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Bonsáis

Elimino viejos correos de buzones que ya no utilizo, listas a las que me apunté y gente a la que nunca debí darle mi dirección. Hay un peluquero en Gijón que vende bonsáis. No sé por qué eliminar correos me hizo acordarme de los bonsáis, quizá por lo extraño que resulta un peluquero vendiendo bonsáis en su peluquería y sin embargo es tan lógico. Todos los peluqueros deberían dedicarse a los bonsáis, así lo ordenan las leyes de la analogía. Cortar cabezas y luego cortar raíces, ambas cosas con exquisita delicadeza. Lo deberían incluír en los planes de estudio de los estudiantes de peluquería: cría y poda de bonsáis.
Luego me acordé de P., o me acordé de P. antes y luego fue cuando abrí el correo y se fueron enlazando todos los pensamientos. P. es una compañera de mi antiguo trabajo. No amiga, pero casi, nos caímos bien, sabemos que tenemos tantas posibilidades de formar parte de la vida de la otra como de no volver a vernos jamás. Cincuenta por ciento.
P. tiene un bonsái, lo trajo de Irlanda en una maletita y jamás le volvió a cortar las raíces. Lo dejó crecer y ahora es un árbol enorme al que ella sigue llamando "mi bonsái" como las madres siguen llamando "mi bebé" a su hijo de cuarenta años.
Estuve pensando en todo esto y en que un día igual voy a la peluquería y le compro un bonsái al peluquero y lo planto y lo dejo crecer hasta que se convierta en un baobab gigante y acabe con la vida de este planeta.

Comentarios

Kaiser ha dicho que…
Quélindoquemeresultaverunbonsaiinterplanetario!
Ayer estuve haciendo yo mi enésimo intento de encontrar un cerezo en Madrid. Un árbol que me cubra de flores blancas...si, yo he visto Dolls dos o más veces.

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