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Una lectura en oblicuo de podemos




No puedo decir que haya leído cada palabra de su programa, que me haya enterado de cada detalle de sus polémicas, que sea, en una palabra, una opinión estudiada y aguda de la que os podáis fiar. Yo sólo miro la realidad de refilón, captando brillos que unas veces son ciertos y otras no, pero que, por otro lado, me permiten una visión de conjunto que no se distingue tanto de la verdad. 

ANTÍTESIS: Empecemos con la pregunta ¿qué es "podemos"? Os contestaré que es la nueva antítesis necesaria para que el sistema evolucione. Antes teníamos a PP y PSOE enfrentados, y podíamos cómodamente tomar un bando u otro, izquierdas o derechas, en esa dicotomía que parece que necesitamos, un "nosotros" y "lo otros" que nos devuelven una idea de identidad. Sin embargo poco a poco se han ido uniendo en una sola cosa, se ha fraguado un PPSOE en el que las similitudes pesaban más que las diferencias. Para Hegel llega un momento en que tesis y antítesis se unen en síntesis. Luego a esa síntesis se le opone otra antítesis. Bien, eso creo que es "podemos", es la antítesis que aparece cuando la otra oposición no existe.

MANTRA: Toda época de la historia tiene un mantra, una palabra o frase repetida desde la humildad de los cafés hasta las más altas esferas. Hasta hace poco este mantra era la "indignación". Estar indignado era algo tan positivo, tan cargado de razón, que hasta los políticos lo empleaban, de la misma forma perversa en la que Gallardón utilizó la "violencia de género" para hablar del aborto. Pues bien, el mantra de podemos es la CASTA. Este mantra es especialmente poderoso porque genera una cierta "conciencia", si no de clase, sí al menos de un "ellos privilegiados". Hasta ahora se aceptaba sin dudar que una parte de la sociedad era privilegiada. De alguna manera, que ellos existieran, que existiera gente con privilegios, nos convertía a todos un poco en privilegiados. Aunque fuera, en privilegiados potenciales. En realidad la igualdad no nos interesa, nos interesa que haya privilegiados, aunque nosotros no lo seamos, porque podríamos llegar a serlo. La igualdad significaría el fracaso del individualismo, cuando el individualismo es lo que nos levanta cada mañana y nos mantiene en el trabajo de 8 a 12 horas. La palabra "casta" ha liberado al pueblo de la acusación de "vivir por encima de sus posibilidades" (mantra principal de la crisis), porque ha cambiado la pelota de tejado.

MACHO ALFA: Pablo Iglesias dijo "yo no soy el macho alfa", pronunciando en voz alta –aunque fuera con un "no" delante– lo que todos pensábamos. Él es exactamente el macho alfa, el líder carismático, el que ganará las elecciones porque las abuelas así lo querrán. Podemos se sostiene porque hay un líder como él. Nos gusta un portavoz del que sentirnos orgullosos. No nos gusta la horizontalidad porque va en contra, otra vez más, contra la individualidad del capitalismo. Preferimos ser representados que decidir nosotros. Preferimos ser todos Pablo Iglesias a que Podemos sea "todos nosotros". Ojalá pudiera decir que me gustaría otra manera de organización, que creo en ella, que es posible, que "podemos". Lamentablemente no creo en esta sociedad lo suficiente como para afirmar tal cosa. Los gobiernos son reflejo de las sociedades. Podemos es un reflejo de los anhelos del pueblo, de los que no son "casta", pero se resisten a dejar de ensalzar al que más brilla porque creen que de alguna manera refleja su propio brillo. 
¿Verán alguna vez mis ojos una mujer al frente del gobierno de España? También soy pesimista en este aspecto. Las mujeres no tienen legitimidad simbólica para representar. Cuando un equipo masculino gana algo oímos por ahí lo de "hemos ganado", pero cuando es un equipo femenino nadie se incluye en la victoria. Entonces estamos orgullosos (y orgullosas) de "las chicas" que "han ganado", pero ya no es España, no somos todos. Creo que la presidenta natural del gobierno en estos momentos es Ada Colau. No sólo porque es una mujer, sino porque no esconde lo femenino ni se acomoda a un mundo de valores masculinos. Es una mujer fuerte, suavecita y maternal. Pero no, estamos orgullosos de ella, pero no queremos que ella nos encarne. Pablo Iglesias es el macho alfa, que ganará o se quedará muy cerca de otros machos alfa de otros partidos. 

DEMOCRACIA: Y sí, parece que vienen a rescatar la democracia. Por eso los llaman "populistas", porque la democracia, señores, es del pueblo. Y no, a mí tampoco me gusta. Creo que mis vecinos deberían estudiar a Hegel, a Marx, deberían estudiar los derechos humanos y la ética, deberían saber muy bien el formalismo de Kant y en nihilismo de Nietzsche, deberían saber mucha, muchísma más historia y conocer al dedillo la obra de Foucault. Por desgracia eso sería elitismo y no tiene nada que ver con la democracia. Para que el gobierno lo ejerza el pueblo todas las opiniones tienen que valer. ¿Me da miedo? Me da un miedo atroz, pero es lo que se supone que tenemos, por lo que hemos luchado, se supone que eso conseguimos tras la dictadura. La democracia no es un camino de rosas y, quizá, después de que el pueblo tome el poder realmente, se llegue a demostrar de que no era el mejor de los gobiernos posibles. Tenemos una idea naif e idealizada de la democracia, precisamente porque estamos alejados de ella, pero que pasaría si todas las cuestiones de estado pudieran ser sometidas a la opinión del pueblo? Vaticino que lo comprobaremos y vaticino que no nos gustará. Igual entonces nos volvamos a preocupar por la ética como pilar fundamental de las sociedades. 

INCÓMODOS: Lo que más me gusta de podemos es la incomodidad que ha causado en el bipartidismo español. Ha sido un enorme grano en el culo y es extremadamente divertido ver cómo se lo intentan sacar. Se sienten amenazados, porque sí, podemos es una amenaza. Amenaza no sólo su modo de vida, sino que amenaza la existencia de una clase social que se ha ido gestando poco a poco, una clase social que dicta las reglas sin someterse a ellas. 

INTERNET: Los partidos políticos tenían sentido en el pasado, cuando era muy difícil y costoso expresar la opinión para cada cuestión de estado. Hoy en día cada persona puede en segundos expresar su posición con respecto a cualquier tema. Los "representantes" se están quedando obsoletos, pues en realidad ya no hace falta representar a nadie. Nosotros nos podemos representar solitos, con un móvil y una aplicación. Podemos ha sabido conectar con la gente en el sentido literal de la palabra, se han movido en redes sociales y han contado con cualquiera que deseara votar en sus elecciones. Esto ha sido un experimento aislado, una sorpresa, pero poco a poco se va a tener que ir convirtiendo en la tónica general. En este sentido es el único partido no anacrónico. El que ha sabido entender que el votante, antes que ciudadano es "usuario", que la verdadera ciudad está en las redes.

SUEÑO: Soñé que estaba en un mitin de Podemos y que Pablo Iglesias hacía una paloma de origami que caía en mi mano. Quizá yo también sea una abuelita impresionable por el macho alfa. Quién sabe.

CONCLUSIÓN: Podemos no es la gran revolución que algunos esperaban del 15M, pero tampoco es más de lo mismo que piensan otros. Podemos es lo que nos gustaría de la democracia, para los que aún creen en ella, es el líder carismático que pelea por un pueblo que, en realidad, no quiere pelear por sí mismo. Podemos es el gobierno que se merece este país, para lo bueno y para lo malo. Esperemos que llegue un día en que se merezca algo mejor. Mientras ese día llegue, votaré al que hacía palomas de origami en sueños. 









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