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El fin del mundo

Bukowski no tenía razón, el mar es hermosísimo. Tuve que darme cuenta acá, en el borde oriental de Asturias, donde junto al mar hay unos cubos gigantes pintados de colorines. Ruido de gaviotas y sí, es un pueblo turístico y hay tipos con el jersey anudado al cuello y chicas con coches de colores, pero pese a todo es un lugar agradable. Es posible que sea por lo lejos que queda de casa, por la cantidad de montes y ríos y valles y pueblos que hay que atravesar para llegar aquí.
-¿No habías estado nunca en Llanes?
-No
Mentí. Lo cierto es que estuve aquí una vez recogiendo flores junto a la costa con aquel chico que terminó siendo mi novio, aunque no por mucho tiempo, y luego otra vez en una escuela, a la que me trajeron mujeres con las que no tenía nada que ver. Si no hubiera sido porque entendía sus palabras y ellas las mías habría pensado que nuestro idioma era distinto. Y eso fue Llanes.

Los viernes tengo que venir aquí, prácticamente a echar el día. Cuando hace sol las horas pasan deprisa, cuando llueve siempre hay lugares en los que resguardarse. Pienso en por qué mentí. Intento justificarme, decir que cuando una no viaja sola no viaja realmente, no está en los sitios más que como escenario. Igual tengo razón, el caso es que ahora aquí, sin ser observada, sin representar mi papel, sin nadie con quien compartir tantas horas de viaje, ahora que camino a mi paso, sin esperar y sin ser esperada, ahora sí he llegado al fin del mundo. Mira Bukowski, mira este muelle, el mar es jodidamente bello.

Comentarios

paupablo ha dicho que…
Es un placer que en estos tiempos de acusado (y todo sea dicho, interesante) Hank Over, alguien le lleve la contraria a Charles.
Azena ha dicho que…
El mar es precioso. Y tienes razón, no es lo mismo viajar sola que hacerlo con alguien.
Tal vez mentiste porque conoces bien "la trampa del sincero"
Agustín S.A. ha dicho que…
Entre el mar y Bukowski, me quedo con tus ojos.

Besos
Anónimo ha dicho que…
Si algún día resucito será a través de Llanes -o en Llanes-. Desde la última vez que estuve allí (y la recuerdo muy bien), tenía claro lo que vendría después. Llevo totalmente muerto desde entonces, lo cual tiene su lado "malo" y su lado "bueno". ¿El lado malo? No poder padecer ni gozar ni una sensación ni un sentimiento. ¿El lado bueno? Nada humano me es propio y todo lo humano me es ajeno. Y cuando me voy a la cama cada noche sueño con un aneurisma como el que se llevó a Céline, pero que me sobrevenga en ese lugar más allá del bien y del mal.
Ahí estuvo siempre mi atalaya.
Imlackingindepth ha dicho que…
"El mar es jodidamente bello", lo repito a veces cuando acompaño a señoritas a pasear por la playa de Cullera o Tavernes. Ellas no me preguntan, casi parece que no entendieran, pero yo prosigo, "lo escribió una poeta de asturias, replicándole a Bukowski", y así puedo decirla."Es bonito", dicen. Jodidamente bello, sonrío.

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