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Intenté evitarlo

Pero nada. Tarde o temprano siempre acabamos escribiendo un soneto de tema mitológico. Aquí está el principio, que en el post anterior me quedé con las ganas.


Yo no voy a pedir que tú respetes
Oh, poderoso mar, la vida de los hombres.
De sobra sé que hay que seguir el orden
Tras calma, tempestad. Tras vida, muerte.

Ni volveré a encender mi vela cuando este
viento la apague desde el norte.
Se morirá en tus aguas y la noche
Separará los cuerpos para siempre.

Pero deja que llegue sano y salvo
que le alumbren tu luna y tus estrellas
que descanse su piel entre mis brazos.

Oh mar, que los destinos creas
Aguarda un poco y ahógale, si acaso.
Ahógale, si acaso, cuando vuelva.

Comentarios

Laura ha dicho que…
Todo bien, Wild Rose?
Si necesitas un gintonic no dudes en llamar..
Jenny jirones ha dicho que…
Brutal verso el de Leandro.
Con menos, algunos hacen un par de canciones... ;)
Alétheia ha dicho que…
Acabo de descubrir este blog, pero entre esta entrada y el descubrir que sigues el blog de otra amiga (Internet, como el mundo, es un pañuelo), pues me ha picado la curiosidad.

Un saludo. :)
The Wild Rose ha dicho que…
Un jodido y pequeñísimo pañuelo Alétheia. Bienvenida al jardín, en primavera siempre está más bonito.
a-escena ha dicho que…
Cariño...!!!
Anónimo ha dicho que…
Plas, plas, plas. ¡Bravo!

H.

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