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Mostrando entradas de diciembre, 2006

LA VIE EN ROSE

Cojeras

Nos falta algo. Ya lo sabíamos de antes, pues recibíamos clases y azotes y reproches para demostrarnos día a día que nos faltaba algo. Crecimos mal que bien, a duras penas, pues no siempre nos adaptamos al mundo y mucho menos el mundo se adaptó a nosotros.
Llegamos a olvidarnos de la misantropía, de las meteduras de pata, de los insultos de los compañeros del colegio. Fuimos mayores un tiempo. Uno se va de casa de sus padres y ya parece que es mayor, que crece, que es capaz de valérselas por sí mismo, que está entero, que sabe a dónde va. Entonces ya no permitimos reproches ni azotes ni clases de ningún tipo.
Todo ha quedado claro, ya hemos demostrado que crecimos, que pese a todo crecimos, hicimos lo que se esperaba de nosotros. Ahora ya estamos del lado de los "adultos", del lado de "pagar una hipoteca" o del lado de "formar una familia" o más aún del lado de "tener un trabajo sólido, un auto, un ordenador portátil". Sí, ya estamos de ese lado, …

La ciudad de la luz

Bienvenida a la oscuridad

De noche, por los bares, en esos bares donde me duermo contra la máquina de tabaco, mientras suena la música a lo lejos. Aún es pronto para irse a casa. Tengo que dormir un poco y así pasará todo más deprisa. De noche, digo, dentro de esos bares, siempre busco el cuarto de baño (miento, siempre no, a veces me da vergüenza irme tan lejos y no atravieso los miles de tumbas o kilómetros o desiestos que me separan de la puerta de lavabo, y espero al próximo bar con un cuarto de baño accesible, conocido, inevitable). No busco los cuartos de baño por ganas de mear -casi nunca bebo, y si lo hago no me doy cuenta de que necesito mear hasta que echo el pestillo de la puerta del baño- ni por llenarme de sustancias narcóticas. No los busco para escribir en las paredes W.R. ESTUVO AQUÍ ni para follar con hombres a los que no pueda llevar a un lugar habitable o iluminado. No es por eso. Los busco por instinto, porque sé que allí soy yo, verdaderamente yo y no la que está con vosotros, la que se ha pu…

Heridas

Le daba pequeños besos. Le hacia pequeñas heridas. Muy pequeñas; apenas unas gotas de sangre. Decia que todo era por su bien, y puede que fuera verdad. Llegados a este punto resulta dificil discernir, saber si las cosas suceden por el bien de nosotros, los seres humanos. No hacen daño las heridas cuando son muy pequeñas. Resultan reconfortantes, incluso, como resulta reconfortante vomitar. Es otra suerte de bulimia, la de las gotitas de sangre que descienden por la piel. Por eso le daba besos como abriendole boquetes. Los besos tambien pueden abrir boquetes, dejar caer gotitas de sangre a su paso y tambien, a su manera, pueden ser reconfortantes. Todo son manifestaciones de cariño, las heridas, los besos, todo lo que luego te hace sentir tan limpia como un bebe recien nacido. Los bebes no tienen menos sangre cuando nacen que la que le han dejado sus besos. Las heridas no fueron violentas en absoluto. No hubo gritos ni aspavientos ni nada de nada, solo un silencio viscoso que hacia que e…