Un cambio siempre exige una explicación. No puedes aparecer con falda cuando toda la vida habías llevado pantalones ni raparte la cabeza sin unas pocas palabras de consuelo para quienes ya se habían acostumbrado a una imagen de ti, a pensarte con los cuatro trazos de todos los días.
Sin embargo las explicaciones no suelen ser demasiado verdaderas (poco a poco me acostumbro a que la verdad tenga diferentes grados). Por eso me las ahorraré. Acá está el nuevo jardín. Puede usted hacer picnics en él, o taichi o el saludo al sol.
Su jardín es suyo. Procure no olvidarlo.
1 huellas:
Allí donde estés tú, me bastas como jardín.
Gracias.
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