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El envío

El vecino de al lado se echa la siesta en la habitación de las niñas. Las niñas ahora son mayores, pero conservan las camas y el vecino se echa allí para no deshacer la cama matrimonial ni molestar a su esposa en el sofá. Se suele echar la siesta todos los días, a estas horas.
El vecino de al lado está muy enfermo. Está esperando un corazón, pero no llega. No hay espera más inquietante que la espera de un corazón y él se resigna y se echa la siesta todos los días. Mira el buzón por la mañana, pero el corazón todavía no ha llegado. Puede ser que no le pusieran bien la dirección o que se confundieran con el franqueo. Nunca se sabe con los corazones, son difíciles de transportar. Igual hubo una huelga y el hielo se derritió y quedó un corazón inservible.
El corazón del vecino de al lado todavía funciona mal que bien, se levanta cada día y por la tarde se echa la siesta y come sin sal y sin yemas de huevo porque tiene alto el colesterol, según le dijo su médico de cabecera.
Puede ser que por equivocación el cartero me dé a mí su corazón y a él mi regalo de cumpleaños (sí, soy paciente y aún espero mi regalo de cumpleaños). Tendré que ponerme de acuerdo con él para no confundirnos. Si llega un corazón se lo haré llegar. Si llega mi regalo de cumpleaños espero que no se lo introduzca dentro del pecho y se ponga a latir... pum... pum pum... pum... pum... pum pum

Comentarios

Kaiser ha dicho que…
Ciertamente, tu regalo de cumpleaños lo llevarás cerca del corazón, y puede que también cuelgue.

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