Ir al contenido principal

cosas

Té verde de las montañas de opio en cuenco de porcelana japonés y un cuarto que "huele a mí" porque huele a incienso de higuera, porque aquí acumulo un montón de cosas, tés, inciensos, objetos y zapatos, cacharritos, libros, todo el etcétera que no se puede escribir en el emule, en fin, aquello que siempre deseé en esa vida que se lleva con un motor de deseos de cosas bellas, de poder comprar todo lo hermoso, de rodearte de olores exquisitos y sabores aristocráticos. También el sueño de escribir en tu propio ordenador o de ver tus propias películas. Vivo como se debe vivir, o al menos como ordenan los cánones. Gano mi dinero y consumo mi dinero, no tengo un solo deseo de algún objeto (por absurdo que sea) que no cumpla. Lo quise así, quise experimentar esta sensación de llevar puesta sólo ropa que me guste y pagar la cuenta de los bares y ver mi cuarto y pensar que así ejs justo como lo quiero, como lo necesito, antes de abandonarlo todo, cerrarlo en cajas, calcular la medida de las cosas que acumulo, hacer la maleta y largarme de esta vida. Ha sido bonito.

Comentarios

Libertad Kaiser ha dicho que…
Tu habitación, esta vida y yo te echaremos en falta; y, aunque sea con la dignidad de la ingenuidad, esperaremos a que vuelvas.
He. ha dicho que…
He probado galletas nuevas para tu desayuno. Tengo unas ganas bárbaras de que estés aquí. Un beso,
H.
La Oruga ha dicho que…
Cosas... y todo lo que huele a ti, incluso la acidez de la lima en la boca de una coronita.

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…