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Mostrando entradas de marzo, 2012

Leer a un padre

No soy una hija rebelde. Nunca lo fui, aunque lo parecía. Desde siempre escribía poemas como hacía mi padre y también me interesaba por la ética, como hacía mi madre. Hoy en día soy profesora como mamá y también (a veces) escritora como papá. Una buena niña, siempre tan preocupada porque la quisieran. Ha pasado el tiempo y he ido encontrado padres y madres ficticios a los que complacer o decepcionar, ante los que rendir cuentas de lo que hago mal o lo que hago bien. Supongo que es una necesidad de niña obediente.  Ordené la casa que mi madre abarrotó, gané los premios que mi padre no ganó. Parece un estribillo. Todo perfectamente adecuado, todo entraba dentro de lo que cabía esperar de mí.  De todas maneras siempre me costó más apreciar lo que ellos hacían que completar sus obras, no sé si porque cuando una obra es buena ya no necesita a nadie o porque una no puede apreciar lo que tiene cerca. Eran desordenados y caóticos, estaban tristes muchas veces, se hacían daño, se gritaban, se…