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Heridas

Le daba pequeños besos. Le hacia pequeñas heridas. Muy pequeñas; apenas unas gotas de sangre. Decia que todo era por su bien, y puede que fuera verdad. Llegados a este punto resulta dificil discernir, saber si las cosas suceden por el bien de nosotros, los seres humanos.
No hacen daño las heridas cuando son muy pequeñas. Resultan reconfortantes, incluso, como resulta reconfortante vomitar. Es otra suerte de bulimia, la de las gotitas de sangre que descienden por la piel. Por eso le daba besos como abriendole boquetes. Los besos tambien pueden abrir boquetes, dejar caer gotitas de sangre a su paso y tambien, a su manera, pueden ser reconfortantes.
Todo son manifestaciones de cariño, las heridas, los besos, todo lo que luego te hace sentir tan limpia como un bebe recien nacido. Los bebes no tienen menos sangre cuando nacen que la que le han dejado sus besos.
Las heridas no fueron violentas en absoluto. No hubo gritos ni aspavientos ni nada de nada, solo un silencio viscoso que hacia que el tiempo pasase menos deprisa. Un silencio como de camara lenta para prestar mucha atencion a los detalles y que no se le escapara nada. No eran violencia las heridas, eran una forma de amor. No muy hermosa, el amor no tiene por que ser siempre hermoso, pero era la unica forma que el tenia para demostrarselo.
No se si hubiera preferido otra, quiza menos perversa y mas convencional. Nunca le gustaron los convencionalismos, y aquel lenguaje de heridas cuidadosamente colocadas, formando una geografia de lectura secreta sobre su piel, era la unica forma posible de comprenderlo todo.

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