Ir al contenido principal

Propiedad privada

Todos nosotros tenemos el libro de Raymond Carver en el dormitorio. Lo sé porque he estado en vuestras casas, si no me habéis notado es porque a veces viajo de noche, por interminables carreteras oscuras y durmiendo en los autobuses para no perder los días. Llego de madrugada a vuestras habitaciones y veo el libro rojo en edición bilingüe. Es algo que nos une como una rima asonante une dos versos.
Yo ahora también soy como Todos Nosotros; me senté en el suelo de madera de Paradiso, que es una de las pocas librerías que no te dan vergüenza ajena y su suelo es el mejor lugar para leer poesía. Es uno de esos lugares, como la noche o los atardeceres o los acantilados, que te reconcilia con la poesía. Allí adquirí Todos Nosotros y luego volví a casa, atravesé de nuevo autopistas, gasolineras, olivos y campos de maiz y volví a casa. La primera noche que lo leí doblé la esquina de la página de la página 32 y fue en ese momento cuando el libro pasó a pertenecerme. Porque los libros no nos pertenecen cuando ponemos nuestro nombre, la fecha y el lugar en la primera página, ni cuando los firmamos en la página 101, sino cuando apoyamos el lápiz por primera vez en una página virgen para señalar frases inevitables o cuando doblamos, cuando doblo la primera esquina.


TU PERRO SE MUERE

lo atropella una furgoneta.
lo encuentras a la orilla de la carretera
y lo entierras.
te sientes mal.
te sientes mal por ti mismo,
pero te sientes peor por tu hija
porque era su mascota
y lo quería mucho.
solía canturrearle
y lo dejaba dormir en su cama.
escribes un poema sobre ello.
lo titulas un poema para tu hija
y trata del perro al que atropella una furgoneta,
de cómo te ocupaste de él,
yo llevaste al bosque
y lo enterraste hondo, muy hondo,
y el poema sale tan bien
que casi te alegras de que hayan atro pellado
al pobre perro, si no, no habrías escrito
nunca ese poema.
entonces te sientas a escribir
un poema sobre la escritura de un poema
que trata de la muerte de ese perro,
pero mientras escribes oyes
a una mujer gritar
tu nombre, tu nombre de pila,
ambas sílabas,
y tu corazón se para.
deja pasar un rato y vuelves a escribir.
ella grita de nuevo.
te preguntas cómo va a terminar esto.


R.C.

Comentarios

Libertad Kaiser ha dicho que…
A veces, aunque esté muy visto, siento que soy más bien yo la que pertenece al libro. Creo que por eso tengo un libro del que sólo me falta la última página, y no la leo porque no quiero acabarlo. Me gusta la sensación de estar leyéndolo, y si lo llevo demasiado lejos de mí me faltará una parte mia.
Bienvenida de nuevo a casa, el té mañana a las siete.
Por cierto, las libélulas no despegan bien desde tu jardín, vifila tus enlaces, porque les encantan tun pistas de aterrizaje.
Muuuuac
Eso es porque todos nosotros tenemos miedo

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión. Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.
Golfo ha dicho que…
Después de esto es probable que tengas un nuevo cuarto que visitar. Pero no hagas mucho ruido: tengo un sueño ligero.
Isthar ha dicho que…
He descubierto un blog donde me han estado plagiando más de 30 post, y mucho me temo que otros tantos son tuyos.

http://crashov3rrid3.wordpress.com

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …