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Mostrando entradas de abril, 2011

La ciudad y su doble

La luz clara. Los museos. Los viajes en el metro. La agradable sensación de estar en un lugar que no controlas. El beneficio de la duda. Los placeres del descubrimiento. Barcelona es un lugar amable a los turistas. Fuimos a cenar la primera noche al Raval. El lugar de moda. Ricos bocatas. Buen precio. Largas colas. Modernos. Arte en las paredes. El Raval. Un lugar tan sórdido que me alegré de ir de la mano de un hombre (aunque no me alegré de alegrarme). Se lo había preguntado a G. hacía unos días, que cual había sido la experiencia más dura de su vida. Fue una pregunta egoísta y me dio una respuesta generosa, una respuesta que me dejó intranquila por la noche, pensando en fantasmas y en lugares oscuros. G. me habló del Raval. Me dijo que allí los viejos se follaban a niños por diez euros. Muchas veces los violaban. Ella lo vio una vez. Cogió una botella y le pegó al hombre. Hombres serios, de la alta sociedad, con buenas familias y buenos trabajos (justo como el que está ahí leyendo el…

Cambio

Un cambio siempre exige una explicación. No puedes aparecer con falda cuando toda la vida habías llevado pantalones ni raparte la cabeza sin unas pocas palabras de consuelo para quienes ya se habían acostumbrado a una imagen de ti, a pensarte con los cuatro trazos de todos los días. Sin embargo las explicaciones no suelen ser demasiado verdaderas (poco a poco me acostumbro a que la verdad tenga diferentes grados). Por eso me las ahorraré. Acá está el nuevo jardín. Puede usted hacer picnics en él, o taichi o el saludo al sol.
Su jardín es suyo. Procure no olvidarlo.