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Mostrando entradas de noviembre, 2006

Huecos

Generalmente empezaria asi: No fue facil darse cuenta por fin. Pero eso seria si al fin me hubiera dado cuenta, si no siguiera actuando como entonces. Empezaria: La alquimia no era facil, o pense que era mas poderosa. Si, empezaria asi o con un: ya no espero; mas sencillo, mas simple, sin retorica. Eso es lo que se hace cuando te das cuenta de algo, cuando te has aferrado a una idea como motor de un camino y de repente te haces de otro tamaño y la deshechas. Y yo podria empezar asi, y hacero ver a todos que he cambiado, que se ha cumplido el proceso y que todo tenia un orden lineal, una teleologia, un final hacia el que encaminarse. Porque yo pensaba que bastaba crear el hueco justo para que algo o alguien apareciera. Era suficiente dejarlo todo colocado y poner el espacio como quen coloca un objeto y voila, es todo. Pero me empeñado en crear espacios correctos, espacios exactos y no aparecio nada. Durante meses y meses y mas meses estuvo todo colocado en el orden preciso y espere que …

Reconciliacion.

No te precipites. No juzgues. Paris no es Paris hasta que no te acarician, hasta que no te besan en cada iglesia, hasta que no te abrazan en cada puente, hasta que no llevas vestido y zapatos nuevos. Paris no es Paris hasta que no dices "te quiero".

SOUVENIRS XI

LES AMIS

SOUVENIRS X

LA FEMME

SOUVENIRS VIIII

LES ANS

SOUVENIRS VIII

LE CHAT

SOUVENIRS VII

LERENCONTRE

SOUVENIRS VI

LE PÉTIT DEJEUNER

SOUVENIRS V

LE CONTRACT

SOUVENIRS IIII

LES PIGEONS

SOUVENIRS III

LA MUSIQUE

SOUVENIRS II

LE PASSÉ

SOUVENIRS I

LA PORTE

Puños

Quién lo iba a decir, querida, cuando nos hicimos las fotos. Quién iba a pensar que aquello sólo sería un recuerdo de esos que ocurren antes del hecho y no después. Tampoco tú lo habías pensado cuando las enviaste en el sobre más extraño que he visto en mi vida (créeme, he visto sobres extraños), unas cuantas fotos con el pelo corto y los guantes de boxeo y algo que todavía no sé lo que es en la mirada. Normalmente no me ocurre, normalmente sé por qué son las miradas, sobre todo las mías, pero esta vez no. Tal vez sea porque hice más teatro que otra cosa cuando me sacaron las fotos o quizá porque en realidad estaba desnuda, con aquella camiseta sucia puesta al revés, y desnuda, como en las fotos que los hombres me sacaban y cuando una está desnuda se siente más desvalida frente a las fotografías y quizá por eso ya no me gustan las fotos, por eso o porque los hombres nunca llegaron a devolverme mis propias fotografías (algo les hizo creer que en realidad eran suyas, que tenían derecho …

La visita

¿Estás lista? ¿Ya ta has cortado el pelo? ¿Has ido a hacer la compra? ¿Has pasado la aspiradora? ¿Has barrido? ¿Te has depilado las dos piernas, los dos brazos, las dos cejas, el bigote único? ¿Ya sabes lo que hay que hacer? ¿Has reservado los billetes de tren, de barco, las bicicletas? ¿Has llenado la nevera, el congelador, la despensa? ¿Has lavado tu ropa de cama? ¿Has dejado de sangrar? ¿Has vuelto a estar aquí? ¿Has visitado todo los lugares? ¿Has hecho las debidas presentaciones? ¿Has recogido, ordenado, colocado? ¿Sí? ¿De verdad has hecho todo eso? ¿De verdad tu casa está vacía y tú estás limpia? ¿De verdad estás preparada? Bien, ahora espera.

Al alcance de mi mano

Le Pont Mirabeau
Sous le pont Mirabeau coule la Seine Et nos amours Faut-il qu'il m'en souvienne La joie venait toujours après la peine Vienne la nuit sonne l'heure Les jours s'en vont je demeure Les mains dans les mains restons face à face Tandis que sous Le pont de nos bras passe Des éternels regards l'onde si lasse Vienne la nuit sonne l'heure Les jours s'en vont je demeure L'amour s'en va comme cette eau courante L'amour s'en va Comme la vie est lente Et comme l'Espérance est violente Vienne la nuit sonne l'heure Les jours s'en vont je demeure Passent les jours et passent les semaines Ni temps passé Ni les amours reviennent Sous le pont Mirabeau coule la Seine Vienne la nuit sonne l'heure Les jours s'en vont je demeure Gillaume Apollinaire (1880 - 1918)

Deformación

A veces sí es importante

Me pregunto por qué no es igual la ciudad real a la que había visto. Ni siquiera es igual la ciudad que yo misma fotografío a la que veo. Los edificios, el río, las esculturas... todo conserva la belleza pero carece de importancia. Y esto es importante, señores, París es importante. Es el lugar de los falos gigantes y los grandes hombres de la historia (millones de tumbas lo atestiguan) y de la ilustración y también es el lugar del patriarcado, un patriarcado que se asienta entre LA Seine y LA Tour Eiffel. Un patriarcado melifluo y femenino, al que le gustan los corpiños, las bragas y los zapatos de tacón. Súbanse señores a los símbolos del patriarcado por un módico precio. Móntense en París. Monten a París. Fóllensela. Está ahí para eso, para que se la follen. Nunca quiso otra cosa. Por eso no puede ser igual en las postales. No se fíen, señores, de las postales. Las postales son mentira. Las fotos son mentira. Aquí todo es más grande de lo que podrían llegar a imaginar. Porque París …

Deseo

Hubo un momento y era verano. Una piscina. Una casa grande. Poco más que eso, los escenarios no tienen por qué estar plagados de elementos. A veces basta una piscina y una casa grande que no he vuelto a ver en mi vida para un acontecimiento. El caso es que yo quería descubrir el sexo (así, con estas palabras "descubrir el sexo" como quien busca continentes o antídotos) y cogí el único libro señalado como "Erótico" en aquella exigua biblitoteca. Marguerite Duras, Ojos azules pelo negro. Lo leí hasta el final. Cuando me propongo un libro pase lo que pase y aunque me lleve años acabo por llegar a la última página. Poco entendí de aquello. Se me quedó un pañuelo de seda negro al que no veía sentido por ningún lado, una mujer hermosa (los libros están plagados de mujeres hermosas) y un hombre triste (los libros también están plagados de hombres tristes). Quizá ese libro no me hizo descubrir el sexo, o quizá sí y fui yo la que en ese momento no se dio cuenta. A veces pasa…

De quien no ha ido a llevar rosas

Es lo mejor que encontre en 512 megas a la redonda.

Clochards

De repente aparecieron. No se de donde salieron todos ellos, alguna hoja del otoño o algun puente los escondio hasta ahora y yo no supe verlos. No tomaron poco a poco la ciudad, sino que brotaron todos ellos igual que el frio, a la par que el vaho en la boca y las manos en los bolsillos. El primero llevaba consigo unos manuscritos y dormia en el metro. Se lavaba los dientes con un cepillo rosa mientras arqueaba la espalda como si estuviera representando una obra de Beckett; el segundo era negro y dormia casi desnudo cerca de la Gare d'Austerlitz; la cuarta era una mujer y cantaba a Edith Piaf de la unica forma de la que habria que cantarla. Luego eran tantos los clochard que perdi la cuenta. No creo que haya sido el frio quien se los invento, el frio no suele inventarse muchas cosas, sino que estaban debajo de la sensacion de poder que transmite la ciudad a todo el que no vive en ella.
No son ni vagabundos ni pobres, aunque tengan algo de ambas cosas. Aqui los clochards son los que…

Presintiendo el invierno

No se si existe otra estacion en Paris mas que el otoño. No supongo nada porque ya he supuesto demasiadas cosas y ahora prefiero caminar cada vez con una prenda mas de abrigo.
Llegara un dia en que no quede una sola hoja en los arboles ni una sola rosa perdiendo los petalos. Llegara un dia en que la noche venga antes, muchisimo antes y que yo ya no pasee por los cementerios. Dejara de llover sobre los cementerios mientras camino llorando a aquella que creyo amarme.