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Destierro

Pobrecitos, que han quedado desterrados y solos.


PRIMAVERA

Después de la primavera
llega el invierno.
El verano no existe, es otra cosa,
el verano está en otro lugar,
como el otoño,
más lejos y dorados.
Y tras la primavera
siempre viene el invierno
y tras el invierno, nada.


TRABAJO

Llego tan cansada a casa
que me doy hostias
con las cosas más estúpidas:

La mesa del comedor, la pared de mi cuarto, la encimera, la puerta, tus palabras.


EL RAMO

Casi no me podía mover
en ese lugar entre el sueño y las ganas de ducharse.
Era el último día de Septiembre de un año donde los poemas crecían como amapolas,
tóxicas y bellas, y hacía un ramo
para llevar a alguien que se hubiese muerto esta misma semana, en la habitación de al lado donde todavía se está muriendo gente.
Yo estaba muy enferma, de tuberculosis, o lepra
o alguna otra enfermedad bíblica, como una plaga o castigo
por esta hybris infinita que tengo cada día,
por los puñetazos en la mesa y el grito de ¡yo! ¡yo! ¡yo misma!
Las amapolas que quedaban pegadas en las fosas nasales
Y yo no me moría, pese a todo.
Sólo había alguien en la habitación de al lado
probablemente muerto
o muriéndose cada vez que yo intentaba entrar
(debe ser esto último, aún se escuchan
los ronquidos y las ganas de vomitar)
¡Quiero llevarle estos poemas! Este ramo antes de que se pudra.

Comentarios

Me siento el verdugo...
menos mal que los has resucitado
Libertad Kaiser ha dicho que…
****
Anónimo ha dicho que…
Me gustan los tres. Podría decir muchas más cosas que he aprendido en parte contigo a saber decir. Me gustan mucho

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