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Mostrando entradas de mayo, 2009

Muñecas

Por las noches regresan a mí las frases que yo misma puse en sus bocas. Sus boquitas de piñón me han encarnado. Con toda la crueldad, con toda la ternura necesarias. No estoy aquí más que para dar las gracias a mis actrices, para acariciar a mis muñecas. Cris. Cris. Mamá. Mamá.
"Así que aquí estáis, ¿eh, pillinas?"

Lentitud

Como si de un ensayo se tratase.
Ejecuto todos los movimientos necesarios con una lentitud pasmosa. Levanto un pie, luego otro pie, luego muevo la cabeza y coloco los platos o construyo cisnes o leo una letra detrás de otra. No es control, no controlo cada uno de los movimientos. Sólo intento aprender cómo hay que hacerlo, cómo se debería limpiar, estudiar, amar, comer, vivir. Pruebo una y otra vez, aún no preparada para el torrente de los días que se suceden, de las pocas horas de sueño y sin embargo los deberes necesarios para que nadie se ofenda. Es un ensayo. Eso es lo que es. Un ensayo. A ver si de una vez por todas, cuando sea la hora de la verdad, cuando toque el gran estreno, ésta que escribe presionando cada tecla con la presión adecuada, sabe hacerlo todo igual pero más rápido, mucho más rápido, para que le dé tiempo y no rompa nada.

Dos tetas

Dos tetas. Sólo dos. Ni una más, ni una menos. Dos tetas pequeñas y puntiagudas. Entre ellas duerme un ratón. Un ratoncito pequeño con la cola cortada. Sssshhhhh. Silencio. Que nadie diga nada. El ratoncito necesita dormir. El ratoncito que vive entre dos tetas necesita un sueño muy muy profundo y muy largo.

Cartas

Lo bueno de escribir cartas en una libreta es que no corres el riesgo de caer en la tentación de enviarlas a su destinatario. Y eso es una gran ventaja.

Re-presentación

Mañana jueves 14 de Abril a las 20:00 h.
Ateneo Obrero de Gijón (piso justo encima de donde vivió Roger Wolfe)
Presentación de Lunula (Charo, Berta, Maite, yo misma)
Si alguien se pasa 15 minutos antes le reto a una rapidísima partida de ajedrez. Las mesas del Ateneo son el mejor lugar del mundo para jugar al ajedrez.
Si alguien llega tarde tendrá que pagar la sidra de después (advertencia hecha).

Sobre el cuento

El otro día fui a una conferencia de Cristina Fernández Cubas, a parte de que dice cosas muy interesantes, me gustaron sus ojos saltones y su manera de hablar. ¡Tenéis que leer sus cuentos!

ñoaranza

de un golpe--

Poda y regeneración

Llegar a su casa era complicado. El jardín componía un laberinto de formas confusas, elevado a medias de piedra y tupidos arbustos. Los visitantes debían armarse de paciencia y no caer en la tentación de desesperarse pues en cuanto el espíritu del laberinto detectaba el miedo, eliminaba a su portador por métodos no conocidos, quedando sólo, en la entrada de la antigua mansión, ovillos de una lana carnosa, vegetal. Pero sólo los afortunados que llegaban a la puerta podían preguntarse de qué material estaban hechos los extraños ovillos amontonados.

Ella solía recibir a las visitas sentada ante una máquina de coser antigua que presidía el salón. La vista se iba inmediatamente a sus manos callosas y heridas de trabajar tan particular lana. A las preguntas de los más atrevidos, ella respondía que tejía arbusto de jardín para impedir el paso a los extraños.

Si uno pregunta en la cantina del pueblo cercano, los lugareños le dirán que la casa no siempre estuvo tan protegida. Después, con preven…
Ave incapaz de volar

Repasemos primero los defectos.
No soy rápida, desconozco la línea recta
y mi visión se ha hallado siempre muy deteriorada.
Por si todo esto fuera poco, mi fama de tonta me precede
y soy escandalosamente cobarde, me someto a cualquier autoridad.
No consigo encontrarme virtudes. Si acaso
que soy capaz de comer de todo
-no distingo el sabor agrio-
y todo me aprovecha.

Parece un milagro que ningún depredador
haya comprometido mi existencia.

Creo que el azar me protege,
quizás le resulte atractiva
la manía que tienen los hombres
de definirme con una paradoja.

El Coro

Todas las tragedias tenían uno. Al menos al principio, cuando en los teatros resonaba la voz de los dioses. A veces lo echo en falta, al coro, a esa parte común con la que dialogar, con la que llegar incluoso a pelearse.
El coro aparece cuando tiene que aparecer, y no cuando a una le viene mejor. El coro aparece en medio de los asesinatos, del matricidio o del incesto. Aparece casi como un monstruo, como un leviatán que emerge de las aguas y trae consigo la destrucción y la esperanza. Mi jardín está a medio plantar, mis rosas no han sido regadas en el último mes, mis ortigas crecen por todas partes. Sin embargo aquí está, EL CORO, los seres que me ayudarán a volver a reestablecer el orden perdido. Necesito a Charo para reparar las heridas de mi casa de Gijón. Voy a necesitar al coro para reestablecer el jardín.
Los cadáveres abonan la primavera. El coro llegó aquí para expiar las culpas de esto humano que aún me habita.

Ellos son:

http://losritosdepaso.blogspot.com/
http://vi230850.blogia.…

Rosas

Te regalo una rosa.
Es más. Te regalo todas las rosas que te dé la gana.
Nunca nos van a faltar. Kawasaki se ha encargado de eso.

Ancla

El no saber exactamente quizá también es importante. El camino bajo los pies. El cielo sobre la cabeza. Difícil conformarse sin todas las cosas que acompañan como un ancla. El ancla en el barco, la seguridad de que la podemos echar en cualquier puerto y quedarnos ahí una noche, una semana, dos meses, la vida entera. Así que miro mis libros no ya como mira el árbol sus horas, sino como miran los marineros su ancla, con la promesa de que llegaré a algún lugar donde sea posible posarlo todo, posarme a mí misma, como si yo pudiera ocupar muy poquito, tan sólo la materia de un cuerpo, de cincuenta y un kilos de peso y metro sesenta de estatura, cuando existe la certeza de que el ancla forma parte de todo, que mi traslado significa un camión, una mudanza en toda regla, un montón de ayuda externa (o al menos tener la promesa de una ayuda externa, con eso muchas veces es suficiente).
Suena Bola de Nieve. Esta vez no lo voy a poner. Sólo suena. Sólo para mí. Sólo "vete de mí" y saber …

Mamá

Yo también seré obvia. Esta vez no me vais a pedir originalidad, ni lucidez, ni nada. A la mierda los jodidos románticos, los geniales, los del siglo XIX. Voy a ir al supermercado de la esquina y voy a comprar una rosa roja, una vulgar rosa roja y voy a hacer cola en la caja de la cajera más guapa para pagarla con un billete azul. Nada de regalos que se preparan con tiempo, con astucia, con una tarjetita escrita para la ocasión. Nada de olvidar fechas o decir que una sólo hace regalos cuando le salen del corazón y no cuando lo manda El Corte Inglés.
Aquí está, mamá, con dos días de antelación, mi estúpido regalo obvio y vulgar, mi rosa roja del carrefour, mis ganas de llevártela a la tumba.