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Púlpitos

En pie. Subo a los púlpitos. Desde que subo a púlpitos mi garganta se resiente. Es psicosomático. Casi todo es psicosomático. En mi caso, todo. Un día decidí (decidimos) que la palabra debía ser difundida, publicada, hecha carne, y adquirimos el compromiso de todos los fieles. Dos días antes de mi primer púlpito me quedé afónica. Han pasado dos meses. Aún no me he recuperado. Intento pensar si es que las palabras tienen que ser otras o más bien que es necesario vencer barreras para sacarlas fuera de la hoja, para que todos las podáis ver, escupir, escuchar, contestar.
Hay dos partes de mí: dentro y fuera. Cuando subo a los púlpitos "dentro" sale "fuera" y se viola la frontera como en una cópula con no demasiada lubricación. Así que arrastra piel por la garganta, la voz como una verga, el líquido seminal esparcido por todos los fieles. Subo a los púlpitos de las iglesias y los bares. No. De los bares y las iglesias (más bien). Y son lo mismo. Sé que son lo mismo y actúo en consecuencia. Actúo con una voz dos tonos por debajo de la que debería ser la misma (detesto las voces tan agudas) y leo el evangelio o los poemas. Son palabras de Dios.
Demos gracias al Señor.

Comentarios

La Oruga ha dicho que…
Y tal vez, algún miércoles... me redimas.
Alberto ha dicho que…
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Que las tardes no habían sido cálidas,
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India. Entrada.

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Expectativas

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Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
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