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Mostrando entradas de marzo, 2007

El Ciento

Je comprends, bien sur que je comprends.
Mais tu me manques.

bon nuit

Ahora que ya no estás (quién me iba a decir que en tan sólo 10 días me iba a acostumbrar a tenerte al lado), Olivia Ruiz me parece un final adecuado para el día. Y una calada a tu cigarro. Y un par de cuentos de buenas noches.

Resistencia

Los objetos son algo más que simples cosas. No son sólo condensaciones de materia de la realidad, sino también condensadores de significado. Proyectamos en ellos nuestras frustraciones, pero sobre todo nuestros deseos. Eso es, los objetos son grandes condensadores de deseos. Arrojamos en ellos todas las ansias hasta conseguir algo sólido y concreto. Por eso son tan importantes, porque son la manera más primitiva de hacer concreto lo abstracto. "Catalizadores" se llaman en teoría literaria, y la vida no era tan diferente a las novelas. No es igual, por supuesto, eso ya dejamos de pensarlo en el momento en que nos hicimos adultos, pero sus reglas tienen bastante que ver con las de la justicia poética.
Por eso, porque son importantes los objetos, dejé a Youssef que abriera la puerta de su casa. Yo le daba las llaves y él abría. Un par de días y luego él ya reclamó las llaves como si tuviera derecho. Para que el chantaje funcionara él sabía que tenía que hacerme prometer que se l…

El perfume

Yo estaba vulnerable porque había descubierto que no se puede sobrevivir sólo con unos tangos y que un cielo no era suficiente y que hacían falta tantas cosas que no sabía por dónde empezar. También estaba vulnerable porque no tenía ningún olor que existiera antes de mí o a la vez que mi piel. Había dejado lejos los frascos de colores y aún más lejos los olores tan lejanos como lo que está al otro lado de las montañas.
Me preguntó papá que qué perfume de hombre me gustaba. Al final se lo regalé, porque los perfumes no son un nombre y hubiera sido absurdo dejarle una hoja de papel escrito en lugar de un olor. El caso es que me gusta comprar perfumes en los aeropuertos, como a la chica a la que me encontré en el viaje de ida le gustaba compar libros. Decía que podía escribir un nombre de aeropuerto en cada uno de sus libros. Desde hace algún tiempo yo puedo escribir el nombre de un aeropuerto en cada frasco de perfume. Los perfumes los uso hasta que un día ya no puedo volver a hacerlo, p…

restauración

Ya estás de vuelta. Volver de la isla es volver en serio. Me pasé 16 años de mi vida regresando de la isla. Esa es la manera de volver. Nunca fue fácil la despedida. Un cuello hinchado, una inyección, una noche en la que creo que no dormí, sino que me morí para resucitar al día siguiente. El cuello bien, trocitos de piel despegados. Un adiós.
Papá estaba más joven cuando me marché. Como si de repente supiera qué hacía ahí o fue porque yo era una niña, porque estaba otra vez en las calles de la infancia, el colegio de la infancia, las amigas de siempre(en la isla todo permanece) y las viejas me miraban cuando salía de casa y el pueblo olía a verano. Ese olor. Ese mar. El cielo por las noches. Las estrellas. Las cuevas. Lo recordaba todo. Absolutamente todo. Cada piedra del camino, cada perro famélico, cada vestido negro. Ellos también me recordaban a mí, incluso aquello que yo había olvidado. Es lo que tiene, la isla, lo guarda todo. Con el calor se conservan mejor las cosas.
Allí está l…