Ir al contenido principal

Anclada en Madrid

La boca seca. Siempre se me seca la boca cuando sucede que no me siento capaz de afrontar. Esta vez fue una pelirroja que me sonreía mientras pronunciaba estas palabras: "te has equivocado. Este vuelo salió ayer". Entonces quise llorar, porque me ayuda a no sentirme estúpida, pero mis lágrimas no son de buena calidad (lo dijo el oftalmólogo, que no eran buenas lágrimas) y entonces abrí la libreta, me tranquilicé, esperé a que fueran las 6 de la mañana para coger el metro. Regresé a Madrid. Compré otro billete. De nuevo me voy. Siempre me estoy yendo. El problema es que nunca acabo de irme del todo.

Comentarios

Pekado ha dicho que…
Solo dos cosas, al menos a mi entender:

-El oftalmólogo es un capullo, cambia a otro

-Quizás no termines de querer de irte del todo..
Yo sé porque lo hiciste, antes de irte necesitabas volver a decir:"La única forma segura de no perder un tren, es haber perdido el anterior"
No tengas miedo, el Drácula Ye-yé y Corto Maltés cuidan de ti. No temas por mí tampoco, un condón de la suerte vela por mí, aunque no por mucho tiempo, espero...
Anónimo ha dicho que…
Haberte colado con un par........
Tomatelo como una prueba d q realmente t querias ir!!!
Animo valiente!!!

Desde la Isla d las Monjas.
Anónimo ha dicho que…
Es un buen lugar para echar el ancla. De aquí se va al cielo sin hacer parada en el purgatorio.
Balcius ha dicho que…
Ya está, compraste el billete, levas anclas, te vas; tendrás todo el aire luego para tí, respirarás todo el tiempo que te circunda y no necesitarás que nadie te de un respiro, podrás cogerlo tú misma de un mundo que te pertenece.

Ánimo, y no te preocupes por las vicisitudes del viaje (ese tipo de cosas pasan todo el rato), se olvidan pronto cuando llegas y te absorbe la dedicación de vivir.

Besos.
La Oruga ha dicho que…
Y es que esta ciudad, este Madrid, nos requiere siempre cerca. ¿Cómo levar anclas tan lejos del mar?

Pero hoy es ya París, París, París... y tantas otras frases que escribir en la puerta de la nevera...
Anónimo ha dicho que…
De nuevo llegas

Siempre te estan esperando...

El verde esta muy cotizado

Vuela

Bebe Paris

Crece pececita

En el congreso de Jedis

Paris tambien mamara

Absenta con un bulto en el sombrero

Todos queremos ver

como recibe el vecino del segundo

derecha

el mejor regalo

que podemos hacer


Alli estaras bien...
Golfo ha dicho que…
Pues si vieras la cara que puso el pasaje cuando alguien dijo:
Oh, ella no está aquí.
Y cómo despegaron con todas las narices aplastadas contra las ventanas. Si la hubiesen visto tampoco había mucho que hacer, pero la esperanza, es lo que tiene.

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…