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Mostrando entradas de enero, 2007

Equivalencias

Todo juguete puede transformarse en arma

Y sin embargo
nadie, nuca
me había dicho
que

Toda arma puede transformarse en juguete

y que esa
transformación
es mucho
muchísimo
más sencilla

Dernier jour

Último día en el que se permite fumar en las escuelas. Es decir, último día de la sala de fumadores.
Había guardado una cajetilla de Malboro en mi mochila para la ocasión, para celebrar que nunca más me iba a tener que tragar su humo. Iba a fumar mi primer y último cigarrillo en esa sala. Era mi pequeña celebración después de que todas las reuniones se hicieran ahí, después de los días sazonados con humo.
Luego decidí que no. Esta vez no iba a fumar. He fumado pocos cigarros en mi vida. En realidad nunca trago el humo y si he fumado ha sido por imperativos superiores. Sólo he fumado con Paco, con Pepa y con Ella y ha sido porque era la única forma de entenderlos, de hablar con ellos. Fumar como ellos fumaban, pensar como ellos pensaban. Fumar como reflejo de ellos y fumar para poder estar con ellos.
Pero por nadie más haría el sacrificio. Ni por ti, ni por mi padre, ni por nadie. Menos por las tres profesoras de español del Liceo Marx Dormoy, en Champigny.
No hubo celebración, ni ritual, …

¿Le gusta?

No he dejado de escribir. Nunca he dejado de escribir. No me lees porque la tinta es invisible o porque el agua cayo y lo borro todo o porque hacia frio y se te congelaron las pupilas.
Tambien puede ser que nunca, en toda tu vida -en toda nuestra vida- hayas leido una sola palabra de lo que te puse delante de los ojos, esperando tu veredicto, tu aprobacion, tu permiso para seguir o tu orden de que me detuviera.
Escribi siempre, sobre la arena, sobre las piedras, sobre el agua, sobre las fotografias, sobre la musica. Escribi para poder decirte todo lo que no querias oir, para tratar los temas que no se podian tratar, que daban vergüenza o miedo (el miedo que no es mas que otro modo de vergüenza). Escribi antes de nacer, con manos que no eran mias y palabras que ya no utilizo. Escribi en otro idioma, con otra musica. Escribi los versos medidos por silabas y luego los versos con rima y por fin escribi todo seguido porque era la unica manera de decirtelo todo.
Ahora ya no me lees porque ah…

encierro

Me ha llamado papá. Son las diez menos cuarto. No he salido de casa en todo el día. Esta mañana me ha pasado una cosa curiosísima. Ni siquiera había amanecido y empecé a sangrar a borbotones. Fue después de una semana bastante cansada, demasiado llena de cosas diferentes. Fue extraño. La regla me suele venir poco a poco, demorándose unas cuantas horas hasta el gran estallido. Esta vez fue inmediato. Me quedé en casa todo el día. Me dio miedo salir y quedarme pálida y desmayarme en medio de la calle. Me dio miedo no tener hoy suficiente presencia de ánimo y me dio miedo mirar al río y desaparecer en él. Una nunca sabe lo que va a suceder los días así, los días de luna llena o de sueños vívido o los días en los que empiezas a sangrar de repente, como si tu cuerpo tuviera prisa por expulsarlo todo lo antes posible. Hicimos la comida, vimos una película. Pedí que me llevaran al fin del mundo. Otra vez a un lugar nuevo, donde poder decir "soy española" sin que se me caiga la cara …

A la recherche du temps perdu

Perdóname, amor mío, esta tarde no puedo ir a verte. No sé si lo entenderás o si habrá algo que se rompa y te duela, como duelen las cosas cuando por fin se rompen. Sea como sea esta tarde tengo cosas que hacer, cosas importantes, cosas que van a hacer del mundo un lugar mejor. Por eso no voy a verte. Juro que no es una excusa, ni una broma (jamás bromearía con algo así).
Por eso pido tu comprensión y tu paciencia, tu gratitud por todos los días en los que sí que he ido, religiosamente. Hoy ya no tengo tiempo. Me he llenado de citas importantes, es preciso que vaya al cementerio a cambiar el agua a los crisantemos y a colocar trocitos de vídrio azul dentro de un corazón. Es algo fundamental, alguien tiene que hacerlo y ambos sabemos que ese alguien voy a ser yo. Son ese tipo de cosas pequeñas de las que nos encargamos las mujeres; arreglamos todo lo que es insignificante, lo que parece que se hace sólo. Hemos aprendido durante años a ser invisibles, a realizar invisiblemente todas las …

Mourir pour les idées

De acuerdo, pero ¿cuáles?

Fechas

Del 18 de febrero al 5 de marzo tengo vacaciones.
Del 8 al 22 de abril tengo vacaciones.
Elegid el resto de días para venir.
Os extraño.

Pereza

En un segundo recordé el tiempo en el que era absolutamente necesario dormir y despertarse pronto. Lo hice con los pies fríos y el humo todavía en la habitación -una habitación tan familiar y extraña- y duró eso, un segundo. No más. En seguida me acurruqué debajo de las sábanas y dormí como si no me quedara otra salida.
Era la mañana de reyes. La desilusión no era mayor que la pereza. No recorrimos la casa ni fuimos a despertar a mamá y papá. No empezamos a escuchar la montaña de cedés que nos dejaba mamá cuando ya éramos mayores y no sabía qué regalarnos, ni buscamos la carta de papá haciéndose pasar por los Reyes Magos. No hubo nada de eso, ni sorpresas, ni desencanto, ni los vasos de ron vacíos sobre la mesa, ni el viaje en coche para ir a ver a la abuela. Sólo un montón de sueño acumulado durante días y la posibilidad de una mañana entera en la cama y de una bandeja con la comida.
Habían cambiado muchas cosas, es cierto, pero poco a poco, casi imperceptiblemente, día a día. Me falta…

Regreso

No es la falta de aire ni el gris ni siquiera las cosas, las montañas de cosas que seguían existiendo.
El regreso es contar historias, es tener por fin a quién contar historias a media luz o media sonrisa o media jarra de cerveza y no tener que terminar las frases para que lo entiendan todo, para que esté diáfano y cristalino.
Tanto quise volver como ahora quiero irme, a caballo entre dos lugares que no se entienden, que no podrían convivir, pero que se sueñan uno a otro.
He cosido el pasado lo mejor que sé. Los años te enseñan a no dejar las cosas rotas. Coserlas o tirarlas a la basura, tú decides, pero es imposible dejarlas rotas. Es ya bastante difícil vivir con todo entero y no nos podemos permitir más desgarros.
¿Serenidad? No tanto. Sólo una cierta conciencia, un dejar todo en su sitio y el gato que estaba ahí y los niños perdidos que siguen inventándose cada día un lugar habitable.