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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Haikus de los Carrizales II

Hojas de té tras seis atardeceres olor a hinojo.






Haikus de los Carrizales I

La mariposa da a la roca negra fragilidad




El beneficio de la luz

La claridad es total de este lado
hay pocas sombras, aprovechan
los huecos que deja el sol en
cenital perpetuo.
Los ojos se acobardan del veneno lechoso,
¡el hombre ha conquistado por fin la fotofobia!
Y ama la vela, el rojo, las cortinas,
el fondo oscuro de las cosas.
El hombre aprenderá,
cuando sea de noche,
a respetar la ausencia de cristales tintados,
a descubrir los ojos ante el sol, como la hermosa dama se descubre
ante el guerrero tenaz que la ha ganado.
El ojo gana el sol y lo desprecia
el sol da luz la hombre y lo aniquila.
A este lado del mundo se ven colores pálidos,
comidos por el astro persistente.
El sol se inclina y deja
abandonado al hombre tras su paso.


(A Charo, que me hizo comer sol)

Sonido

La palabra nunca debió alejarse de su sonido. Esa es su verdadera forma. La forma de las palabras es el sonido y no el dibujo, es la voz humana que pronuncia, que gesticula, que da aliento a lo inerte. Flaubert pronunciaba cada una de las frases de sus novelas en voz alta para ver cómo sonaban, para ver si no fallaba su prosa, pues la prosa también tiene su música. Es una música más monótona, más tenue, más vulgar si se quiere que la de la poesía pero sigue siendo música.  Tendríamos que leer en voz alta. Escucharnos. Escuchar las palabras en la boca de otros y en la propia. Las palabras que una escribe y las palabras que una se encuentra por ahí, los cuentos, los poemas, pero sobre todo los artículos de periódico, las reseñas, los post, los mails, la palabra cotidiana. Pronunciar esas palabras que forman el idioma en el que vivimos, como quien vive en una piel que no conoce.  Durante algún tiempo estuve yendo a un bar de Madrid donde hacían jam sessions de poesía. La mayoría de los …