Ir al contenido principal

encierro

Me ha llamado papá. Son las diez menos cuarto. No he salido de casa en todo el día. Esta mañana me ha pasado una cosa curiosísima. Ni siquiera había amanecido y empecé a sangrar a borbotones. Fue después de una semana bastante cansada, demasiado llena de cosas diferentes. Fue extraño. La regla me suele venir poco a poco, demorándose unas cuantas horas hasta el gran estallido.
Esta vez fue inmediato. Me quedé en casa todo el día. Me dio miedo salir y quedarme pálida y desmayarme en medio de la calle. Me dio miedo no tener hoy suficiente presencia de ánimo y me dio miedo mirar al río y desaparecer en él. Una nunca sabe lo que va a suceder los días así, los días de luna llena o de sueños vívido o los días en los que empiezas a sangrar de repente, como si tu cuerpo tuviera prisa por expulsarlo todo lo antes posible.
Hicimos la comida, vimos una película.
Pedí que me llevaran al fin del mundo. Otra vez a un lugar nuevo, donde poder decir "soy española" sin que se me caiga la cara de vergüenza. Hoy no salí de casa porque intuía que hoy tampoco habría ningún sentido oculto que descubrir tras las aceras. También porque necesitaba beber mucha agua, y cuando estoy fuera me olvido y no bebo casi nunca. Es importante beber a sorbitos suaves y continuados, y no beber ávidamente todo el vaso porque al primer contacto con el agua te das cuenta de toda la sed que llevabas acumulada.
Voy a dejar caer el agua caliente sobre las flores de cerezo. Ya quedan pocas. Las tengo que acabar antes de la primavera o se convertirán en otra cosa. Las flores de cerezo duran un tiempo limitado, pasado el cual hay que empezar a cuidarse de ellas.

Comentarios

oqmkavt ha dicho que…
Muchas mujeres suelen proferir un "ojalá vosotros padecieseis lo mismo" contra los hombres. Pues yo proclamo aquí lo mismo, ojalá padeciésemos tal derramamiento. Porque hay veces que sólo derramar la ponzoñosa sangre que nos contamina es lo que puede aliviarnos.
Si lo pensamos bien, o si meramente lo pensamos, lo único que nos alivia y nos prepara para el placer es expulsar, vomitar, arrojar de uno mismo. Quien está lleno, es más propenso a morir.
Anónimo ha dicho que…
Y se obro el milagro y cambiaste sangre por agua (algo muy español) y acabaste agotada...
Hoy las aceras eran molinos y el rio una via de escape por donde iba tu sangre...
Creo que hiciste bien parando el tiempo, dejando el sombrero colgado y los museos tranquilos
Creo que sueles hacer bien
Tienes flores bastantes. Usa el agua,las flores y bañate,coge su olor.Relajate y aprovecha despacito todas y cada una de ellas
Adan
Ella ha dicho que…
No olvide, querida, cuando llegue al fin del mundo, que me prometió un plato vacío. Yo llevaré las tazas para el té.
Anónimo ha dicho que…
ivay, que cometnarios tan hermosos te hace el adan. Ay, siento una delectación a lo Ana Ozores. te cuento de mi regla: la tuve opiácea,prestosa, una felicidad, ´sí, un placer...ultimamente tengo reglas prestosísimas. Ah, de la vida, cuando las mujeres aprendemos a tener bien la regla,es un regalo de la diosas. ah, qué me presto tanto que me jodió que se fuese poruqe me quedó un vacío...Ah, me quedaba colgada de los árboles como una mona. Puede que la salvia, que la onagra...te las recomiendo, puede que fueran esas hierbas las que me bnedijeron con esa regla...Si es que la felicidad es así de quimiquina.
Charo

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …