Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de abril, 2007

Le oiseau

Cou cou, pájaro desplumado. Sube al armario para ver tu cara en el trocito de espejo que queda. Cuadrante de espejo, pájaro emplumado. No esperes más. Lánzate y volarás, desde lo alto del armario, como Dédalo. Dédalus moderno, francés, que mea en el sena y no en Dublín. Pájaro que tapa su cara para que no sepamos que es humano. Me amarás. Es tu castigo, amarme. Me amarás cuando te deje. Soy buena tejiendo venganzas para pequeños pájaros desplumado. Cou cou. ¿Estás listo? Jugaremos a un juego. Un juego que yo me sé. Tú en la esquina de un espejo. Yo yéndome por la puerta. Et voila c'est fini Te clavas el pico en las entrañas Las vísceras llenándolo todo de un color alucinante Rojo y alucinante, como una marea increíble. Tu cuarto estará impecable para entonces carente de todo pecado. Im-pe-ca-ble

Ilusion

Hago recuento de las canciones que me sé, de las recetas que puedo hacer, de los libros que me quedan por leer y de los que ya he leido, de los poemas que alguna vez cambiaron mi vida, de los amigos que he perdido, de los amigos que me han perdido a mi. Vuelvo a repetir los versos que me aprendi de memoria, repaso las casas en las que he vivido y luego aquellas en las que sigo viviendo. Pienso que sé muchas cosas, todas las que estudié y también las que sigo recordando. Pienso que sé todo lo que he enseñado, que sé elegir, pienso en los pasos de baile que, con un poco de práctica, sería capaz de repetir. Recuerdo los paises de mis fotografias y los rostros de mis fotografias y los disfraces de mis fotografias. Pienso en los estribillos de canciones que nunca llegué a saberme pero que vienen una y otra vez... rendez-vous a Brasilia.... y me repantingo en los asientos del RER (en los del metro no es posible) y pienso en la sabiduría como antiguamente, como una enorme habitación llena de…

2 C

Llegó Kamelia con un regalo que parecía un caramelo gigante. "No tienen ganas de trabajar" dijo C. mirándome de lado y me despidieron así, con un regalo lleno de perfumes, con un regalo de todas las partes del mundo que me servirá para ir a todos los lugares imaginables, donde los hombres hayan puesto el pie alguna vez.
Gominolas y galletas, coca cola. Me recordó las despedidas de fin de curso, en donde era imposible transformar el aula en una sala de fiestas. Pequeña violación de un espacio, así que los invité. Por una vez los niños podrán pisar este jardín. Por una vez y sin que sirva de precedente. Gracias por todo, adiós y bienvenidos.

Paréntesis

He mirado mi reflejo -no todo, un trocito- en la taza de té. Té dorado. Cachos de cara con bordes suaves, iluminados, los ojos muy brillantes. El té tiene esa cualidad, la de volver brillantes los objetos y los ojos (los ojos que no son objetos, en contra de lo que pudieran pensar). El humo me calienta la nariz cuando soplo y se forman pequeñas ondas que hacen temblar mi cara en la superficie de la taza.
Si cierro los ojos estaré dentro. Si cierro los ojos estaré dentro. Beber no es sólo introducir té dentro de ti, sino también introducirte tú dentro de la infusión. Un momento de quietud, unos minutos que no existen. Paz.

(Rue de Levis, esquina con Rue de Legendre)