Ir al contenido principal

Espera

Me abandonasteis. Todos vosotros me abandonasteis y yo pensé que no era para siempre, que podía hacer algo, que podía igual tal vez era posible, que si mantenía cada cosa en su lugar, si lo tenía todo exactamente igual que entonces, que el momento en que decidisteis abandonarme, que si hacía todo eso entonces volveríais.
Supongo que no lo pensé conscientemente -ese tipo de cosas no entran dentro de nuestra conciencia-, pero el caso es que no alteré la colocación de los muebles, ni el desorden, ni el ruido de los cubiertos, ni lo que había dentro de los armarios. Esperaba que si eso permanecía vosotros tendríais, no os quedaría otro remedio que regresar.
Por una parte, y si lo piensas detenidamente, tenía su parte de lógica. El lavabo roto por el golpe aquella mañana con la banqueta de la cocina; la misma grieta en el lavabo durante años y la misma banqueta ejecutora en la cocina, la misma que rompió primero el fregadero y luego fue hasta el cuarto de baño y estalló contra el lavabo que sigue roto. Sin embargo ya no hay gritos por la mañana y ninguna mano estampa la banqueta y no hay sollozos detrás, pidiendo por favor, por favor tranquilízate por... favor...
No los hay porque me habéis abandonado, malditos, fue a mí a quien abandonasteis sin importaros nada, sin importaros estos años que paso -que he pasado, que pasaré- esperando, luchando por no esperar que vengáis a arreglar este desastre.

Comentarios

El señor del tridente y de otras dotaciones infernales :) ha dicho que…
Quienes nos abandonan, nos liberan; entender la diferencia de matiz,tal vez depende del calor. Quizás yo siento tanto, tanto, tanto calor; que le estoy agradecido a los que me abandonaron por haberme dado tanta libertad.
Un saludo desde mi honda atalaya,
Yo abandoné mi visita regular a este bosque disfrazado de jardín -porque es realmente frondoso y bello y tiene claros para la reunión y lugares para esconderse del propio miedo.
La abandoné por las sinrazones con las que se sedimenta el mismo abandono.
Pero vuelvo. No sobre mis pasos. Vuelvo porque este jardín-bosque sigue siendo el camino por el que quieren ir mis pies.
pirata ha dicho que…
Quienes nos abandonan nos liberan... o nos esclavizan para siempre.
Será que aquí hace mucho mucho frío* pero a mí me duelen las muñecas de estas cadenas q siguen marcadas en mi piel.

*según su teoría, señor del tridente
El quemadillo :) ha dicho que…
La esclavitud no es más que voluntad de esclavitud, como la libertad no es más que voluntad de libertad; corre bajo la piel de uno mismo, no la marcan las cadenas. Las cadenas no son más que un símbolo.
cen ha dicho que…
Animo, sibi, y sigue escribiendo tan bien. He leido tu blog.

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…