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OLFATO

Pelo ajos
pensando
en la capacidad que tiene la carne humana
para absorber olores
de todo tipo.
A ajo, por ejemplo
a nivea o perfume, a jabón para
las manos de los urinarios públicos.
A otras pieles
A sexo, a sangre de la que nace entre las piernas.

Y luego, mientras sigo pelando ajos, me pongo
a pensar en lo difícil que es deshacernos
-cuando se acaba el ajo, la comida
la visita al urinario público
o el sexo- del olor
que en la carne ha dejado la vida.

Comentarios

Jenny jirones ha dicho que…
Muy bueno, niña.
Buen olfato para encontrar el poema en lo cotidiano.
Qué casualidad!!!Justo, justo a este tema llevo yo dandole vueltas los últimos días (juasss)
Y después vino la tristeza al comprender que mientras siga siendo capaz de recordar el olor de su piel en cualquier situación, seré incapaz de renunciar a él por muy difícil y doloroso que sea todo. Y después la asunción de todo, tanto lo bueno, como lo malo, por irremediable.
Ahora salen mucho la rueda de la fortuna y el colgado y yo comprendo bien...
т0χι¢ мuffιи][~* ha dicho que…
Odio los ajos Y__Y

Te Quiero prima =)
Raz0rBladeK!SseSs x)
Anónimo ha dicho que…
Para oler hay que tener olfato. Tengo entendido que ese sentido se perdió o se abortó en un 98% en la última década de aquel siglo en que nosotros, hermano contra hermano, nos permitimos el lujo de oler nuestra propia sangre.
Pero ya no hay olfato.
Todo está permitido.
Y recordamos a Drácula por los ajos; y no a los ajos por Drácula.
Anónimo ha dicho que…
ole ole y ole, qué pasada hija mía, charo

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