Ir al contenido principal

Biografía

SR se sentaba siempre en la primera fila,
en los pupitres verdes y salones gigantes.
SR escribía en las mesas
para los alumnos de nocturno.
SR no conocía a ningún chico de nocturno en persona,
no se enrolló con nadie, no se masturbaba, no seducía
a niños que estuviesen más lejos que su pupitre verde.
SR levantaba la mano e intervenía en clase
y sacaba notables (que es sacar buenas notas sin resultar agresiva).

SR sólo bebía alcohol en casa: Ron
Santa Teresa siete años, y se meó las bragas
el día que el portero de una discoteca le pidió el D.N.I.

A SR le gustaban los chicos
(casi todos, mucho más los que se sentaban al lado).
También le gustaba el chico de nocturno,
con el que se escribía a lápiz sobre el pupitre verde.

SR guarda en una caja de cartón la carta que le dejó aquel chico entre los
hierros del pupitre.
Luego SR fue unas cuantas mujeres. Fue Lolita
y muchos la recuerdan, fue Querella y la recuerda uno solo
pero la recuerda todos los días.
Después fue Marsala y le pagaron por sus servicios. Más tarde
fue Wild Rose y Reina Ubú.
A veces es yo misma.

Entre medias vivió, se hizo notar, huyó, estuvo,
hizo cosas que no volverá a hacer e hizo
cosas que ni siquiera ha hecho. No se meó más
bragas.

Escribió a lápiz y recibió respuesta del chico de nocturno.
Por la mañana
siempre hay un dibujo, una frase,
un corazón pintado o una polla
sobre el pupitre verde en el que aún se sienta.

Comentarios

Desgarrado amanezco tras los vestigios de su idiosincrasia.
Esa adolescencia ahíta de crepúsculos sobre la ciudad que enferma de esa siderurgia del cantábrico. La imagino transitando por esos barrios nuestros que amordazaban las gargantas, como procurando asfixiar las ansias de huida que advertíamos próxima y necesariamente ineludible.

(¿Era usted de "Tic" o de "Jardín", del "Calderón" o del "Jovellanos". En qué lugar eclosionó aquel joven de nocturno que hoy le presenta el miembro junto a un café con leche?).

Ósculos.
Azena ha dicho que…
me gusta cuando reconozco el pasado entre tus letras...
Alberto ha dicho que…
AM escribió en su pupitre, bajo consejo de quien le había enseñado el olor de la sangre de mujer, el nombre y apellidos unidos con los suyos de la chica a la que se iba declarar.

AM hubiese puesto la partida de nacimiento si hubiese podido para que el mensaje le quedase claro.

AM se sentaba junto a un escritor suicida, que aún lo es pues sigue viviendo con su madre. El culo de la profesora de Filosofía inspiraba más que Platón. Hasta que descubrimos que su boca era mejor.

Encontró a su chica de nombre capicua.
AM contaba historias antes de irse a dormir.

Tiene ahora impaciencia por decir la frase más linda el primero y antes que nadie.
Mmmm, olvidaba postrarme ante su Querella. Es usted de Genet-Fassbinder o de Fassbinder-Genet.

Mi caso es este último: Recuerdo descubrir la película VHS -tendría yo 15 ó 16 años- entre algunas decadencias pornográficas gays de uno de mis hermanos. La visioné, me masturbé a escondidas, me provocó tal vuelco... jamás había visto algo así, jajaja, no sólo porque eran mis primeras secuencias homosexuales tan explícitas, sino por su propia naturaleza estética.

Años después logré encontrar -ya en Valencia- la incalificable obra de Genet, en la que Querelle de Brest pasaba a ser Querella. Qué maravillas, oiga!

Ósculos.
The Wild Rose ha dicho que…
Mi historia fue distinta, soy más de Genet. A Fassbinder le ocurre como a mí, nos gustó demasiado la novela como para hacer una película.
Me alegro de haber compartido contigo más de la mitad del poema...
The Wild Rose ha dicho que…
Grace,
si tú no hubieras compartido conmigo la mitad del poema, el poema entero no habría existido nunca.
Anónimo ha dicho que…
Estáis terriblemente enamoradas... qué cosas...
De nosotras mismas, es cierto...

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…