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Tumores

Por lo que veo, las palabras te encolerizan más que los nefandos hechos.

Cantar de Valtario

Porque las acciones no duelen. Se hacen. Son hechas. Y punto. No hay más vuelta de hoja. Tampoco los desplantes, las decepciones, los olvidos o los crímenes. Todas ésas son cosas con las que podemos convivir. Al final quedan por perdonar las frases, sólo las frases, las tímidas y enclenques palabras son las que hacen daño.
Así que de entre las pocas cosas que me han herido en la vida (y digo herido de verdad, de tambalearme sobre el suelo y pensar que alguien tendría que morir en ese momento) está aquella frase: "la perra tiene unos tumores tan grandes como tus tetas". No fue desafortunada la comparación, fue simplemente imperdonable.
Luego me explicó que fue lo primero en que pensó para que me hiciera una idea del tamaño, que no se le ocurría nada en este mundo que tuviera el mismo tamaño que mis tetas. Yo no pude soportar la idea de ver mis tetas como tumores de una doberman.
La perra murió. Unos tumores así --unos del tamaño de mis tetas-- pueden acabar con la vida de cualquier mamífero.
Sus dueños se quedaron más tarde con mi gata. No puedo saber si han perdido o han ganado con el cambio, de una perra con tumores a una gata hipersensible incapaz de perdonar ofensas (una gata preciosa, eso sí).
Al menos la gata está operada. Ya no mea en cada esquina de la casa. La operó la misma veterinaria que ahora ha desarrollado una revolucionaria teoría sobre el cáncer. Dice que los tumores son una especie de incineradores naturales de algo que al cuerpo le hace daño. Si así es me pregunto qué albergaban los tumores de aquella dóberman, qué hay tan hiriente sobre la faz de la tierra que necesite unos tumores del tamaño de mis tetas para ser destruído.

Comentarios

a-escena ha dicho que…
No sé si los tumores duelen ( si tengo alguno, es silencioso ).
Pero estas palabras, duelen y mucho.
Gracias.

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