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Him


Una va al cine totalmente entregada, dispuesta a dejarse maravillar, a suspender la incredulidad, en definitiva, una va al cine dispuesta a amar.
Y una sí, se encuentra dentro de una película que se llama "her", "ella", una película que parece querer reflexionar sobre lo que significa ser una persona y que, sin embargo y –no lo dudo– inconscientemente, lo que habla es de lo que significa ser mujer. Un loser, un tipo raro, un triste conoce el amor gracias a ¿qué? pues a lo que los hombres, en el fondo de su ser, esperan de las mujeres: un ser ideal, perfectamente inteligente, humilde, desafiante, obediente, siempre al servicio de las necesidades masculinas, sin necesidades propias. Y sí, por dios, claro que se enamora, porque joder, hasta yo me enamoraría de alguien así. El problema es que el ser "amable", el ser que socialmente tiene que cumplir esos requisitos somos nosotras, las personas sin pene. ¿Es el amor el que nos hace humanos? Esa se supone que es una de las "profundas" preguntas que plantea la película. Pero claro, es el amor totalmente occidentalizado y con roles estrictamente marcados de dueño y servidora. 
La película era sobre "her" pero yo sólo he visto a un inmenso "him", un ego masculino desplegándose en toda su complejidad y desarrollándose a lo largo de la película, como un personaje profundo, que evoluciona, que aprende, que cambia. Al ser sumiso her no lo reconozco como mujer, sino como fantasía emocional masculina. Nada me ha hecho vivir, ni ver, ni sentir amor (el único resquicio de verdad que le concedo a la película es la escena de la comida con la exmujer). No, no habla del amor, habla de cómo un "amor" servil y disponible transforma para mejor al tipo que lo vive. 
Y sí, sé yo que cansa que no me olvide de que soy mujer, de que vivo como mujer, de que quiero verme representada en todas partes cada vez que escucho, miro o leo, pero eso, el ser mujer, es algo que no se olvida fácilmente y cada vez soporto menos vernos vapuleadas, anuladas, constreñidas o idealizadas en las pantallas. 

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