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Cojeras

Nos falta algo. Ya lo sabíamos de antes, pues recibíamos clases y azotes y reproches para demostrarnos día a día que nos faltaba algo. Crecimos mal que bien, a duras penas, pues no siempre nos adaptamos al mundo y mucho menos el mundo se adaptó a nosotros.
Llegamos a olvidarnos de la misantropía, de las meteduras de pata, de los insultos de los compañeros del colegio. Fuimos mayores un tiempo. Uno se va de casa de sus padres y ya parece que es mayor, que crece, que es capaz de valérselas por sí mismo, que está entero, que sabe a dónde va. Entonces ya no permitimos reproches ni azotes ni clases de ningún tipo.
Todo ha quedado claro, ya hemos demostrado que crecimos, que pese a todo crecimos, hicimos lo que se esperaba de nosotros. Ahora ya estamos del lado de los "adultos", del lado de "pagar una hipoteca" o del lado de "formar una familia" o más aún del lado de "tener un trabajo sólido, un auto, un ordenador portátil". Sí, ya estamos de ese lado, de ese tipo de problemas y no del que se metan contigo por ir mal vestida y peor peinada, por llevar gafas, ya no del lado de "siéntate bien", "no juegues con la comida", "sé educado con los mayores".
Ahora somos nosotros los que decimos aquello de "siéntate bien" o "no digas palabrotas", porque ya hemos cruzado la frontera y ya nos hemos hecho grandes.
Sin embargo, pese a que ya somos más anchos, tenemos alguna arruga, sabemos más cosas, hemos leído más libros, hemos votado como buenos ciudadanos... pese a todo eso quedó algo que no creció, algo como un órgano de niño pequeño en nuestros cuerpos adultos, algo que no tiene el tamaño correcto o que se ha atrofiado, algo que es como una pequeña cojera, una columna vertebral torcida, algo como unos genitales sin desarrollar, algo como una piel sin vello, frágil y suave.
Nos sigue faltando, es cierto, pero ya no estamos del lado en que se podía aprender, en que había esperanza.

Comentarios

Ella ha dicho que…
Y eso que nos falta, es el único atisbo de vida que nos queda. Ya sea un órgano, un saber, una persona o un mundo.
Tu me manques
Anónimo ha dicho que…
Pero, ¿usted no sabe que la libertad nos concedió dos patas a los humanos y que ya no se nos pide todo eso que usted comenta? Ya no hay que ser adulto, es decir, "humano", algo que a todo ser más que racional le debería de resultar totalmente ajeno; sino libres e instintivos, esteparios, crueles (si así queremos llamarlo) para con quienes hablaron de cojera a quienes poseían más de cien pies.
Anónimo ha dicho que…
Lo que queda es, simplemente, el niño. A ése no le van a matar nunca. Creo que es obvio que no se puede matar al asesino de la muerte (y, ¿qué otra cosa es un niño?). Y no digo ejecutor, o superador, o triunfador de la muerte; sino "asesino". Porque hay que ser cruel, tan cruel como un niño, para decidir acabar con la misma muerte. El niño no muere, el niño se mantiene y no olvida; guarda en su cajita de carne, aurículas y testoprogesterona a la espera el resentimiento que le permita escupir, con inocencia de adulto, todo lo que atraviesa en esos diminutos y eternos años.
El niño no muere; y hace cojear todo lo que mira, toca o percibe. Es difícil matar al niño que hay en nosotros. Los únicos que lograron matar al niño partieron el tiempo en un antes y un después. De usted depende elegir al asesino de infantes de occidente o de oriente. El caso es que rompieron la cronología por el mero hecho de matar al niño que llevaban dentro.
La Oruga ha dicho que…
"No, con la "¡Vuelta a la naturaleza!" va siempre el hombre por un falso camino. El hombre [...] quisiera volver [...] y ha olvidado por completo que los niños no son felices en absoluto. [...] El camino hacia la inocencia, hacia lo increado [...] no va para atrás, sino hacia adelante; no hacia el lobo o el niño, sino cada vez más hacia la culpa, cada vez más hondamente dentro de la encarnación humana."

H.H.
Anónimo ha dicho que…
buena la liaste con esta entrada, que si, que ya hacemos sistema, que ya estamos en el otro bando sin un mísero ritual de paso que echarnos a la boca, que me has leido el pensamiento de esta noche dedl sabado cuando leo que la alcaldesa ha talado 20 enormes arces del parque porque dan alergias, ahí me entró ya la resignación de la vieja, que crecer es asistir impasible a tanto desastre, es admitir que los imbéciles y perversos te rijan la vida (antes sólo lo hacían papa y mama)es asisitir a todo eso achicando el corazón, porque no haces nada, vas viendo una hostia tras otra inerme, callada, estresada y no naces nada. CAda arruga es una claudicación es dejar pasar que quienes ahcen más sistema que tú te rijan la vida y el aire. ESto era crecer asistir como un mono enjaulado al epsectaculo de los de arriba. Y tú eres abajo camuflada de itnemredio.
bufff, charo.

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