Ir al contenido principal

Bendición del absurdo


Benditos los absurdos de la tierra
en las olas
y las salas rompidas y los sueños.
Bendita sea tu imagen púrpura y dorada
que transfiere el sabor de lo bueno y lo bello.
Benditas las alas de los pájaros níveos,
posándose en el rostro de piedra de las cosas.
Los pájaros que traen rumores de otro siglo
y rompen con sigilo aquella luminosidad que nos habita.
Bendita sea tu cara, tus manos, tus caderas,
esa cadencia pesada de los pasos que imprimes
cada vez
que cruzas una puerta.
Vivimos en tu eterna voluntad de estar viva.
Por eso te bendicen los dioses y los astros:
para soplar la pátina de barro o imposible
que te cubre los ojos, las uñas,
la malicia,
y así dejarte libre, tan lejana en el mundo como una supernova
en el espacio,
tan nueva como esperan
los que supieron aguardar tu venida.
Recoge las miserias de hombres y mujeres,
a los niños mimados, a las palomas muertas. Ábrete
el pecho a golpes de música y de gritos.
Grita que estás entera, que
imaginas un mundo
distinto, y da tu bendición
a las cosas que nacen: las amapolas, las rosas
el acanto, las dalias, todas flores del sur que van al norte,
todas flores del norte
que viajan hacia el sur en aeroplano.
Reposa junto a ellas, como montaña o piedra que se mueve muy poco,
casi nada,
que apeas se transforma, que no está apenas viva,
que clama al cielo, despacio,
sabiamente, ebria de tierra y polvo y hierba y animales.
Así te alzarás tú,
bajo la bendición que está cayendo sobre todos nosotros
bellos, buenos y dulces,
eternos como imágenes del cielo,
absurdos como un mundo de pedazos y lenguas. 

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Qué fácil parece así crear una belleza que es tan compleja. Qué entera en tu voz. Flota en la memoria de los días grises

Entradas populares de este blog

Regreso

Sólo duele de verdad cuando regresas
Dejar cosas atrás no es complicado.
Lo difícil es volver a ver el mismo lado
Torcido por el tiempo lleno de arrugas gruesas
Pues mirar es mirarse en el espejo
Ya resistente a la idea, a Stendhal,
A la historia que quisiste contarte
Que te cuentas cada día desde lejos.
Nunca como esperabas, como un verso
Que muestra realidad ante tus ojos
Marcharse no es difícil, amigo mío
Llevamos una vida marchándonos de algo lo difícil, lo que desangra
Es volver para ver que aquello fue verdad
Que fuste la que fuiste,
Que el amor se mezcló con odio algunas veces
Que las tardes no habían sido cálidas,
Que traicionaste, que te traicionaron
Que nunca hubo perdón en la distancia.
Y luego, sin embargo,
Volver es volver a echar de menos.
No añoras hasta que tu piel recuerda
El olor familiar, el timbre de las voces, las paredes. Y vuelves a ser la que fuiste por
Un lapso muy breve, un instante fugaz
Un abrir y cerrar de ojos y mentiras.
La realidad ta…

India. Entrada.

Sales del avión. Coges el metro. El metro parece sacado del futuro, un metro que toda ciudad desearía tener: limpio, rápido, con información precisa de dónde te encuentras y cuánto te falta para llegar a tu destino (unas lucecitas azules se van encendiendo entre el nombre de una estación y otra a medida que avanzas). Incluso una luz roja te indica por qué puerta salir (derecha o izquierda). Ningún olor, ningún ruido perturba este universo organizado en luces de colores. Nada te hace sospechar lo que habita en la superficie, las riadas de gente, la ciudad palpitante.
Sales del metro. Te invade la oleada de personas, el perfume inciensado de pobreza. Atraviesas la calle negándote a todos los ofrecimientos, que pasan de la asertividad a la violencia. No, thank you, con tu ropa europea y tu piel extremadamente pálida y tu suficiencia. El hotel está cerca. Miras otra vez el plano: Sólo hay que coger esta calle, asegurarse del nombre en una placa, luego contar tres perpendiculares, torcer …

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…