Ir al contenido principal

Soplar

No hay aire. He de decirlo así porque me he prometido como propósito de año nuevo dejar los "casi", los "un tanto", los "podría ser". He decidido afirmar o negar de una vez por todas, frase a frase, palmo a palmo, decisión a decisión.
Así que no hay aire. No hay aire fuera, nada digno de ser respirado. Me tengo que ir de esta tierra húmeda, de lo verde y lo gris, del mar no en calma, de los planes trazados porque sí, todo el munudo te conoce, todo el mundo sabe de lo que eres capaz, todo el mundo te recuerda. "Me acuerdo de ti perfectamente", dijo la secretaria. Todos con los que te has cruzado "se acuerdan de ti perfectamente". Sin dudas, sin "casis", ni "me suenas". Repiten tu nombre. Un nombre difícil, un nombre que deja sin aire al ser pronunciado, un nombre, en fin, con demasiadas eses.
"Sopla globos". Soplo globos. Siempre le hice caso. Mi cuerpo aún le obedece, hace los ejercicios adecuados, da el puñetazo directo a la mandíbula, sopla globos. "Sopla globos". Soplo globos. Empujo el aire como un niño que pariera, lo saco del cuerpo con dificultad. Soplo globos. Mantengo la postura recta, ejercito los pulmones.
La falta de aire no es cuestión de asma. Es cuestión de falta de aire. Nunca llaman a las cosas por su nombre, por eso resulta tan difícil encontrar la solución a los problemas. La medicalización no es más que una metáfora, el ventolín no es más que una manera de acelerar el corazón, de poder vivir en un mundo sin aire, de seguir ritmos que no son míos, de dormir por las noches abrazada a algo sólido. Los medicamentos son una respuesta pobre, metafórica, demasiado cómoda para creérsela como cierta.
No hay aire. Soplo globos. Me despido de esta tierra, de esta casa, de esta vida, de que sepan quién soy, de que esperen de mí. Lo más importante de todo es no dejar nunca de soplar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…