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Isla


Puede que sea la distancia lo que me separa, lo que me impide volver a la isla. Puede ser eso o el cambio de continente, porque cambiar de continente es traspasar una gran, una enorme frontera. O también puede ser la "hora menos en Canarias", el dato objetivo de que allí el tiempo es distinto y en él ocurre una vida diferente.
También, por aventurar, podría ser la incapacidad de utilizar todo lo aprendido en esta parte del mundo para emplearlo allí, en la otra parte. La certeza de que volveré a ser exactamente igual que como era la última vez que estuve, ni más ni menos, ni más lista, ni más fuerte, ni más segura de mí misma.
Es lo que ocurre cuando vas a un lugar con una regularidad ritual. Así ocurrió en el Colloto de cada sábado y así ocurre en el Tenerife de cada verano. No hay más vuelta de hoja. No existe discusión al respecto. De nada vale imaginarse volviendo al territorio de la infancia, como una vieja nostálgica, cargada de todos los fracasos y las alegrías de la vida. De nada sirve cantar Puente Alsina con voz de falsete y recordar uno a uno el resto de tangos que hablen de la vuelta. Sé perfectamente que volver será retomar algo, como una bufanda tejida a medias, como una novela a medio escribir, como una vida partida a la mitad.

Así que no lo pensé mucho. En cuanto T. volvió de allá y sus historias hicieron que por un instante la isla no estuviera tan lejos, compré el primer billete que encontré. Justo después de mi único examen de septiembre, justo antes de volver a ser de Venecia. Me iré de madrugada, como una madre que abandona a sus hijos, como alguien que sabe que no está haciendo lo debido y necesita de la noche para esconderse, como quien no quiere dar explicaciones que llevarían demasiado tiempo y que probablemente muy pocos entenderían. Me voy de madrugada para ver amanecer desde el avión, para que no me dé tiempo de preparar la maleta con demasiada exquisitez, para ver que el cielo poco a poco se ilumina, para estar en esos momentos completamente sola. Sola en medio de un océano infinito, de un cielo infinito, de una luz infinita. Sola como lo están las islas. Como ella.

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