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Recuerdos

No somos demasiado hermosos, pero sí lo suficiente para resultar adorables, al menos una vez o un minuto, de vez en cuando si la noche se porta bien y el día nos conforta. En esos momentos es fácil acceder, como si fuésemos una habitación abierta o la sala de una película. Sí, mucho mejor una película. Entonces nos lo creemos y andamos sobre zapatos de tacón o nubes, algo que nos eleve por encima de los mortales. Congelo los momentos sin que os deis cuenta, sin que decidáis si queréis o no salir en mi recuerdo. Una vez alguien se quedó con las fotos que me había hecho y lo odié para siempre. Dijo que él era dueño por apretar el disparador de una imagen en la que sólo yo aparecía. No discutí. O sí, discutí hasta que me dí cuenta de que no podríamos entendernos jamás, que no podíamos repartirnos algo de lo que ambos nos creíamos dueños exclusivos.
No aprieto el disparador para no situaros lejos de mí, sometidos por mí a través de la máquina. Yo respiro, respiro profundamente vuestros olores, hermosos míos, hoy que somos adorables os respiro como si os convirtiera en aire y el aire después en huesos, sangre, piel. Formáis entonces parte de mí, sin sometimiento alguno pero también sin permiso.
Quizá tal vez sólo seamos esos momentos de comunión y no los compromisos o las espectativas. Me gusta acariciaros torpemente, con estas manos torpes que apenas saben esbozar vuestros rostros, hoy que somos los dioses que deciden el curso de los ríos y el futuro de los hombres y la vida de las mujeres. Y esto que no puede ser más que una carta de amor, de esas que no ganan concursos ni dan ganas de llorar, ni siquiera reconfortan. Es una carta de amor como un naipe, exacto y organizado, para decir que no sé quereros de otra forma.
Qué más da que nunca jamás nos volvamos a ver, que nos odiemos luego, que vivamos a kilómetros de distancia, si todo sucede aquí y ahora, mientras hincho los pulmones y trago el té, si estáis sucediendo una y otra vez, conmigo a cada instante.

Comentarios

H. ha dicho que…
Gracias.
Que la tierra y el agua puras te besen los pies y la divinidad te bendiga.
Sensaciones bullen en mi pecho.
strastnaya ha dicho que…
Jamás he leido un blog que me "tocara" tanto... Cada nueva entrada que escribes me da mucho que pensar, gracias por compartir tantas cosas
Kaiser ha dicho que…
Gracias por darme un momento de buena lectura y muchos momentos de no temer lo que vendrá después, de no temer que me odien o me abandonen. Gracias por hacerme creer de vez en cuando que también soy digna de adorar.
The Wild Rose ha dicho que…
Strastnaya, recibe del jardín un ramo de menta fresca. La recogí una tarde en un lugar muy bello.

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