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Necesidad

Creo que hay golpes en la vida que te hacen fuerte. Pero también, y esto no hay que olvidarlo, te vuelven desdeñosa. Supongo que son los ángeles que te obligan a tomar conciencia de la realidad de la existencia y la relatividad de todo lo demás.
A veces me invade el espíritu romántico, el mismo que me hacía imaginarme mi funeral cuando era adolescente (menos mal que por aquel entonces los emos no existían), y es ese espíritu el que me hace imaginarme la vida de los otros si yo estuviera en ella. No sé si por la muerte o por una repentina desaparición o huída. Sólo que ahora no me los imagino como antes, llorando y pálidos sobre mi cadaver, maquillada como una verdadera Ofelia prerrafaelita. Me los imagino no demasiado distintos a como son ahora. Me imagino su día a día, la compañía que le harán sus cosas cotidianas, sus tristezas y miedos, sus pequeñas y grandes alegrías. Me imagino que todo, al menos todo lo importante, volvería a su sitio. Ninguna existencia daría un vuelco inabarcable.
En esta vida puedo decir algo bueno de mí misma. He tenido la enorme deferencia de no volverme nunca imprescindible.


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Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
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Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
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Ya resistente a la idea, a Stendhal,
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Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
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No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
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Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …