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Mostrando entradas de enero, 2009

Intuición

Algo me hace pensar
que este año
ninguno de nosotros
celebrará San Valentín.

postdata
Pero todos, absolutamente todos
celebraremos nuestro no cumpleaños.
Y yo serviré el té.

Anuncio

Esta vez me ha venido por mail. Sólo una frase.

"Tengo que subir a la montaña, a buscar vuestros regalos"

Así que en algún momento llegará hasta el jardín un regalo traído de la montaña. ¿No es precioso?

Una verdad

Si ladra como un perro, tiene ojos de perro, rabo de perro, dientes de perro y cuatro patas, no lo dudes: es un perro.

Osadía

¿Cómo te atreves? ¿No te da vergüenza? ¿No ves lo que estás haciendo? No te das cuenta de lo mucho que me ha costado llegar a donde estoy ahora, llegar a ser la chica amable y más o menos mona y la mujer que sabe contestar la palabra adecuada y que dice "no" cuando es preciso, y lo mucho que he tardado en ser maja y la cantidad de capítulos de Al Salir de Clase que tuve que ver para conocer los códigos de la gente moderna, los jóvenes, los de mi generación. Tú no tienes ni idea de lo duro que ha sido ser joven, tener gracia, sacar sonrisas, hacer que me llamen para salir o tomar cafés o que se enamoren de mí o al menos que me tengan cierto aprecio. Caer bien. ¿Tú sabes la cantidad de dinero que me he dejado en vestir como todos ellos, en conocer su mundo, en hacerme pasar por una chica moderna y sana? No, no sabes, cómo vas a saber hasta qué punto es duro, cómo te puedes hacer una idea de todo lo que tuve que dejar al margen para no encerrarme, en sofá y calcetines, y escuch…

Desaparición

No soy tonta. Me doy cuenta de que cada vez se me caen más los pantalones y no encuentro agujeros en el cinturón donde abrocharlos. Me doy cuenta de que cada vez peso menos y estoy más flaca. Si seguimos así, un día de estos desapareceré. Todo será más fácil entonces, dicen por ahí que el mundo es para la gente delgada.

Regalo

Hay días de regalos, como si los Reyes Magos se hubieran retrasado, o el Ratoncito Pérez (si alguien no sabe de quién hablo, que se lea las notas a pie de página de Reza lo que Sepas) pensara que se nos siguen cayendo los dientes, o tal vez el Sombrerero Loco celebra hoy también nuestro no-cumpleaños. Hay días de esos, y entonces es mejor asentir, dar las gracias, abrir el paquete y poner cara de sorpresa.
También soplar las velas y pedir un deseo.
He aquí mi regalo que hoy comparto con todo aquél a quien le guste el té o los dientes.

Lección de historia

Y entonces Shakespeare dijo: --¡Pobres tontos! Soy un pésimo dramaturgo y un mal poeta, pero soy mejor en ambas cosas que todos ellos, y por eso me admiran. --y se sonrió pesadamente.

La Casa

La casa era como una novela. Todo en ella tenía un sentido y una colocación exacta. Nada estaba donde se esperaba que estuviera pero todos los objetos ocupaban su espacio inevitable y único y conducían a un destino de ranas o de piernas rotas.
La luz precisa, los colores llevan hasta su centro-corazón de yema de huevo, los libros vibran como en una partitura (la misma partitura enmarcada junto a las cortinas rojas).
Era una casa hermosa, como es hermoso un cuadro o un poema.
Era una casa donde hubiera resultado del todo imposible vivir. No se puede vivir entre símbolos a no ser que te conviertas en uno de ellos.
Eso pensé, mientras acariciaba las paredes.

Cuestiones

¿Por qué la gente que no tiene confianza conmigo piensa que sí tiene confianza conmigo?
¿Por qué la mayoría de las personas que piensan que tienen confianza conmigo son hombres?
¿Por qué esos hombres creen que es su derecho (si no deber) opinar sobre lo que tengo y no tengo que hacer, sobre lo que soy y lo que no soy, sobre cómo debo y no debo escribir?
Y, lo más importante, ¿por qué sigo hablando con ellos?

Biografía

SR se sentaba siempre en la primera fila,
en los pupitres verdes y salones gigantes.
SR escribía en las mesas
para los alumnos de nocturno.
SR no conocía a ningún chico de nocturno en persona,
no se enrolló con nadie, no se masturbaba, no seducía
a niños que estuviesen más lejos que su pupitre verde.
SR levantaba la mano e intervenía en clase
y sacaba notables (que es sacar buenas notas sin resultar agresiva).

SR sólo bebía alcohol en casa: Ron
Santa Teresa siete años, y se meó las bragas
el día que el portero de una discoteca le pidió el D.N.I.

A SR le gustaban los chicos
(casi todos, mucho más los que se sentaban al lado).
También le gustaba el chico de nocturno,
con el que se escribía a lápiz sobre el pupitre verde.

SR guarda en una caja de cartón la carta que le dejó aquel chico entre los
hierros del pupitre.
Luego SR fue unas cuantas mujeres. Fue Lolita
y muchos la recuerdan, fue Querella y la recuerda uno solo
pero la recuerda todos los días.
Después fue Marsala y le pagaron por sus servicios. Má…

Dicción

Te detesto y por eso
me sigues humillando,
me sigues
paso a paso
como si fuéramos uno y el mismo,
la misma cosa, la misma única voz,
tanta gente, porque sí.
Por eso y nada más estamos juntos
porque yo te detesto y tú me humillas
como fieles sin alma
o con un alma pequeñita
-apenas dicha-
y sobramos la luz y tantas cosas.
Sí, tantas cosas sobramos
que ya duele.
Ya está el terror aquí,
aprieta el paso
bajo la almohada o piltra.
Siempre de noche;
la noche sabe tan bien escuchar al ausente
y tú no estás o yo no quiero estarlo.
Ambos soñamos la misma maravilla.
Una voz.
Un silencio.
Luego voz otra vez y nunca más se calla.

Instinto

Observo a mis dos gatos juguetear entre ellos, sin ninguna intervención humana. Son otra cosa cuando juegan, cuando se persiguen, cuando se bufan y se muerden. Son gatos de verdad.
Los gatos amaestrados, los gatos como alter-ego de lo humano, el gato-totem doméstico de Muriel Barbiery es el que está con nosotros. Cuando lo acaricio le robo algo de su animalidad, y se la robo entera si me da por cogerlo en brazos y darle besos (pobres depositarios pacientes de ternura).
Me escondo para observar a mis dos gatos, ya sin mí, ya animales reales.

Permanencia

Lo más extraño de la nieve no es que caiga, ni menos aún que lo cubra todo, ni mucho menos aún que lo unifique como un único paisaje limpio y hermoso. Lo verdaderamente extraño de la nieve es que, cuando se derrite, cuando desaparece, vuelven a surgir las aceras, las colillas, los botes de plástico, los papeles de publicidad arrugados... todo aquello que la nieve, si viviéramos en un mundo más justo, se tendría que haber llevado consigo.

Bajo cero

No, no es el tiempo que hace. Es el título del relato con el que acabo de ganar el "Eugenio Carbajal" de Mieres. Nieva en Mieres. Nieva en Madrid. Todo continúa bajo cero.

Esmalte

Me gustan los restos de esmalte sobre las uñas. Es señal de que algo estuvo bien o fue bonio o se preparó con gran cuidado. También es señal de que todo vuelve a su estado inicial, quizá con un poco de esmalte entre las comisuras de la vida.

Púlpitos

En pie. Subo a los púlpitos. Desde que subo a púlpitos mi garganta se resiente. Es psicosomático. Casi todo es psicosomático. En mi caso, todo. Un día decidí (decidimos) que la palabra debía ser difundida, publicada, hecha carne, y adquirimos el compromiso de todos los fieles. Dos días antes de mi primer púlpito me quedé afónica. Han pasado dos meses. Aún no me he recuperado. Intento pensar si es que las palabras tienen que ser otras o más bien que es necesario vencer barreras para sacarlas fuera de la hoja, para que todos las podáis ver, escupir, escuchar, contestar.
Hay dos partes de mí: dentro y fuera. Cuando subo a los púlpitos "dentro" sale "fuera" y se viola la frontera como en una cópula con no demasiada lubricación. Así que arrastra piel por la garganta, la voz como una verga, el líquido seminal esparcido por todos los fieles. Subo a los púlpitos de las iglesias y los bares. No. De los bares y las iglesias (más bien). Y son lo mismo. Sé que son lo mismo y ac…