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Mostrando entradas de octubre, 2008

Consumo

Hablamos emocionadas sobre nuestro proyecto, sobre las acciones y la ética que dirigiría cada una de ellas. Decidimos un plan y un manifiesto. Pensamos en cómo viviríamos y en que haríamos, también en todas las personas con las que tendríamos contacto. Estuvimos de acuerdo en el punto principal e inamovible: ir contra el CONSUMO.
Después entramos en IKEA, nos hicimos el carnet IKEA FAMILY y nos gastamos 300 euros cada una en cosas útiles y no tanto.
Sí, esto es lo que se puede esperar de nosotras.

Mitoraj

¿Es cierto? ¿Tan lejos estamos de los dioses? ¿Cuándo sucedió que nos marchamos? ¿Qué va a ser de nosotros, ahora que estamos solos?

Las flores del invierno

Las flores del invierno siempre son interiores. Y frías. Y huelen a algo así como plástico. Las flores del invierno tienen la rara belleza de lo imposible. Y son lejanas. Y no son.

Al otro lado de la ventana

Mimesis

Alguien lo dijo, o yo lo imaginé, que una nunca sabe en qué poema dramático o en qué novela romántica está leyendo su futuro. Creo que sí, que lo dijeron, pues yo nunca imaginaría tal cosa.
El caso es que he colocado una hoja en mi la portada con nuestro lema:

¿Le gusta este Jardín que es suyo?
Evite que sus hijos lo destruyan

Tal vez sea sólo un intento de hacer más cierta mi vida. Por eso también les pondré a los snobs de lírica el vídeo de Nick Cave y Kylie Minogue, por ahondar en su esnobismo o por copiar esta ficción tan de verdad, tan carne.

Lichi

Me fascinaron las bolsitas en el estante del supermercado chino. Eran bolsitas indivuduales con un montón de cosas dentro: té verde, regaliz, corteza de naranja, crisantemo... y una especie de semilla seca que acabé identificando como "lichi". Lo realmente increíble, lo fuera de toda lógica, lo que me sobrecogió hasta niveles extremos fue la reacción de eso que llamaremos "lichi" para entendernos y que posiblemente lo sea de verdad, ante el agua caliente. Esta semilla seca se hincha hasta diez veces su tamaño y se convierte en una especie de rosa de bolitas gelatinosas. Si la llegas a tocar con los labios da un poco de repulsión, así que bebo el extraño té con cuidado no tocar la flor viscosa. Luego la cojo entre los dedos y la tiro a la basura lo más rápido que puedo y me aclaro las manos inmediatamente.
Una vez la aplasté entre las manos hasta que descubrí la semilla dentro de lo que yo había creído en un principio que era una semilla. Reconozco el ánimo exacto qu…

El Superhombre

Mi hermana y yo vivimos de rentas, mi padre de una pensión de viudedad, mi tío de una baja y mi tía próximamente también de una baja.

Está claro. Somos una raza superior.

Exuberancia

Sería absurdo decir que estoy aquí por un examen. El mundo no funciona así y es mejor que nos vayamos acostumbrando a todo esto. En cuanto apruebe mi examen de conducir (léase "rito iniciático") me veré desterrada de este lugar por un tiempo. No es miedo, o sí, es exactamente miedo, pero de otra clase. No es el miedo de niña incontrolable ni el miedo a perder cosas (bastante he perdido ya sin inmutarme). Es de otra tipo, igual me entendéis sencillamente, sin tantos aspavientos. Me examino de nuevo este miércoles, con todos los dioses a mi favor y unas hojitas de ruda en la planta de mis pies. Es al cambio de estado a lo que tengo miedo, a la pérdida de la continuidad, porque si bien es cierto que la muerte no interrumpe nada, hay tantas cosas vivas que sí lo hacen...
En fin, concentro mi mirada en puntos fijos. Me intento hipnotizar con todo lo que tengo a mano, pero queda muy poco, cada vez menos, y cada vez es más difícil, y mi columna vertebral aplasta los pulmones porque …

Un regalo

Luego no diréis que no soy buena. O al menos, si decís que soy mala decid que os hice buenos a vosotros. Eso bastará.

LA LUNA ES UNA AUSENCIA

La luna es una ausencia
Carolina Coronado

La luna es ausencia.
Se espera siempre.
Las hojas son murmullos de la crne.
Se espera todo menos caballos pálidos.

Y, sin embargo, esos cascos de acero
(mientras la luna en las pestañas),
esos cascos de acero sobre el pecho
(mientras la luna o vaga geometría)...

Se espera siempre que al fin el pecho no sea cóncavo.
Y la luna es ausencia,
doloroso vacío de la noche redonda,
que no llega a ser cera, pero que no es mejilla.

Los remotos caballos, el mar remoto, las cadenas golpeando,
esa arena tendida que sufre siembre,
esa playa marchita, donde es de noche
al filo de los ojos amarillos y secos.

Se espera siempre.
Luna, maravilla o ausencia,
celeste pergamino color de manos fuera,
del otro lado donde el vacío es luna.

Vicente Aleixandre

Y entonces

Como se vive otra vida, o como habría vivido mi vida con un montón de condicionantes (interiores, supongo). Pues bueno, así, con información por todas partes externas a una misma. Hasta que el cuerpo aguante o hasta el fin del mundo. No queda mucho para eso. Hay que guardar un poco de amor para cuando ya no quede nada.

Se hizo carne

Pues bien, tanto tiempo y no os cuento casi nada. Es lo que tienen las mudanzas, que mueves las cosas de un lado a otro y no queda nada para contar. Contar requiere reposo y ¿por qué no decirlo? rutina. Por eso no digo dónde estoy, me gusta que me imaginéis a medio camino, en un asiento de Alsa (preferiblemente ventanilla) con una maleta en la que no sé muy bien que llevo. Esa es la realidad y no otra cosa.
Bueno, pero no era eso. Lo que quería contar no es la mudanza sino el episodio. Ya casi he terminado de escribir el diario-juego de Sandra. Quedan sólo los retoques para que ninguna asociación feminista pueda protestar. Y eso no es tampoco lo que quiero contar, pero es necesario para que entendamos el episodio, pues hoy me la encontré en el metro. No le pregunté el nombre, pero era Sandra: acababa de terminar la carrera de biología y ya había conseguido su primer trabajo. Fue a la universidad a buscar unos tochos de medicina en los que su jefe tenía publicados un par de soporíferos …