y llamarlas en el momento necesario. Lo malo es que una nunca sabe cuándo es el momento necesario, cuándo a su cuerpo le va a dar por tener contracciones y expulsar niños en lugar de otra cosa, así que hay que tenerlas siempre cerca, incluso demasiado cerca. No la dejé dormir. La necesitaba tanto que no la dejé dormir. Todos sabemos que las comadronas no duermen, pero no podía arriesga…

El origen del mundo

Yo la sé. No preguntéis por qué la sé, pues yo misma no me he preocupado por averiguarlo. No me importa demasiado. El caso es que la sé. Sé la verdadera historia de los hombres. Mucho más de lo que finjo saber, sé de dónde vienen todos ellos, sé que en el principio eran hombres-pájaro, pero volaban muy lento y alguien los aniquiló y tuvieron que bajar a la tierra e intentar ponerle nombre a las cosas ¿lo entendéis? Ponerles un nombre digno a las cosas para poder convivir con ellas, para que resulten familiares, para poseer algo más que un gato que se llame "gato" o un trozo de tierra. Ponerle nombre a todo, pobres, cuando lo único que sabían hacer era volar.
Alguien los dejó sangrando. Les sajó las alas zas zas zas como si tal cosa, como si fuera lo más normal del mundo tener que andar a dos patas. Los hombres eran pájaros cuando eran algo. Luego ya fueron muy poca cosa, errantes sonámbulos zombis dueños del mundo. De este mismo mundo en que nosotros habitamos pero que no es …