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Fresas

Puede que sea quejica, que no sea otra cosa más que quejica. Aunque todos sabemos que la queja es como la pereza, son esas cosas que nunca son lo que parecen, siempre esconden algo detrás, algo que sólo sabe quien es capaz de bañarse en aguas sucias (se requiere cierta audacia, no lo vamos a negar ahora). Por eso no me voy a quejar esta vez, voy a dejar que pase el día, sin nada reseñable, sin apenas dolor y con la respiración suficiente. Voy a comer tres veces: desayuno, comida, cena, tan metódica como un monje. Voy a contestar a todas las llamadas de teléfono y seré simpática y nada quejica (ya no estás en edad de serlo). Hoy no voy a tener frío, ni sueño, ni nada en absoluto. Pero, sea como sea, tú lo sabes muy bien, las fresas siempre crecen... lejos... al otro lado... de la cerca. Las fresas ¡son tan buenas!

Comentarios

Nélida Devesa ha dicho que…
Me parece estupendo que te quejes, demuestra que no te conformas y esto es prueba, a su vez, de que estás viva. Yo soy pro-quejas, vamos, que también soy una quejica...
Anónimo ha dicho que…
La ironía del quejido, la ausencia de queja como forma brutal de quejarse del mismo modo que alguien que se asoma al abismo, y siente vértigo, bromea sobre las náuseas y la sensación de caer, siempre, sobre el vacío... :):):)
Yo si, yo sí me quejo.Pero, no sé si estoy triste, enfadada, aliviada o disgustada (y si ya sé que las tres últimas riman y que eso te ESPELUZNA).
Y no sé si quiero saberlo...
Libertad Kaiser ha dicho que…
Fresas de invierno.....
O fresas salvajes...

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