Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2008

Rescate

Tú... ¿Qué rescatarías?
Si viniera de pronto el fin del mundo o la guerra o una ola gigante
¿Qué te llevarías contigo?
¿Lo dejarías todo?
Bien sabemos que no
Entonces
Qué salvarías de la quema
Acaso los discos, los libros, los amigos
o sólo las paredes para quedarte dentro
o tal vez nada más que el ordenador portátil
o las pinzas de depilar o los teléfonos
Piensa. Piensa rápido
¿La televisión? ¿Seguro que no? ¿Seguro que la dejas tan triste e inútil en la repisa de la sala?
¿Qué entonces?
Las cartas, los peluches, los juegos de la infancia,
Los gatos. No creo que los gatos.
Las limas de uñas, las compresas, el papel higiénico.
¿Los condones? No, los condones no, estoy de broma
A papá y mamá. La cenicienta. Caperucita roja.
Los libros de poemas. Ja. Ja. Ja. Sabemos que no.
¿Qué entonces? Si tuvieras que huir
si no quedara tiempo
Si el mundo va a acabar aquí y ahora.
Vamos, ni siquiera lo pienses.
Coge los cuchillos, las ollas, los muebles de cocina,
o coge mejor aún las bragas y los amantes.
O no, espera, no te…

Explicación

No soy muy amiga de dar explicaciones. Sucede que me gusta la ambigüedad sobre casi todas las cosas. Me gusta que cada palabra tenga un significado diferente para cada persona que la lea y me apasiona que mis catalizadores no sólo catalicen algo mío y personal y único, sino un poco de cada uno de ustedes.
Sucede sin embargo que quiero haceros un regalo. Los regalos son buenos. Los regalos están bien. Por eso y por nada más que eso voy a renunciar momentáneamente a la ambigüedad para explicaros por qué G. y yo siempre nos felicitamos "el fin del mundo o el año nuevo". Con su permiso, señorita:

Fue hace no mucho tiempo, en un concierto de Lhasa de Sela, cuando G. y yo nos sentamos en la primera fila y renunciamos a casi todo lo renunciable. Nos quedamos absortas y prometimos cosas que prefiero no repetir aquí.
En ese concierto, Lhasa nos dio algo más que unas cuantas canciones.
Uno de los regalos que nos hizo fue contarnos esta historia: contó que se encontraba en una base naval j…

Alcohol

Las rosas también se inundan de alcohol.
De vez en cuando, no siempre,
es una forma de morir como otra cualquiera.

Lamarckista

Sí. A estas alturas me pongo a decir que Darwin no tenía razón. El pobre lo intentó, eso no se puede negar, y hemos vivido según sus teorías muchísimo tiempo: selección natural, vive el individuo más adaptado al medio. Conclusión: viven los mejores, los más altos, los más fuertes, los más hombres, los que saben ser flexibles y los que pueden hacer que los escuchen. A los demás se los traga la tierra y su material genético se pierde para siempre.
Pero vamos a ver ¿de verdad te lo crees? ¿De verdad en el mundo hay tanta casualidad que es posible imaginarse una aleta convertida en pierna a fuerza de "casualidades"? Resultan difíciles de tragar los pasos intermedios. No eso de que un pescado termine siendo mono, con eso podemos comulgar, el problema son esos pasos intermedios que lo han convertido en mamífero. Darwin no se sostiene sin tanta fe como requiere el creacionismo. Y ahí entramos nosotros: los lamarckistas.
Lamarck decía que una jirafa nacía con el cuello más largo porqu…

Corte

Me hice un corte tan profundo que no sangró. Era tan profundo que se soldó inmediatamente, como si nada hubiera sucedido. Es lo que ocurre con los cortes profundos, se parecen mucho a no haberse cortado en absoluto. Era tan profundo que no dejó huella, apenas nadie notó nada.

2009

Se va acercando el año nuevo. Hemos sido niños, buenos o malos pero hemos sido niños, y los Reyes Magos sólo te traen regalos si eres una niña (buena o mala, no importa). Me he pasado los últimos días recuperándome. No sé muy bien si me recuperaba de un resfriado, de una bronquitis o de unas palabras. Tampoco importa. Lo importante es que ya estoy casi bien, lo importante es que subiré al norte para dar un abrazo a la gente del norte (la gente del norte se merece muchos abrazos) y subiré también para limpiar mi terraza y que la vecina de abajo no tenga filtraciones por una buena temporada.
También estaré sana por una buena temporada, hasta el próximo resfriado o bronquitis o hasta las próximas palabras. Entonces volveré a tumbarme en la cama y a pensar que estaría mejor en otro sitio, muy al norte o muy al sur, pero en otro sitio, en un sitio donde poder ser niña con treinta años sin que se rían de mí o me tomen el pelo. Así los Reyes Magos me traerían infinidad de cosas.
Lo terrible es…

El fin del mundo

El fin del mundo existe. Es un abismo. Nadie lo ha visto. Todo el mundo le tiene miedo. Pensamos que el fin del mundo no existe porque un día un tipo no demasiado espabilado quiso dar la vuelta al mundo. Y lo consiguió, vaya si lo consiguió: todo un continente entero para conseguirlo. Por esa razón pensamos que el fin del mundo era una mentira, como el infierno o el cielo, que servía para asustar a los niños (a los no muy listos). Así que nos lo creímos, porque nosotros sí que somos muy inteligentes, a nosotros ya no nos van a engañar con cuentos para no dormir. Imaginamos la tierra totalmente cerrada, como un globo irrompible, sin abismo ni monstruos. Pero yo tengo una nueva noticia: existe. Así que no andéis tan tranquilos, no caminéis seguros sobre esta tierra, no seáis poco cautos. Un día alguien se caerá (yo misma) y entonces no podréis decís que no os lo había advertido. A partir de ahora una voz vivirá debajo de todos los pasos: "cuidado, el fin del mundo existe. No está l…

Fresas

Puede que sea quejica, que no sea otra cosa más que quejica. Aunque todos sabemos que la queja es como la pereza, son esas cosas que nunca son lo que parecen, siempre esconden algo detrás, algo que sólo sabe quien es capaz de bañarse en aguas sucias (se requiere cierta audacia, no lo vamos a negar ahora). Por eso no me voy a quejar esta vez, voy a dejar que pase el día, sin nada reseñable, sin apenas dolor y con la respiración suficiente. Voy a comer tres veces: desayuno, comida, cena, tan metódica como un monje. Voy a contestar a todas las llamadas de teléfono y seré simpática y nada quejica (ya no estás en edad de serlo). Hoy no voy a tener frío, ni sueño, ni nada en absoluto. Pero, sea como sea, tú lo sabes muy bien, las fresas siempre crecen... lejos... al otro lado... de la cerca. Las fresas ¡son tan buenas!

La Alhambra

Él miró a la Alhambra, el hermoso edificio, una de las maravillas del mundo, el orgullo de nuestra madre España. Estaba al otro lado de la ventana, monumental, hipnótica. Sabía que no iba a ser padre. No ahora. No esta vez. No era el momento. La alhambra brillaba al otro lado. Él no apartaba sus ojos de ella. De la Alhambra. También. Granada es una tierra con una belleza muy dura. Él miró a la Alhambra y le pareció una imagen vacía, una postal, un trozo de la nada más terrible.

Un día me lo encontré, ya lejos de Granada, pero no podía dejar de mirarla. A ella. A la Alhambra. Aún estaba clavada en sus dos ojos.

Sencilla

Simplicidad. Tranquila. Las cosas son exactamente lo que parecen. Eso es un tibio consuelo (otras veces es un consuelo en toda regla). Por eso el blanco y por eso vuelvo a casa siempre antes del último metro. Me siento en los vagones vacíos, aún sin sueño, como quien viaja a un país distinto, a ver a personas que no conoce. Es suave el metro. Suave y blanco. Huele bien. O bueno, no huele tan mal como en París. Nadie mea en las esquinas de los metros. Aquí somos todos extremadamente limpios. Nos duchamos todos los días y lavamos las camisas con jabón lagarto. Es así, no hay por qué ofenderse. Somos limpios y no del todo sanos, sólo lo insanos que nos permite la limpieza. La sencillez es sana, también. Sólo necesito aprender a ir de un lado a otro, a desplazarme, necesito aprender a caminar o a andar en bici o incluso a conducir un coche o un helicóptero. Cualquier cosa con tal de saber qué movimientos hacer, cómo y cuándo y aprenderlo todo como un paso de baile, undostres, undostres, u…

Taza rota

Lo cuento para no olvidarlo, para volver una y otra vez y saber que ha sucedido, que forma parte de mi vida y que pasó en un día determinado, a una hora, bajo el cielo de una ciudad concreta. Luego quién sabe si se pierde, si es un hecho que no va a importar en absoluto, si es poco más que el material convulso del que están hechos los días. Pero siempre pienso, ¿y si no? ¿y si es realmente un hecho crucial? Imagina, luego, cuando pase el tiempo (no demasiado, el suficiente) vuelves la vista atrás y te das cuenta de que aquello fue el final de algo o el inicio de otra cosa, o mejor aún, que anticipó algo más grave, algo que no necesitarás apuntar para acordarte.
Bien, hoy mi taza se ha roto por completo. Llevaba tiempo rajada desde el fondo hasta casi el borde. Me parece importante porque era una buena taza, porque aguantó mucho y porque nunca se me cayó ni hizo ningún ruido extraño cuando dormía en el fregadero. Un día aparecío con una línea marron en su interior y había perdido su sua…

Dirty Dancing

¿Qué por qué me gusta esa película? ¿En serio tengo que explicarlo? ¿De verdad hay que hacerlo? En fin. Tú lo has querido.
Había una vez un lugar donde siempre hacía frío. No importaba que fuese invierno o verano, que una estuviera dentro o fuera de casa; el frío se colaba en los huesos y no había modo de sacarlo. Por las noches las sábanas estaban humedas de frío y por la mañana una gotita helada caía de la nariz, durmieras como durmieras. Incluso con el culo pegado (literalmente pegado) a la cocina de carbón, hacía frío.
Pues bien, en ese lugar tan frío yo me sentaba a medio metro de la televisión, como quien acerca sus manos a la estufa. Me sentaba ahí y esperaba el raro milagro de sentir un poco de calor, aunque fuera de mentira, aunque no existiera aquí y ahora y sólo estuviese reflejado en la tímida pantalla, en lucecitas verdes, rojas y azules. Calor. Sólo eso. Pero nunca surgía la transformación, nunca en aquellas imágenes apareció una escena tan tierna como para calentar los hu…

Destierro

Pobrecitos, que han quedado desterrados y solos.


PRIMAVERA

Después de la primavera
llega el invierno.
El verano no existe, es otra cosa,
el verano está en otro lugar,
como el otoño,
más lejos y dorados.
Y tras la primavera
siempre viene el invierno
y tras el invierno, nada.


TRABAJO

Llego tan cansada a casa
que me doy hostias
con las cosas más estúpidas:

La mesa del comedor, la pared de mi cuarto, la encimera, la puerta, tus palabras.


EL RAMO

Casi no me podía mover
en ese lugar entre el sueño y las ganas de ducharse.
Era el último día de Septiembre de un año donde los poemas crecían como amapolas,
tóxicas y bellas, y hacía un ramo
para llevar a alguien que se hubiese muerto esta misma semana, en la habitación de al lado donde todavía se está muriendo gente.
Yo estaba muy enferma, de tuberculosis, o lepra
o alguna otra enfermedad bíblica, como una plaga o castigo
por esta hybris infinita que tengo cada día,
por los puñetazos en la mesa y el grito de ¡yo! ¡yo! ¡yo misma!
Las amapolas que quedaban pegadas en las f…

Ojos

Mirar como si creara el mundo cada vez, por eso busco idénticos lugares y organizaciones idénticas de las cosas, porque así reconozco, y reconocer es fundamental (Aristoteles, al menos, así lo dijo). Entonces si nada se parece a nada, cada vez el mundo es otro mundo. Me protejo de la intensidad de las cosas tras unos cristales de 3 dioptrías y ahora también tras un enorme orzuelo (bella palabra, desastrosa realidad). Descanso. Compresas de té y corteza de encina. No mirar. Limpiar la mirada. No sucumbir ante los colorines y la hipnosis de la imagen. Es más fácil sin tele, es más difícil con pantalla cualquiera. Digamos entonces que esta es una pantalla cualquiera, donde nada puede ser creado, porque todo es reconocido, todo estaba antes, todo prefigurado de antes (apúntense los que estén estudiando. Para hacer un buen trabajo sobre una obra literaria las dos únicas palabras que hay que usar obligatoriamente son "trasunto" y "prefigurar". Así es. No hay más) ¿En qué…

Descubrimiento

Lo he descubierto por fin.
La verdadera, la autentica, la única felicidad consiste en no estar estreñida.

Una vieja loca quería cagar donde las lechugas y quería beber agua de verdad, no de la que salía del grifo.
Sí, una vieja loca. Una vieja. Loca.

Plazos

Como si fuera capaz o me lo mereciese. Así es. No hay más vuelta de hoja o hay muchas, hay demasiadas vueltas de hoja, siempre una más de las que nos esperamos y a veces totalmente inesperado. Por eso finjo seguridad y tiemblo a cada paso, por eso pido tantos favores y tengo tanto capital humano que soy una de las personas más ricas de este mundo. Rica en semilla y surcos, en toda la luz que de pronto se hace sólida. Así y quisiera tener las palabras, las bonitas y exactas. O no. Mejor las necesarias. Un libro. Una semana. Tengo una semana para acabar un libro y no sé a qué dios extraño pedirle asilo político.

Ebria

He leído un artículo en el que decía que han creado un nuevo medio de que la gente no escriba sus mail medio borracha (o borracha del todo). Decía algo así como que las cosas que una escribe borracha pueden destrozar para siempre su vida o llenarla de vergüenza.
Así que hoy he bebido. He bebido media botella de vino, dos cañas y un gin tonic (más que suficiente para mi constitución e hígado) y he cantado, he confesado y he puesto en canción las confesiones ajenas, y ambas hemos pesado menos, ligeras como plumas sobre la gran vía, y un ser extraño me ha indicado el camino y gracias a él he vuelto a casa y he bebido y he meado entre dos coches, con sumo placer y calcetines mojados. mmmmhhh, qué gusto mear en el asfalto. Y he dicho y he hecho, así, medio ebria, y he vuelto a casa bajo el cinturón de orión y sobre tacones. Tacones rosas, meada entre los coches, confesiones. Y entonces escribo esto, sólo como experimento, sólo para saber si mañana me voy a arrepentir. O no. O quién sabe. *…

Antes del Desayuno

Aún no he desayunado. Intento que me dé sueño, pero nadie me lo da. Así que me he levantado, me he lavado la cara (sólo la cara) y aún no me he despintado las uñas (dangerous red, ponía el esmalte). Pensaré en desayunar ahora mismo. Tostadas con mantequilla y mermelada de fresa o mejor aún con tomate, aceite y sal. Un té, eso seguro. Té rojo. Me gusta desayunar té rojo, me calienta por dentro. Pienso todo esto pero sigo escribiendo en mi ordenador, en la habitación recién colocada (lo más colocada que puede estar una habitación) y Kirke me mira porque no le gusta la comida que le compré o porque me da los buenos días. Difícil que sea lo segundo. Aún es casi de noche aunque empieza a haber luz y a descender las bolsas de los ojos y yo casi a descender para desayunar, pero aún no. Dejadme un poco más en este limbo, en la escritura que no es del todo vida. Dejadme que me pregunte ¿por qué mi amor no me desea? y luego siga viviendo feliz, como hermanos o eunucos, sin más. Así igual dejo d…

BESOS

Hoy he visto la tumba de Oscar Wilde por tres veces.

Hoy he vuelto a besar la tumba de Oscar Wilde.

Hoy he vuelto a besar la fría mejilla de Oscar Wilde de vuelta a casa.

Consumo

Hablamos emocionadas sobre nuestro proyecto, sobre las acciones y la ética que dirigiría cada una de ellas. Decidimos un plan y un manifiesto. Pensamos en cómo viviríamos y en que haríamos, también en todas las personas con las que tendríamos contacto. Estuvimos de acuerdo en el punto principal e inamovible: ir contra el CONSUMO.
Después entramos en IKEA, nos hicimos el carnet IKEA FAMILY y nos gastamos 300 euros cada una en cosas útiles y no tanto.
Sí, esto es lo que se puede esperar de nosotras.

Mitoraj

¿Es cierto? ¿Tan lejos estamos de los dioses? ¿Cuándo sucedió que nos marchamos? ¿Qué va a ser de nosotros, ahora que estamos solos?

Las flores del invierno

Las flores del invierno siempre son interiores. Y frías. Y huelen a algo así como plástico. Las flores del invierno tienen la rara belleza de lo imposible. Y son lejanas. Y no son.

Al otro lado de la ventana

Mimesis

Alguien lo dijo, o yo lo imaginé, que una nunca sabe en qué poema dramático o en qué novela romántica está leyendo su futuro. Creo que sí, que lo dijeron, pues yo nunca imaginaría tal cosa.
El caso es que he colocado una hoja en mi la portada con nuestro lema:

¿Le gusta este Jardín que es suyo?
Evite que sus hijos lo destruyan

Tal vez sea sólo un intento de hacer más cierta mi vida. Por eso también les pondré a los snobs de lírica el vídeo de Nick Cave y Kylie Minogue, por ahondar en su esnobismo o por copiar esta ficción tan de verdad, tan carne.

Lichi

Me fascinaron las bolsitas en el estante del supermercado chino. Eran bolsitas indivuduales con un montón de cosas dentro: té verde, regaliz, corteza de naranja, crisantemo... y una especie de semilla seca que acabé identificando como "lichi". Lo realmente increíble, lo fuera de toda lógica, lo que me sobrecogió hasta niveles extremos fue la reacción de eso que llamaremos "lichi" para entendernos y que posiblemente lo sea de verdad, ante el agua caliente. Esta semilla seca se hincha hasta diez veces su tamaño y se convierte en una especie de rosa de bolitas gelatinosas. Si la llegas a tocar con los labios da un poco de repulsión, así que bebo el extraño té con cuidado no tocar la flor viscosa. Luego la cojo entre los dedos y la tiro a la basura lo más rápido que puedo y me aclaro las manos inmediatamente.
Una vez la aplasté entre las manos hasta que descubrí la semilla dentro de lo que yo había creído en un principio que era una semilla. Reconozco el ánimo exacto qu…

Exuberancia

Sería absurdo decir que estoy aquí por un examen. El mundo no funciona así y es mejor que nos vayamos acostumbrando a todo esto. En cuanto apruebe mi examen de conducir (léase "rito iniciático") me veré desterrada de este lugar por un tiempo. No es miedo, o sí, es exactamente miedo, pero de otra clase. No es el miedo de niña incontrolable ni el miedo a perder cosas (bastante he perdido ya sin inmutarme). Es de otra tipo, igual me entendéis sencillamente, sin tantos aspavientos. Me examino de nuevo este miércoles, con todos los dioses a mi favor y unas hojitas de ruda en la planta de mis pies. Es al cambio de estado a lo que tengo miedo, a la pérdida de la continuidad, porque si bien es cierto que la muerte no interrumpe nada, hay tantas cosas vivas que sí lo hacen...
En fin, concentro mi mirada en puntos fijos. Me intento hipnotizar con todo lo que tengo a mano, pero queda muy poco, cada vez menos, y cada vez es más difícil, y mi columna vertebral aplasta los pulmones porque …

Un regalo

Luego no diréis que no soy buena. O al menos, si decís que soy mala decid que os hice buenos a vosotros. Eso bastará.

LA LUNA ES UNA AUSENCIA

La luna es una ausencia
Carolina Coronado

La luna es ausencia.
Se espera siempre.
Las hojas son murmullos de la crne.
Se espera todo menos caballos pálidos.

Y, sin embargo, esos cascos de acero
(mientras la luna en las pestañas),
esos cascos de acero sobre el pecho
(mientras la luna o vaga geometría)...

Se espera siempre que al fin el pecho no sea cóncavo.
Y la luna es ausencia,
doloroso vacío de la noche redonda,
que no llega a ser cera, pero que no es mejilla.

Los remotos caballos, el mar remoto, las cadenas golpeando,
esa arena tendida que sufre siembre,
esa playa marchita, donde es de noche
al filo de los ojos amarillos y secos.

Se espera siempre.
Luna, maravilla o ausencia,
celeste pergamino color de manos fuera,
del otro lado donde el vacío es luna.

Vicente Aleixandre

Y entonces

Como se vive otra vida, o como habría vivido mi vida con un montón de condicionantes (interiores, supongo). Pues bueno, así, con información por todas partes externas a una misma. Hasta que el cuerpo aguante o hasta el fin del mundo. No queda mucho para eso. Hay que guardar un poco de amor para cuando ya no quede nada.

Se hizo carne

Pues bien, tanto tiempo y no os cuento casi nada. Es lo que tienen las mudanzas, que mueves las cosas de un lado a otro y no queda nada para contar. Contar requiere reposo y ¿por qué no decirlo? rutina. Por eso no digo dónde estoy, me gusta que me imaginéis a medio camino, en un asiento de Alsa (preferiblemente ventanilla) con una maleta en la que no sé muy bien que llevo. Esa es la realidad y no otra cosa.
Bueno, pero no era eso. Lo que quería contar no es la mudanza sino el episodio. Ya casi he terminado de escribir el diario-juego de Sandra. Quedan sólo los retoques para que ninguna asociación feminista pueda protestar. Y eso no es tampoco lo que quiero contar, pero es necesario para que entendamos el episodio, pues hoy me la encontré en el metro. No le pregunté el nombre, pero era Sandra: acababa de terminar la carrera de biología y ya había conseguido su primer trabajo. Fue a la universidad a buscar unos tochos de medicina en los que su jefe tenía publicados un par de soporíferos …

El arca de Noé

Tengo un arca de Noé con una pareja de pájaros exiliada en la ducha, una pareja de gatos castrados (ambos) y una pareja de humanos que jamás se acuestan al mismo tiempo.
Obviamente, esta vez la vida se extinguirá tras el diluvio.

Blanco y negro

Vivo en blanco y negro como en las películas antiguas, o como en las páginas de un libro. Todo es cuestión de color, cuestión de mi cazadora naranja que no era (no es) nada azul o cuestión del coche rojo o el rojo cadmio que envió John Berguer, que yo te envío cada tarde. Por eso ahora mi casa es blanca y negra, perfectamente conjuntada con mis deseos años 50 o mi preferencia por el tango y Rita Hayworth sobre casi todas las cosas When they had the earthquake - in San Francisco- back in 19`6...
La escala de grises es lo más adecuado para vivir una vida ajena, para disfrutar las cosas que sabes a ciencia cierta que no te mereces o para mirarse en las paredes como si fueran espejos. El blanco y negro es casi una habitación de hotel, una tranquila habitación de hotel donde no hay saturación de recuerdos. Si vives demasiado tiempo en una casa las esquinas acaban por tener memoria y los objetos se empeñan en actualizar los pequeños y grandes fracasos de esta vida.
Asumo el blanco y negro p…

Bienvenida

Cuando pusieron en el Alsa la película Las razones de mis amigos pensé que igual era una equivocación. Después pensé que alguien: un amigo, un familiar, un perro, alguien me estaba dando la bienvenida.

El soneto

Asomó la nariz por la puerta de la cafetería. En otras ocasiones había evitado su encuentro, ya sabéis, no siempre está una de humor. Además, el primer artículo que escribí para un periódico local hablaba de él, de lo poco poética que me parecía su poesía y del premio literario que había ganado y en el que siempre se premiaba lo mismo. Me enfadaba con él porque estaba equivocado, porque hace bien los deberes pero está terriblemente equivocado pero defiende su equivocación ante cualquiera que quiera escucharlo.
Desde entonces no volvimos a vernos. Yo vivía con su exnovia y él vivía en Oviedo. Yo ya no iba a su taller literario y él no venía jamás a Gijón. Cuando por fin lo vi rondando como una sombra junto a la estación de trenes crucé por otro lado.
Esta vez lo llamé y le dije que lo invitaba a un café. Aceptó y charlamos un rato. Latente estaba aquel artículo, pero ninguno de los dos lo mencionamos. Adolecemos del mismo tipo de cobardía o de elegancia, vaya usted a saber. Pues bien, él…

Vivilección

Las ondas de sonido son inmortales. Es asombroso, darse cuenta de ello a cada momento, como una permanente sorpresa. No importa los sonidos que emitamos, si son un cántico maravilloso o un "hija mía, me estás poniendo cachondo" dicho por un viejo hoy en la Playa de San Lorenzo, mientras su mujer y su hijo estaban en el agua y yo estaba intentando sustituir el ventolín por una postura de yoga con escaso éxito. Todo queda para siempre rebotando por el universo.
Por eso buscamos afanosamente entre las cintas de caset dos de ellas en especial: la primera, una cinta en la que grabé un sueño que había tenido cuando era pequeña; en el sueño me encontraba con mi abuela y me decía un secreto increíble, en realidad esa noche era nochebuena pero nadie se había dado cuenta. Yo cantaba entusiasmada "hoy es nochebuena y nadie lo sabe, hoy es nochebuena y nadie lo sabe" con la música de "Ande, ande, ande". La segunda cinta la grabó una persona que habría cumplido años ay…

El novio

El novio apartó del asiento del copiloto el libro de su padre para que su padre tomase asiento.
Ojeé el libro. Estaba leído y subrayado. Pensé en que yo nunca leí ninguno de los libros de mi padre, ni siquiera cuando escribía cuentos para niños y yo era justamente eso.
El novio iba vestido de príncipe azul, con galones y una medalla al valor colgando del pecho.
La novia iba vestida de novia, con un lazo azul turquesa y lágrimas en los ojos.
La madre del novio le recitó a la novia un poema para explicarle qué actitud tenía que tener hacia su hijo. Era un soneto y empezaba "tu llama derritió mi cera".
El padre del novio explicó su teoría del mundo, leyó un poema sobre el cosmos y dejó su página web para que todos nos descargáramos su conferencia de internet.
No me hizo falta descargarme su conferencia. El padre del novio la regaló a todas las mujeres de la mesa.
Los novios bailaron un vals como dos príncipes.
El padre del novio me sacó a bailar un pasodoble. "No abres las piernas…

Reloj biológico

Cuento el tiempo en el cuarto de baño. No creáis que es por la radio-relo-despertador de encima del lavabo, sino por cada uno de mis productos de aseo personal. Hay momentos que duran una pasta de dientes y otros un champú. La mayoría de ellos equivalen a una crema hidratante y hay etapas muy muy largas que terminan cuando por fin se acaba la crema depilatoria.
Es una forma de organizar mi vida, lo queramos o no siempre organizamos la existencia dentro del cuarto de baño y me gusta hacer coincidir mis trabajos con botes de gel de ducha o mis relaciones con pastillas de jabón para las manos.
Llevo en Gijón un tubo de crema para la cara. Lo esparzo cada mañana después del agua de cornflower (no sé su traducción al español). Cada vez pesa menos. Cuando por fin lo corte con las tijeritas de las uñas para rebañar los últimos miligramos de sustancia lechosa, entonces será tiempo de coger las maletas. Au revoir.

El envío

El vecino de al lado se echa la siesta en la habitación de las niñas. Las niñas ahora son mayores, pero conservan las camas y el vecino se echa allí para no deshacer la cama matrimonial ni molestar a su esposa en el sofá. Se suele echar la siesta todos los días, a estas horas.
El vecino de al lado está muy enfermo. Está esperando un corazón, pero no llega. No hay espera más inquietante que la espera de un corazón y él se resigna y se echa la siesta todos los días. Mira el buzón por la mañana, pero el corazón todavía no ha llegado. Puede ser que no le pusieran bien la dirección o que se confundieran con el franqueo. Nunca se sabe con los corazones, son difíciles de transportar. Igual hubo una huelga y el hielo se derritió y quedó un corazón inservible.
El corazón del vecino de al lado todavía funciona mal que bien, se levanta cada día y por la tarde se echa la siesta y come sin sal y sin yemas de huevo porque tiene alto el colesterol, según le dijo su médico de cabecera.
Puede ser que por…

Las Hurdes

¿Cómo voy a hablar de otra cosa? Aún tengo el agua del río corriendo por la piel, ahora que he vuelto al lugar civilizado y se hace necesario vestirse para darse un baño. Entonces sigo allí, en la casa de Charo, en la puerta que veis al final de la callejuela o sentada en el saliente de piedra, bajo el nido de golondrinas (todo el pueblo, madre mía, todo el pueblo tomado por las golondrinas) y tomo té con menta que cogimos unos minutos antes del jardín salvaje junto al bosque. Nos gusta salir a la noche y sentarnos a charlar de casi todo lo importante de la vida.
También nos gusta ir al río por la mañana y prometer que mañana nos despertaremos antes, madrugaremos más y evitaremos las horas en las que el sol pega con fuerza. Tenemos miedo de que las "autoridades sanitarias" nos metan en la carcel si se llegan a enterar de que tomamos el sol a esas horas, o que las mismas "autoridades sanitarias" descubran que no tomamos pastillas para curarnos sino que nos sentamos b…

Recuerdos

No somos demasiado hermosos, pero sí lo suficiente para resultar adorables, al menos una vez o un minuto, de vez en cuando si la noche se porta bien y el día nos conforta. En esos momentos es fácil acceder, como si fuésemos una habitación abierta o la sala de una película. Sí, mucho mejor una película. Entonces nos lo creemos y andamos sobre zapatos de tacón o nubes, algo que nos eleve por encima de los mortales. Congelo los momentos sin que os deis cuenta, sin que decidáis si queréis o no salir en mi recuerdo. Una vez alguien se quedó con las fotos que me había hecho y lo odié para siempre. Dijo que él era dueño por apretar el disparador de una imagen en la que sólo yo aparecía. No discutí. O sí, discutí hasta que me dí cuenta de que no podríamos entendernos jamás, que no podíamos repartirnos algo de lo que ambos nos creíamos dueños exclusivos.
No aprieto el disparador para no situaros lejos de mí, sometidos por mí a través de la máquina. Yo respiro, respiro profundamente vuestros olo…

LA TIRANÍA DE LO BELLO

Si alguna vez existiera algo hermoso viviría mi vida entera a su lado, sólo por demostrar que la belleza tiene más fuerza de la que todos ellos imaginan y la capacidad de crear cosas. Por eso olfateo las esquinas y los culos de los perros, como una perra más, ni más ni menos, y analizo la ciudad como nadie la ha visto nunca, separada en olores que son territorios y dentro de ellos igual tal vez existe la belleza. La he visto, yo misma, con estos ojos que no han querido ver demasiadas cosas y se han hecho miopes a fuerza de cerrarse, sí, he visto la belleza, pero se iba tan pronto que apenas fui capaz de contemplarla unos pocos segundos. Si se estuviera quieta yo viviría a su lado, como viven los gatos en las casas, consciente de cada uno de sus rincones. Sería posible, no me digáis que no, que me hartaría, que no se puede o al menos no aquí y ahora. ¿He dicho ya que soy muy obediente? Es una cualidad como otra cualquiera. La rebeldía se ha sobrevalorado por los siglos de los siglos y …

Vacío

La casa de deshace. Grace recoge todas sus cosas. Arranca sus huellas de las paredes y su risa de la cocina y a Cronenberg del salón y sus botas del pasillo. Luego vendrá mi hermana. Mañana o dentro de dos años, nunca se sabe bien, y tomará medidas y meterá a mamá y a papá en un ataud, juntitos, como si se quisieran mucho. La eternidad juntos, con todas las cosas que fueron nuestras. Los libros sobre todo. Mamá nos hacía contemplar los libros: ésta es vuestra herencia. Maravilladas no sabíamos lo poco que valen los libros ahora y sobre todo, lo difícil que es deshacerse de ellos. Nadie los quiere, los libros, pobrecitos, como si hubieran hecho algo muy malo en su vida (o en la nuestra). El otro día soñé que volvía a leer el Ulises y que me parecía sencillísimo, lo leía con tanta fluidez como se leen los best sellers que lee la gente en el metro. Soñé que entendía el Ulises palabra por palabra, como quien sueña en otro idioma y no dejo de recordarlo y reirme. Me río mucho ahora. Creo q…

Nunca vi Granada

¿Sabes atravesar las estaciones? La respuesta es no. No sé. Es el problema a la hora de coger trenes o teleféricos o transatlánticos, que tienes que pasar por un lugar que no existe, que no empieza ni termina y tienes que mirar a todo el mundo porque posiblemente no los vuelvas a ver en tu vida y es importante aprender todas sus caras y su forma de andar y sus maletas. Sobre todo sus maletas, de qué color son y si están rotas o son maletines de mano o son pesadas o tienen etiquetas. Es una labor demasiado dura, y luego está elegir un destino, porque puede que tú estés acá con un billete y dentro del billete esté impresa una fecha y un número de asiento, pero eso no quiere decir nada. Se abren ante ti infinitas posibilidades y destinos y asientos. Quieres seguir a cada una de la personas, andar como un perrito tras las ruedas de las maletas, ver a dónde te llevan, ver qué será de ellas, de su vida, quieres asistir a sus reuniones en Nueva York o a su abrazo familiar en Turquía. No que…

Un merecido tango

Respira hondo, como si por la nariz pudieras aspirar todo el Polaco.
Cierra los ojos y ya estás aquí, conmigo, en el umbral de la puerta. Poco tengo pa ofrecerte... tan solo estos pocos acordes.

Unbroken Circle

El hijo de Johny Cash y de June Carter es el productor del disco. A pocos hijos vi tan preocupados por la memoria de su familia, porque no se perdieran las fotos viejas. Igual es que estamos en esa época en la que necesitamos conservarlo todo porque sabemos que todo se va a perder.
Johny Carter Cash también es el productor de Walk the Line, la película que vimos Grace y yo dos veces seguidas, como si la única forma que tuviera de acabar fuese empezar de nuevo otra vez.
Al día siguiente ella me confesó que no era tan buena, la película y yo no tuve más remedio que admitir que tenía razón. "No es buena", "no es buena", Casablanca tampoco es "buena" si la miráis con detenimiento y sin pasión. El caso es que hay cosas que no se pueden mirar sin pasión porque la pasión forma parte de ellas.
De ahí que walk the line no sea una película perfecta pero tiene algo único, es de esas películas insustituíbles, que codifican tus sentiemientos igual que determinadas palab…

Bonsáis

Elimino viejos correos de buzones que ya no utilizo, listas a las que me apunté y gente a la que nunca debí darle mi dirección. Hay un peluquero en Gijón que vende bonsáis. No sé por qué eliminar correos me hizo acordarme de los bonsáis, quizá por lo extraño que resulta un peluquero vendiendo bonsáis en su peluquería y sin embargo es tan lógico. Todos los peluqueros deberían dedicarse a los bonsáis, así lo ordenan las leyes de la analogía. Cortar cabezas y luego cortar raíces, ambas cosas con exquisita delicadeza. Lo deberían incluír en los planes de estudio de los estudiantes de peluquería: cría y poda de bonsáis.
Luego me acordé de P., o me acordé de P. antes y luego fue cuando abrí el correo y se fueron enlazando todos los pensamientos. P. es una compañera de mi antiguo trabajo. No amiga, pero casi, nos caímos bien, sabemos que tenemos tantas posibilidades de formar parte de la vida de la otra como de no volver a vernos jamás. Cincuenta por ciento.
P. tiene un bonsái, lo trajo de Irl…

Fuego

Busco el calor, es cierto, allá donde vaya, por eso ayer había una hoguera esperándome, porque Asturias es un lugar húmedo y verde y a veces hace frío si no se encienden hogueras. Ya veis que no es cosa de magia sino de temperatura. Y hoy que está todo el mundo pendiente del agua es bueno también no perder de vista el fuego ni la casa amarilla, ni los gatitos, ni las plantas que nacen solas y se arrancan con toda ceremonia.
Este año fue la hoguera distinta a todos los años, pero ¿qué digo? si cada una fue irrepetible, si guardo en la memoria el recuerdo vivo de fuegos pasados y en el armario está la ropa que me puse en cada una de ellas, como si fuera de boda, como si la única boda que me creo de verdad fuese la de la hoguera.
No pedí deseos ¿para qué, si estáis conmigo? ¿para qué si no hace frío? Un día el mundo entero será esto mismo. Mientras tanto que el fuego no se apague.

Años

No es nada, no es necesario preocuparse. Todo ha ocurrido con tanta suavidad que apenas nos dimos cuenta de que la situación ya no es la misma. Los cambios no existen en la vida real, es decir, hay muy pocas veces en las que se marque un ANTES y un DESPUÉS. Normalmente cambian tan pocas cosas de una vez que es difícil establecer la diferencian. Antes. Ahora. Luego.
Es como un gato al que le crece la cola y luego la cabeza y más tarde el cuerpo y luego la cabeza otra vez, hasta que son 10 kilos de gato y te preguntas cómo ha podido suceder.
Noto que ha pasado porque ya sé hacer más cosas. No es broma, sólo por eso. Noto más destreza en los movimientos, he eliminado lo superfluo como si fuese pecado hacer un movimiento inútil y ahora solo los estrictamente necesarios. Como en una ceremonia del té, donde no podemos entorpecer la escena con aspavientos, donde cada acción está medida y sin embargo parece que fluyera, que fuese natural, así en la vida.
Pues bien, por todo eso sé que ya estoy s…

Serín

Está más allá, donde ya casi no te alcancen las fuerzas. Nadie dijo que fuera fácil. Es más, prometiron que iba a ser dificilísimo o casi imposible. Todos estos años intentando descubrir si podría estar de vacaciones lejos de las islas y fue necesaria una hora de camino con la mochila a cuestas y una playa y luego vuelta y té verde y los hombros chamuscados por el sol -sol asturiano que chamusca, delicioso contrasentido-.
Primer baño en el mar, no del todo desnuda, pero lo suficiente para reír de alegría. Reír y reír sin parar porque estaba viva y mojada y llena de sal. Reír porque había olas, pequeñas pero suficientes y piedrecitas bajo los pies. Reír porque estaba sola en el agua, dueña de toda la playa y la montaña y las piedras y los cuerpos de seres humanos que tomaban el sol.
Me reí porque era feliz o porque ya había olvidado que el verano también era eso y también había olvidado no tener preocupación ninguna, simplemente estar, mojada y llena de sol. Soy libre, amigos míos, tan l…

TIK RIP

VIVIENDAS UNIFAMILIARES EN LA PARCELA DEL TIK. La vida es el poema. Basta traducirla o ni siquiera, basta darse cuenta de las cosas, aunque para eso hay que hacer ayuno y vomitar, vomitar mucho y guardar silencio durante días enteros y pasear con toda la vida a cuestas como un caracolito. Caracol. Col. Col. El tik era la discoteca a la que dejaban los jóvenes de ir cuando cumplían 18 años (yo nunca fui joven, yo no cuento) porque ya no resultaba emocionante engañar a los guardias y jugar a aparentar más años y maquillarse como una fulana o tomar el brazo de algún desconocido gigantesco y esconderse tras su espalda.
Hoy pasé frente a la inmobiliaria. Viviendas unifamiliares, como si todavía nos lo creyéramos, lo de la familia, lo de que con casita y un poco de cesped y dos baños y golden retriever ya está, ya lo hemos conseguido, hemos alcanzado el objetivo final y a partir de aquí todo sucederá con el dramatismo cursi pero no exento de encanto de las comedias norteamericanas. Lo que oc…

La casa apagada

Procuro no perder rituales. Ahora más que nunca, a un paso de la locura o del letargo, ahora que me he quedado sola en casa y he ido a la playa a coger arena, arena recién húmeda por la séptima ola, y la he esparcido por el pasillo, para que el gato y yo patinemos y rayemos el parquet. No enciendo ninguna luz. Ando siempre a oscuras, como si me fuera la vida en ello, como si pudieran descubrirme los francotiradores que viven justo en el piso de enfrente y que se pasean desnundos, con su gran polla siempre erecta y tratan de descubrir el brillo se mis ojos en la oscuridad para meterme una bala en el entrecejo (siempre fruncido entrecejo, mamá, lo siento, siempre fruncido). Así que pongo el despertador y haga la comida y mantengo mi higiene corporal y hogareña a base de jabones con olor a lavanda. Os cuento un secreto: a oscuras, medio dormida o drogada no sé muy bien qué casa es esta, si es la casa vacía de la mudanza, o luego la de papá tecleando en su vieja máquina de escribir tac ta…

LOLITA

Desde el piso de abajo de la cafetería se ven las faldas cortas de las chicas de colegio de monjas. Se sientan cerca de la barandilla, con cuidado para que no se les vean las bragas. La falda plisada y gris se aplasta contra la silla.
A veces bastan efímeras escenas cotidianas para recordarme que, pese a lo que todos pensaban, yo no era Lolita sino un Humbert Humber voyeur y pervertido.

LLUVIA

Dices que llueve
y yo
puedo sentir tu lluvia
en esta ciudad que no conoces

Eso me incita a creer
que vivimos en el mismo lugar, que paseamos
ambos por las mismas calles y compramos
en las misma tiendas.
La lluvia baña idénticos paisajes
o es que todos los paisajes son idénticos bajo el agua.
En esta tarde
-triste y aburrida como casi todas las tardes-
la lluvia nos ha unido
como una extraña coincidencia
La lluvia puñetera
otra vez nos recuerda que no estamos solos
que es difícil estar solos
en una ciudad llena de aceras mojadas.

Capilla

Llueve en Llanes. Ya sabéis, los viernes Llanes, etcétera. Al final nuestras predicciones metereológicas se cumplieron (ojalá y fuesen las únicas que se cumplieran). Pues bien, he buscado un lugar seguro para resguardarme de la lluvia: la Capilla de un santo local me parece de lo más adecuado. He sacado el ordenador, y sí, señores, el santo tiene conexión a internet. Sabedlo si alguna vez venís por este borde de Asturias.
Creo que luego le encenderé una vela por los servicios prestados. Los milagros hay que saber agradecerlos como es debido.

Anagnórisis

Dí otra pasada a las fotos. No había duda. Era ella. No sé cómo demonios se me pudo olvidar, como si fuesen dos personas distintas, como si ella no hubiera sido ella en ese viaje sino ahora. Lorient, el intercambio a Francia, la niña que era yo y que no estaba a gusto ni en su ropa ni en su cuerpo, la rodilla que me torcí patinando, el instante en que no dejé que el chico que me gustaba me cogiese la mano, el pan recién hecho, el cuscús, el Monte Saint Michel entre la niebla acompañado por el Síndrome de Stendhal más fuerte de mi vida (me habría podido morir en ese instante), mi cartera desaparecida con 50 francos, el billar, todo y una chica un tanto inquietante con la que me llevaba tan bien. Si no fuimos amigas sí hay que decir que llegamos a ser compañeras de viaje. Buenas compañeras de viaje.
Tuvo que venir el chico que en las fotos tenía los mofletes rosados y ahora tiene barba y se pone corbata para ir a trabajar (porque sí, el tiempo ya ha pasado) a decirme que mi nombre le rec…

El tutor

Diga lo que diga me resulta extraño, incluso inconcebible que aquél que me enseñó a nadar, a andar en bici, a jugar al baloncesto, al bádminton, a patinar, a tomar kefir, a dormir del lado derecho para no aplastar al corazón y a rezar el padrenuestro, no me enseñe ahora a conducir un coche. De alguna manera él se encargó de nuestra educación más allá de las letras y las ciencias, de una forma brutal algunas veces, como el implacable general que enseña a sus soldados por medio de la humillación y de la ira, pero que les infunde valor y la concienda de que tienen razón, de que ellos lo van a hacer mucho mejor que el enemigo, de que van a morir con exquisita elegancia por los correctos ideales.
Por eso ahora me resuta tan raro ir a una sórdida autoescula llena de adolescentes de 18 años, con una edad mucho más adecuada que la mía para este tipo de cosas, y me cuesta pagar los sórdidos 29 euros de cada clase práctica, para aprender igual que todo el mundo, sin peligro ninguno, sin nadie qu…

On connait la chanson

:

A veces es necesario decir las cosas que no se dicen. Sería más o menos así:

Él te mira
con el rabillo del ojo
y tú te inquitas
en tu sillón,
Él te acaricia
con la mirada
y tú te dejas
llevar por su juego.

Y yo desde mi esquina,
aunque no diga nada
me doy cuenta de todo
Y yo desde mi esquina
pongo el freno
porque veo el fin que se acerca.

Él te arropa
febrilmente
tú lo apruebas
sonriendo
Él te acecha
y yo lo veo
Tú lamentas
que yo esté allí.

Y yo desde mi esquina
aunque no diga nada
me doy perfecta cuenta de vuestro juego,
yo yo desde mi esquina
escondo para que no se me note
esta angustia que me invade.

Él te mira
furtivamente
tú parloteas
con demasiada libertad
Él te corteja
a través de mí
y tú sueltas
brillantes carcajadas.

Y yo desde mi esquina
aunque no diga nada
tengo el corazón a punto de llorar
Y yo desde mi esquina
bebo mi pena
porque el amor cambia de manos.

Esquinas

Si observan la televisión con detenimiento verán a dos tipos pegándose hostias. Esas cosas ocurren cuando se observa algo con extremada atención, que se rompe, se desintegra o se da puñetazos.
Hay un montón de cosas que me indican que éste es el lugar adecuado, casi tantas como las que me dicen que no, que acá siempre viviré como un fantasma de lo quisieron hacer de nosotros. La ciudad está llena de zonas obscuras, de bares que evito y plazas donde agacho la cabeza.
En la esquina del parque donde esperé tantas horas han puesto bancos, como un bonito monumento a mi espera monumental. Nadie se sienta en esos bancos. Son como estatuas que uno erige a las personas muertas, y en este caso la han erigido a mi espera.
Cruzo de acera ante los edificios de sobra conocidos o las siluetas de personas que se parecen a aquellas con las que no quiero encontrarme.
Camino a saltos, como en el juego de la Oca.

El fin del mundo

Bukowski no tenía razón, el mar es hermosísimo. Tuve que darme cuenta acá, en el borde oriental de Asturias, donde junto al mar hay unos cubos gigantes pintados de colorines. Ruido de gaviotas y sí, es un pueblo turístico y hay tipos con el jersey anudado al cuello y chicas con coches de colores, pero pese a todo es un lugar agradable. Es posible que sea por lo lejos que queda de casa, por la cantidad de montes y ríos y valles y pueblos que hay que atravesar para llegar aquí.
-¿No habías estado nunca en Llanes?
-No
Mentí. Lo cierto es que estuve aquí una vez recogiendo flores junto a la costa con aquel chico que terminó siendo mi novio, aunque no por mucho tiempo, y luego otra vez en una escuela, a la que me trajeron mujeres con las que no tenía nada que ver. Si no hubiera sido porque entendía sus palabras y ellas las mías habría pensado que nuestro idioma era distinto. Y eso fue Llanes.

Los viernes tengo que venir aquí, prácticamente a echar el día. Cuando hace sol las horas pasan depris…

El faro

Os escribo desde el faro, al borde del mar, más al norte de lo que podéis imaginar. Aquí hay viejas mujeres arrugadas a las que obligo a leer. Me gusta escuchar sus voces. Tienen la misma voz que mi abuela, voz de vieja que lee de otra forma, con otra entonación, voces asturianas que leen todas las letras sin saltarse ninguna.
Me quedo embelesada mientras hablan, porque estoy en mi faro y sus voces son el ruido de las olas, los gritos de las gaviotas. Tan lejos del mundo, tan cerca de las personas.

Esta vez

Los tiempos son distintos, digan lo que quieran todos menos Joyce, aquí que allá. No pasan las cosas una detrás de otra, no se suceden los días y los meses y los años, no estamos en una línea con principio medio y fin. Seré pesada, sí, pero insisto. Lo hago porque he vuelto a casa, y he vuelto al "tiempo de casa" que dejé suspendido antes de irme a París y que no tuve valor o ganas o fuerzas o dinero para continuar. Así París y Madrid no están en medio, Gijón no fue antes y ahora es después, sino que dejó de ser mientras estuve fuera y ahora vuelve a ser exactamente igual que antes.
De vuelta a casa recojo a la que fui acá hace dos años y la monto conmigo en el taxi. Hablo con ella, le digo que no se preocupe, que todo va a salir bien, que voy a cuidar de ella, que vamos a ser capaces de afrontarlo juntas, esta vez sí. Ella calla.

Caricias

Simulacro

La despedida de ayer fue una mierda, así que me quedé un día más, un epílogo, un buen sabor de boca después de la película agitada. No es que me equivocara a la hora de sacar el billete del Alsa, no, no es eso, es que no me podía quedar con el final de discusiones, desencuentros y un año metido en cajas sino con el final del sol entrando por la ventana, las tazas de té, la soledad del cuarto, el ruido de la calle, los pájaros, la sensación de no estar en ninguna parte. Definitivamente lo de ayer no fue más que un simulacro.

Hoteles

Un día este poema me pareció demasiado cruel y me prometí no publicarlo nunca.
Hoy me sigue pareciendo cruel, por eso lo publico, porque la crueldad hay que administrarla en pequeñas dosis, pero por Dios que hay que administrarla.

HOTELES

Ella se compraba
un conjunto nuevo de ropa interior
cada vez
que quedaba con él
En Madrid, en Asturias
o en cualquier lugar
-Valladolid por ejemplo-
a medio camino. En habitaciones de hotel de cuatro estrellas.
Nunca llevaba las mismas bragas
a sus citas
Eso era
lo que más me extrañaba
de aquél amor de chat y conversaciones de teléfono
y verse de vez en cuando
un par de noches
comer en un par de buenos restaurantes
y buen sexo,
según ella contaba.
Tenía conjuntos de todos los colores
azules, rosas, negros
también tangas
-a los hombres- decía
les gusta vernos en tanga.
Nunca las habitaciones de hotel
vieron tantos conjuntos
vistiendo el mismo cuerpo.
Ni siquiera en las putas.

Ciudades

En los túneles del metro hay
anuncios con nombres de ciudades
a bajo precio. Baratas.
Lisboa 14 con 90
Berlín 35
Roma 87
Varsoviva 115
euros
asequibles
a nuestros bolsillos, las ciudades.
Todo un catálogo
de lugares de ensueño
o de cine o de música o de literatura
ciudades-escenario para ser al fin protagonistas de una historia.
Porque
no nos engañemos
No son la Roma de yo caminando un paso por delante
y el helado en la plaza y el coche de alquiler
ni el París que no me dirigía la palabra
y el cielo encapotado y la cerveza semanal en l'etoile manquante.
No son la Venecia del cáncer de mamá
y las esculturas de Giacometti o el peinado de aquella mujer
que todavía imito.
Esas ciudades, esos nombres
son fruto del deseo
de las ganas de huir
y de la prisa.
Las ciudades de ponerles cifra a lo que no tenemos.
Son como el cuadro de un bonito paisaje
en una casa sin ventanas.

Totem

No os atreváis a perderos a La Chicana.

06-IV Bilbao
08-IV Ávila. Festival de jazz.
09-IV Oviedo. Centro Cultural Cajastur.
10-IV Gijón. Centro Cultural Cajastur.
11-IV Madrid. Galileo.
12-IV La Laguna (Tenerife).
13-IV Huesca. Centro Cultural Matadero.

Sí, es una amenaza.

Piano

Estoy enseñando a D. todo lo que hago día a día. En una semana tendrá él que coger las llamadas, contestar los mails, hacer los reports y manejar todos los progamas. Intento enseñarle lo mejor que puedo o al menos todo lo que sé, hasta el más mínimo detalle. Coloco mis manos sobre las suyas y lo guío por el teclado para hacer precisas y rápidas combinaciones de teclas. Es casi casi como tocar el piano, como dar clase de piano, como estar dentro de una película en blanco y negro con las manos sobre el alumno y mostrarle los acordes y el ritmo...
alt e..... p
ctrl e..... c...... alt tab.... ctrl v......
ctrl c..... alt tab.... ctrl b......
alt 1..... tab....

Papeles

Los dos estaban de pie, eran de esas personas a las que les gusta estar de pie aunque haya sitios libres. Creo que en el fondo es porque no sabrían muy bien cómo comportarse si de repente el vagón de metro se llenara. Nunca sabrían si dejar o no su sitio, y si lo dejan nunca sabrían a quién dejarto y, bueno, hagan lo que hagan les quedará una incómoda sensación de error en la punta de la lengua. Los dos de pie, ya he dicho, cada uno con un boli y un papel. Uno hacía sudokus, el otro escribía. Lo sé por la relación de ambos con su libretita casi idéntica. El de los sudokus era un pequeño esclavo de su trocito de papel, que le ponía las cosas difíciles y le hacía poner un número u otro. El escritor trataba de ser el amo, de esclavizar a su papel para que dijera exactamente lo que él quería, estaba terriblemente concentrado, como si todo el mundo exterios pudiera o debiera concentrarse en su pequeña libreta, absorbido sin piedad por un boli bic.
Los metros son lugares fascinantes.

cosas

Té verde de las montañas de opio en cuenco de porcelana japonés y un cuarto que "huele a mí" porque huele a incienso de higuera, porque aquí acumulo un montón de cosas, tés, inciensos, objetos y zapatos, cacharritos, libros, todo el etcétera que no se puede escribir en el emule, en fin, aquello que siempre deseé en esa vida que se lleva con un motor de deseos de cosas bellas, de poder comprar todo lo hermoso, de rodearte de olores exquisitos y sabores aristocráticos. También el sueño de escribir en tu propio ordenador o de ver tus propias películas. Vivo como se debe vivir, o al menos como ordenan los cánones. Gano mi dinero y consumo mi dinero, no tengo un solo deseo de algún objeto (por absurdo que sea) que no cumpla. Lo quise así, quise experimentar esta sensación de llevar puesta sólo ropa que me guste y pagar la cuenta de los bares y ver mi cuarto y pensar que así ejs justo como lo quiero, como lo necesito, antes de abandonarlo todo, cerrarlo en cajas, calcular la medid…

Volver

De vez en cuando te llegan otra vez, las palabras que un día significaron tanto, a las que te agarraste una y otra y otra vez para no caer al suelo. Vuelven tras una esquina, en otra voz, otro momento, incluso otra música aunque tengan los mismos acordes. Y son algo diferente, porque el espejo ha cambiado y tú también, porque te has mirado tanto ahí que una parte de ti son esas palabras.
Cuando las escuchas resuenan en alguna parte de tu cuerpo, como algo infinitamente antiguo, más antiguo incluso que tu carne. Vuelven y son de nuevo, limpias y deshumanizadas y tan internas que no las oyes, no las ves no están ahí. Tantas veces tus pasos llevaron este ritmo...

Sé que mucho me has querido
tanto tanto como yo
pero en cambio yo he sufrido
mucho mucho más que vos
...
Y sigue, de puntillas

No sé por qué te perdí
tampoco sé cuando fue
pero a tu lado dejé
toda mi vida
...
Y sonríes, sonríes mucho. Sonríes a carcajadas.

Amanecida

Qué hermosos, que hermosos son, los post de las 6 de la mañana. Hoy he sentido el amanecer y he tratado de volver a conciliar el sueño. Son hermosos porque no deberían existir, porque esta hora del lobo se ha de dedicar al sueño más profundo de todos, al de olvidar, reconciliar, descansar.
Pero he dejado historias pendientes allí donde mis pies han pisado la tierra, y ahora recuerdo lo que está por hacer, la lista interminable, aquellas cosas que no hago, no sé hacer, no puedo o que cambiarían demasiado el mundo al ser realizadas.
Por fin y sin miedo escribo, porque éste es mi jardín y os he invitado pero sigue siendo mi jardín y no debéis pisar los tulipanes. Escribo porque a las 6 de la mañana ya poco tienes que temer, ya no te importa si molestarás a alguien o si se podrán sentir heridos o si acaso desvelarás secretos indesvelables. Falta poco para que suene el despertador, falta menos aún para que me empiece a despedir. No sé si sabré volver sin estar triste. no sé si sabré cerrar t…

Laberinto

Maldita sea. El único laberinto de Madrid está cerrado.
Y yo que estaba buscando un motivo para quedarme en esta ciudad...

Y si no

¿Nos reconocemos realmente en la canción que nos dedicaron, en esa fotografía que nos hicieron, en esa frase que pensaron que nos definía? Más aún ¿dijimos realmente las palabras que repitieron más tarde como salidas de nuestra boca? ¿tuvimos algo que ver con nuestro consejo en la acción que se tomó después? ¿tenemos ese aspecto que recordó quien nos vio una noche, o un par, a medio tapar en la sábana? ¿nuestro cuerpo es el mismo que recuerda quien se pega cada noche con él por un pedazo de cama? ¿hay algo de nosotros en ese poema que inspiramos, o en la carta que nos mandaron? ¿es ese nuestro teléfono, el que está escrito en el móvil debajo de nuestro nombre? Incluso ¿es ese que nos pusieron nuestro nombre? ¿nos llamamos así? ¿me llamo así? ¿soy ésta? ¿digo la verdad? ¿me gusta ésto? ¿soy esa voz que te habla? ¿me pertenece? ¿me pertenece alguna cosa, mis manos, mi pecho, mi flujo vaginal? ¿algo de todo esto soy yo? ¿me conoces?

LA HEREDERA

Las herencias son como en las películas, una vieja casa lujosa pero antigua en la que pasamos la noche a duras penas, donde los fantasmas todavía no se han ido. Y de ahí podemos elegir dos cosas: o salir por piernas o quedarnos. Si nos quedamos tendremos que limpiar las telarañas, dejar los viejos cuadros colgados en la pared y empezar a aprender el nombre de los antepasados, sacar la vajilla de las fiestas, poner luces, agua caliente, hacer ese lugar habitable. También tendremos que aprender a convivir con los fantasmas, saber que estaban ahí antes de llegar nosotras, que les debemos respeto y hasta reverencia y saber que un día seremos como ellos, viejos recuerdos oxidados que un incauto heredero se encontrará de golpe al atravesar el umbral.
Porque sí, ademas del dinero y las tierras, además de todas las posesiones, heredamos el desorden y el polvo, los proyectos a medio acabar y las colecciones que no se terminaron. Heredamos las listas de tareas, los deseos, los rencores viejos fa…

Nana

Puse el micrófono y dejé grabando y canté. No saco mucho la voz en un cuarto, no como por la playa y la noche, no como cuando te canto nanas para molestarte. Así que recurriré a mi archivo de momento mientras no tenga pulmones y corazón. Las nanas son lo más desafiante que conozco, porque plantan cara a los peores temores de los seres humanos. Para que no tengas pesadillas, esta noche Marcia Luzzi. Noite severina.

Lunettes

Me concentraba en un único punto. Que en ese único punto estuviese una televisión lo hacía un poco más fácil, pero no cambiaba mucho las cosas. Era lo mismo. Una mesa de cristal con una foto, una silla y un punto en el que concentrar la mirada.
Siempre hacía lo mismo cuando aquel lugar se volvió insoportable. Subía rápidamente las escaleras, me sentaba, encendía la televisión y esperaba que la visita durara lo menos posible. Luego al otro sábado lo mismo y al otro y al otro. Nunca se terminaban los sábados, ni la obligación de volver allí ni la televisión como una ventana al mundo de fuera y el prado y los árboles como un denso mundo de dentro del que era difícil escapar. Curiosa inversión de las cosas.
Concentré tanto la mirada en ese punto que dejé de ver el resto, se volvió borroso, perdió sus aristas y ya no resultaba tan amenazador. En el mundo de los miopes todo es un poco menos real, como en un día de niebla. Por eso me quito las gafas cuando no hay un punto en el que concentra…

Bien Pagá

Porque es sábado y hace sol y hoy no quiero ser ninguna otra persona. Mis peyotes crecen en el alfeizar de la ventana hasta que dejen de ser míos, el cuarto está misteriosamente ordenado (sin pasarse) y he vuelto a construir rosas kawasaki con las manos. Un Earl Gray humea junto al ordenador del que soy propietaria, he decidido que quiero ir a Tuvalu antes de que desaparezca, y puede que no vaya nunca pero con querer me basta. Las postales de Islandia brillan más con esta luz. He descubierto un par de cosas bellas, tengo una carta magnífica en mi buzón y un montón de sellos para mandar postales al sur. Porque ayer me llamó G. para ir a Marruecos, aunque tuve que decirle que no y porque hoy A. y yo nos veremos, aunque sea muy tarde. Por eso y algunas cosillas que me reservo, hoy nos la merecemos. Hoy tenemos el espíritu listo para escucharla. Si tuviera que elegir las 20 mejores canciones del mundo, por dios que La Bien Pagá estaría en mi lista. La Shica. La bien Pagá. Madrid como esce…

Casualidades

Compro cuentas de los colores de la bandera francesa: azul, rojo, blanco. Tres cajas de cuentas por un euro. Al día siguiente me manda un sms mi amiga de París. Quiere quedar hoy. No puedo, presenta Manuel Vilas España en el Círculo de Bellas Artes. Me dice que no importa, que va a buscarme allí. No sé dónde está el Círculo de Bellas Artes. Se lo pregunto a un tipo en la parada del autobús. Se ríe. Claro que lo sé. Yo estuve saliendo con Isabel Palacios, la nieta del fundador. Fuimos novios. Por supuesto que sé dónde está. ¿Ves esa torre? Parece un barco. Su abuelo era gallego. Es mi exnovia. No le pregunto por qué lo dejaron. Tenías cara de conocer dónde estaba el Círculo de Bellas Artes.
No apareció mi amiga en la presentación. Lógico. Todo viejos. Decrépitos lectores de viejos libros. Le pregunté a Manuel por Paulina Rubio. Se rió. Dijo que se le pasaría. Me dio pena, que se le pasase. Tomé un té con luego con ella. Un té rojo. En mi móvil también. Un té rojo. Tomé dos tés rojos al …

Enemigos

Me jacté muchas veces de no tener enemigos. No es que cayera bien a todo el mundo, nada más lejos de la realidad, sino que nadie se tomaba el trabajo de odiarme. Antes de que esto sucediera me borraba del mapa, me diluía, daba media vuelta. No me peleé jamás por una nota, un puesto, un chico. Nunca. Siempre me quedé en la orilla de todas las batallas, observando a la gente como un viejo filósofo o un loco o una estúpida.
Los amigos los fui dejando yo cuando ya estaba harta, los novios cuando dejaba de poder soportar ciertas cosas, la familia, muy difícil, tuve que ponerme enferma (considerablemente enferma, bastante enferma) para poder dejarlos. No me escupió nadie en la cara ni me insultaron. Al menos no con la clase de insultos que hacen daño. Dejé de hablar durante años a ciertas personas. Pobre pequeño compañero del cole, que un día me empujó y yo le acumulé odio durante 5 años, masqué odio y le negué la palabra. No es que importara mucho, al fin y al cabo yo no tenía importancia. …