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La casa apagada

Procuro no perder rituales. Ahora más que nunca, a un paso de la locura o del letargo, ahora que me he quedado sola en casa y he ido a la playa a coger arena, arena recién húmeda por la séptima ola, y la he esparcido por el pasillo, para que el gato y yo patinemos y rayemos el parquet. No enciendo ninguna luz. Ando siempre a oscuras, como si me fuera la vida en ello, como si pudieran descubrirme los francotiradores que viven justo en el piso de enfrente y que se pasean desnundos, con su gran polla siempre erecta y tratan de descubrir el brillo se mis ojos en la oscuridad para meterme una bala en el entrecejo (siempre fruncido entrecejo, mamá, lo siento, siempre fruncido). Así que pongo el despertador y haga la comida y mantengo mi higiene corporal y hogareña a base de jabones con olor a lavanda. Os cuento un secreto: a oscuras, medio dormida o drogada no sé muy bien qué casa es esta, si es la casa vacía de la mudanza, o luego la de papá tecleando en su vieja máquina de escribir tac tac tac y fumando sin parar, la de mamá archivadora, mamá gran documentalista, mamá generadora de saber, transformadora de información cotidiana en clases de ética, la casa de Elena donde yo vivía por casualidad o empeño, pero siempre con una cierta violencia, la casa de ahora, si es que ahora existe de algún modo. Sea como sea es la casa en la que nunca estuve sola, por eso me escondo y ando a gatas y paseo desnuda untada en aceite de oliva, porque nunca sudo y me gustaría sudar, es humano, sudar, tener un cuerpo, y paseo, he dicho, paseo por los interminables pasillos de todas las casas del mundo y cuando voy a buscar un libro no sé en qué pared está la estantería ni si soy adorable y limpita como un gato comme il faut (me engañaste, mamá, París era otra cosa, pero me he vengado y siempre frunzo el entrecejo). No me sobra nada. No tengo motivos. Podéis confiar en mí hasta cierto punto, y eso es importante.

Comentarios

Kaiser ha dicho que…
Mi pasillo derribado tiene gente desnuda que me acompaña en el lugar hecho para que las cosas sucedan. Mi casa ajada tiene los restos de los cuerpos de quienes pasaron para quedarse o no. No te puedo acompañar en tu travesía de hogares, pero puedes confiar en que el mio desea tenerte desnuda, presente, pequeña y encontrada.
Anónimo ha dicho que…
a mi me pasa lo mismo con el entrecejo. Es propio de las gentes que pensamos. qué se le va a hacer.Brillante, una vez más. charo
Aleksei ha dicho que…
No se si pienso o si lo hago demasiado...Como siempre, un lio.
Eso sí, me sumo a lo del entrecejo...
Besos de mar y fuerza de oceáno.
Anónimo ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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