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Las barras de labios nunca mueren

Hoy acabé la barra de labios. Me quedé mirándola asombrada varios minutos, el hueco imposible dentro de la barra y las estrías escondidas para sujetar la pasta blanca. La hice girar unas cuantas veces para cerciorarme de que no quedaba nada y así, mientras subía y bajaba un trocito de plástico pensé que no era aquello en lo que pensamos cuando imaginamos una barra de labios. De hecho creo que es la primera vez en mi vida que termino una, siempre las perdía o las regalaba o las rompía o las abandonaba antes de tener que utilizar un pincelito para extraer los últimos restos pegajosos.
Fue entonces cuando N. pasó junto a mí y me dijo que esa era como su primera barra de labios, y que todavía le quedaba un poco y más aún, que le daba pena gastarla. Porque es cierto, las barras de labios son inmortales, una las compra para tener algo inacabable, un poco más inacabable que una misma.
Por eso, cuando pasó un poco de tiempo, usamos la ropa de mamá y sus toallas, pero jamás pudimos con los pintalabios. Cuando abrí el primero tenía un cierto carácter insano y mórbido. Era como si la barra de labios fuese -junto con el cepillo de dientes- el más personal de los objetos, y uno -para ser justo con el mundo- debería tener la decencia de ser enterrado con estos objetos, pues pertenecen al mundo de dentro de la tierra y no al de fuera.
Me quedé sorprendida de haber terminado con algo inacabable, un poco más liviana de saberme capaz de desafiar lo infinito, lo inmortal, lo dueño de nosotros.

Comentarios

larifú ha dicho que…
Hola!!!

¿cómo estás?te escribo desde el mundo de Icaro Incombustible. leyendo los relatos, el tuyo de las mujeres mutantes me encantó (ahí que fueron mis votos)y en el foro pregunté por el autor de la obra para pedirle permiso y escribir el texto en una camiseta.
Así que ¿me concede permiso para garabatear sus versos sobre tela?

aparte de eso, este lugar tiene buena pinta, empezaré a pasarme y echar un ojo (o los dos)

besos!!
The Wild Rose ha dicho que…
Querida,
usted misma se ha concedido ese permiso. El amor nos hace dueños de las cosas y si usted ama ese poema entonces es suyo.
Aunque, claro está, tendrá que hacer otra camiseta idéntica para la autora, en concepto de derechos de autor o trueque.
Abríguese bien, el jardín está bastante frío por esta época.
La señora O. le ha dado mi correo, puede hacer uso de él para lo que se le ocurra.Para las mujeres mutantes siempre es una alegría encontrarnos.
La Oruga ha dicho que…
Me encantan estos diálogos mutantes... jejeje

¿Y qué tal otra camiseta o foto de camiseta, para la intermediaria? :P
Anónimo ha dicho que…
Las barras de labios son como las barras de hielo para conservar el pescado: un modo de camuflar el cadáver que habrá de terminar en el estómago ajeno. El hielo es más natural, pero las de-funciones son las mismas.

Un saludo
moderato_josef ha dicho que…
Hummm.... las barras de labios y su influjo atrayente, siempre me parecieron los pqueños tesoros que escondíami madre en su secreter. Un saludo!
Azena ha dicho que…
y yo que no me las llevé porque pensaba que las querías...
Jenny jirones ha dicho que…
Qué textos tan buenos, Sibi.
Y qué bueno leer la vida, así contada.

Abrazo enorme desde este caos...
El Otro ha dicho que…
Curioso, los hombres no tenemos ese tipo de legados. Al menos no me viene a la cabeza. Claro que uno siempre puede recordar la primera vez que se afeitó con la maquinilla robada al padre... ¡Anda! que eso también lo hacéis las mujeres jaja

El Otro

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