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Mostrando entradas de febrero, 2007

Mi patota

Manía que tiene el tango de hablar de lo perdido. Manía que tengo de la nostalgia. Miro afuera y os extraño, como si hubiéramos sido una panda de salvajes y yo ahora estoy en la parte más civilizada del mundo, en aquella que sí está dentro del nuevo-orden. Todavía quizá somos unas cuantas salvajes que quedábamos en las plazas para confesarnos, en los ríos para desnudarnos, en los bares para hacer el pino puente. Con tanto miedo como valor, sabíamos que cada momento era irrepetible. Pero no sólo era irrepetible para nosotras, era un momento irrepetible en el universo entero, uno de esos que suceden una vez en la historia de la humanidad. Algo que sólo ocurría ahí, que sólo podíamos llevar a cabo con un escrupuloso ritual. Nuestras miradas a veces fueron como puñetazos y nuestras palabras como puñales. Ese era nuestro baile. Este es nuestro baile.

Montmartre

Los niños juegan entre los cristales rotos con una pelota blandita. Contraposición entre lo suave y lo agudo, lo que está lleno de aristas y guarda (quizá ellos no lo ignoren) la rabia de las borracheras pasadas.
Los niños tiene una curiosa facilidad para saltar por encima de las cosas que cortan, también de hacerse heridas y de sangrar. Sangrar un poco. Seguir jugando. La mercromina no interrumpe nada. Continua lo rojo y continúa el juego.
Hay un atisbo de inocencia entre los cristales rotos, como si ya estuvieran liberados de su carácter brutal, de su estallido. Las historias de los patios traseros cambian a cada minuto, a cada luz diferente, a cada vuelta de tuerca.

Hoy es un día de viento. 130 km por hora. El cementerio está cerrado. Se ven las aspas del molino y los niños juegan entre los cristales rotos.

Traducción

Para Adela, porque ella me da las semillas para nuestro jardín.

HENRY LEE
Baja, baja conmigo
Pequeño Henry Lee
Y pásate la noche a mi lado
No vas a encontrar
En todo este cochino mundo
Mujer que se pueda comparar conmigo
Y el viento aulló y el viento sopló
Lalalalala
Lalalalali
Un pajarillo se posó en Henry Lee

No puedo bajar
Y no voy a bajar
Y pasarme la noche contigo
Porque la chica que tengo
En aquella bendita tierra verda
La quiero muchísmo más que a ti
Y el viendo aulló y el viento sopló
Lalalalalala
Lalalalali
Un pajarillo se posó en Henry Lee

Ella se apoyó contra una cerca
Tan sólo por un beso o dos
Y con un pequeño puñal escondido en su mano
Se lo clavó dentro y más adentro
Y el viento se quejó y el viento rugió
Lalalalala
Lalalalali
Un pajarillo se posó en Henry Lee

Vamos, cogedlo por sus manos mórbidas
Cogedlo por sus pies
Y lanzadlo en este hoyo profundo
Más profundo de cien pies
Y el viento aulló y el viento sopló
Lalalala
Lalalali
Un pajarillo se posó en Henry Lee

Yace ahí, Yace ahí, pequeño Henry Lee
Hasta qu…

L'amour

No sé si será la única vez que haga esto. Supongo que no, que eso es lo que ocurre con las excepciones, que acaban por convertirse en la primera vez de algo que no habías hecho hasta ese momento. Para bien o para mal, ha nacido en el jardín una nueva especie.