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Bienvenida a la oscuridad

De noche, por los bares, en esos bares donde me duermo contra la máquina de tabaco, mientras suena la música a lo lejos. Aún es pronto para irse a casa. Tengo que dormir un poco y así pasará todo más deprisa.
De noche, digo, dentro de esos bares, siempre busco el cuarto de baño (miento, siempre no, a veces me da vergüenza irme tan lejos y no atravieso los miles de tumbas o kilómetros o desiestos que me separan de la puerta de lavabo, y espero al próximo bar con un cuarto de baño accesible, conocido, inevitable).
No busco los cuartos de baño por ganas de mear -casi nunca bebo, y si lo hago no me doy cuenta de que necesito mear hasta que echo el pestillo de la puerta del baño- ni por llenarme de sustancias narcóticas. No los busco para escribir en las paredes W.R. ESTUVO AQUÍ ni para follar con hombres a los que no pueda llevar a un lugar habitable o iluminado. No es por eso.
Los busco por instinto, porque sé que allí soy yo, verdaderamente yo y no la que está con vosotros, la que se ha puesto zapatos de tacón y se ha pintado los ojos con sombra plateada y luego se ha quedado dormida contra la máquina de tabaco porque ya no podía bailar más o porque bailar ya no hubiera sido bastante.
Entro como en mí misma, "al fondo a la derecha" o "después de subir las escaleras, segunda puerta". Allí tengo un cuerpo exacto y apretado, un cuerpo que es capaz de sostenerse sin máquina de tabaco y se baja las bragas y veo el fondo de las bragas, porque es lo único real de todo el bar: mis bragas estiradas en los muslos.
Luego me miro en el espejo, tranquilamente Sé que esa es la única soledad posible: ver mi cara y darme cuenta en milésimas de segundo quién soy y qué hago aquí, en este bar, en esta ciudad, en este mundo. Veo el dibujo de la sombra plateada de los ojos, como si no fuese yo quien la pintara, como si ya estuviera aquí, en mi cara, en el epejo.
Espero unos segundos antes de salir. Me lavo las manos. Con cuidado, como si nunca me lavara las manos más que dentro de esos lugares oscuros y sudados.
Ahora sí, ahora puedo regresar a vuestro mundo. Ahora puedo volver a sonreir, a bailar, a ser ese tipo de chica con el que a la gente le gusta salir por las noches.

Comentarios

Ana ha dicho que…
Me emocionan siempre tus palabras
Ana ha dicho que…
Me emociona lo que escribes. Te sigo desde hace algún tiempo.
Anónimo ha dicho que…
pues no salgas coño, no salgas si sólo vas a ser real antes tus bragas bajadas. o sal para poder escribir algo tan bueno... Ser o no ser máscara, esa es la cuestión. Ya sabes, persona.
CHARO.
cuándo vienes, el día uno de enero, nochevieja en Canarias?
The Wild Rose ha dicho que…
Muchas gracias, ana. Siento no tener casi flores para ti. El invierno va a ser frío e inclemente.
Estaré a primeros de año, no tengo fecha exacta, pero la sabremos pronto.
Anónimo ha dicho que…
La oscuridad lo es todo, todo lo abarca, todo lo cubre, todo lo alberga. Es como ese amor que Pablito de Tarsito manejó a sus anchas en su epístola a los Corintios para fundar la mentira con mitra.
Un beso.

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