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No he dejado de escribir. Nunca he dejado de escribir. No me lees porque la tinta es invisible o porque el agua cayo y lo borro todo o porque hacia frio y se te congelaron las pupilas.
Tambien puede ser que nunca, en toda tu vida -en toda nuestra vida- hayas leido una sola palabra de lo que te puse delante de los ojos, esperando tu veredicto, tu aprobacion, tu permiso para seguir o tu orden de que me detuviera.
Escribi siempre, sobre la arena, sobre las piedras, sobre el agua, sobre las fotografias, sobre la musica. Escribi para poder decirte todo lo que no querias oir, para tratar los temas que no se podian tratar, que daban vergüenza o miedo (el miedo que no es mas que otro modo de vergüenza). Escribi antes de nacer, con manos que no eran mias y palabras que ya no utilizo. Escribi en otro idioma, con otra musica. Escribi los versos medidos por silabas y luego los versos con rima y por fin escribi todo seguido porque era la unica manera de decirtelo todo.
Ahora ya no me lees porque ahora ya no escribo para ti. Esa es la unica diferencia. No te miro a los ojos implorando piedad o al menos un consejo. No espero que me pidas que lea delante de los amigos, cuando vienen a cenar, como si tocara el piano con un vestido impecable. Despues de tanto tiempo ya podemos decir que somos libres.

Comentarios

Azena ha dicho que…
quizá la vergüenza no sea más que otro modo de miedo...

escribe para ti misma, mi niña, y el mundo sabrá que existes...

te quiero

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