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Mostrando entradas de septiembre, 2006

Anclada en Madrid

La boca seca. Siempre se me seca la boca cuando sucede que no me siento capaz de afrontar. Esta vez fue una pelirroja que me sonreía mientras pronunciaba estas palabras: "te has equivocado. Este vuelo salió ayer". Entonces quise llorar, porque me ayuda a no sentirme estúpida, pero mis lágrimas no son de buena calidad (lo dijo el oftalmólogo, que no eran buenas lágrimas) y entonces abrí la libreta, me tranquilicé, esperé a que fueran las 6 de la mañana para coger el metro. Regresé a Madrid. Compré otro billete. De nuevo me voy. Siempre me estoy yendo. El problema es que nunca acabo de irme del todo.

Un respiro

Aunque sea con inyecciones, sobre una camilla del hospital. Aunque sea en camisón blanco abierto por la espalda y aunque tenga que escuchar las quejas ayayayaya me duele. Aunque sea con una mascarilla y medicamentos y antibióticos (sí, aunque sea con antibióticos), aunque sea con electrocardiogramas y placas del pecho. Aunque sea con sopa de fideos sin sal y tomas de temperatura y presión arterial. Aunque tenga que venir un tifón y llueva y llueva y llueva. Aunque tenga una vía en la vena del brazo izquierdo y una botella para tomar ventolín cada 6 horas. Por favor, que alguien me dé un respiro.

11-S

Hay aniversarios porque existen momentos en los que sabes que eso es un instante, que algo comienza o algo termina. Es para siempre. Sucede mientras una mujer agita un pañuelo para quitar el polvo a los cristales (el último polvo de los cristales que estarán rotos unos minutos después) o mientras los niños patinan sobre el hielo. Sólo unos minutos después ya no será un instante, no tendrá importancia, será una secuencia aleatoria en un transcurrir que carece de sentidos finales ni principios desde los que empezar a contar historia alguna. Minutos después se desarrollarán las consecuencias más o menos lógicas de lo que acaba de suceder.
Pero existen los instantes y por eso podemos respirar tranquilos, saber que tiempo después, mucho tiempo después, podremos volver a ellos con la conciencia clara de que aquello fue el principio o el final de algo importante. Sí, podemos respirar tranquilos mientras suceden, mientras somos parte de ellos, porque a partir de esos instantes podemos contar n…

estaciones

¿Sabrías un día vivir sin estaciones?¿Sabrías vivir sin necesitar las horas que se alargan y se acortan, el olvido del calor y el frío, los bordes del sol cuando empieza o acaba el verano, la alergia y el sentir un mundo más hermoso que todos nosotros de la primavera, el frío inacabable del invierno, la caída del otoño que siempre está cayendo? ¿Sabrías vivir un día en una isla donde el tiempo es algo que nunca ocurre?

Tiempo restante: 0h 0m 0s

Se te pegan a las manos. Nunca supiste desprenderte de las cartas que te sobraban, las escondías debajo de la colcha cuando jugábamos sobre la cama de los viejos -tantos tantos juegos, en los que a veces era posible prescindir de casi todo-. No tiras una sola carta y mírate ahora, sin fumar porque no fumas (es malo para tus pulmones) y sin beber porque no bebes (es malo para tu hígado), con cinco cartas en tus manos y a punto de realizar el descarte. Es casi una escalera de color. Llevas intentando esa escalera de color desde que te c0nozco, pero desengáñate, ya han salido todas las cartas que te hubieran hecho falta, ya no queda casi nada (nada bueno, eso seguro) en el taco. Te toca tirarlas todas, quedarte con las manos vacías esperando que esta vez la suerte sí esté de tu parte. Cualquier cosa es mejor que esa casi-escalera-de-color que en el fondo no es nada. No vale una mierda. Tira todas las cartas sin alterar la mueca de tus labios, sin dejar de sonreir. Ambas sabemos que te va…