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Mostrando entradas de octubre, 2015

Expectativas

Una vino a esta tierra del sur con ciertas expectativas. Los principios son duros, no pasa nada, se dijo una. No pasa nada si al principio no tienes mucho amigos o si tienes que hacer algún que otro recado antes de empezar a hacer cosas más importantes en el trabajo, o si no viene a verte mucha gente al principio, o si no publicas ningún libro de momento o si, en definitiva, empiezas poco a poco.
Lo importante es ir aprendiendo, desarrollándote, adaptándote. Poco a poco tendrás tu grupo, tu puesto, incluso tu familia. Esas cosas requieren un poquito de paciencia.
Han pasado seis años desde entonces. No puedo decir que esos años hayan sido malos, al fin y al cabo he tenido buenos momentos y lo he pasado bien. Es dulce compartir tu vida con alguien a quien realmente amas, con alguien a quien te gusta ver todas las noches al dormir y todas las mañanas al despertarte. El problema han sido las expectativas. La expectativa te pone en una posición de esperar, de estar verdaderamente convenci…

Cajeros automáticos

Los cajeros automáticos no sirven para ofrecernos dinero en efectivo, ni para pagar recibos, ni siquiera para saber el extracto de nuestra cuenta bancaria. Los cajeros automáticos en realidad lo que sirven es para medir lo pobres que somos. Lo hacen de una forma sutil pero infalible: el tiempo que pasas frente al cajero automático es inversamente proporcional a tu grado de riqueza.
Así los ricos muy ricos nunca pisan los cajeros. Siempre van a sitios elegantes con su colección de tarjetas vip. En esos sitios existen datáfonos y mujeres con falda negra y hombres de traje. Sólo los dependientes de lugares pobres manejan monedas y billetes.
Los un poco menos ricos sólo visitan el cajero en raras ocasiones, un sábado por la noche porque quieren tomarse un par de cañas más o porque de repente tenían que poner un billete cada uno para un cumpleaños.
Y luego hay toda una serie de cuerpos humanos, de todos los colores, géneros y razas, que se paran día a día frente a los cajeros, y una escala…

La familiaridad de los extraños

Era más fácil antes ¿sabéis? Era muchísimo más fácil enzarzaros en palabras cuanto estábamos más lejos, cuando no nos veíamos las caras, cuando apenas sabíais que era una sombra lejana, escribiendo desde algún lugar no concreto del mundo. Entonces resultaba sencillo hablaros con sinceridad extrema, sin ningún tipo de barrera, sin miedo a resultar hiriente o incomprensible. Luego qué pasa, que las palabras que tienen que salir primero no pueden, porque no resultarían adecuadas, porque luego hay que defenderlas, asumirlas, establecerlas en un lugar concreto, con personas concretas, que me miran, me huelen, me abrazan, con personas que establecen luego conversaciones conmigo.
La escritura exige esa dirección única de no tener que dar después forma a argumentos ni arrepentirse de lo dicho, la escritura no tiene piedad por los que nos rodean. Así que cuando quiere salir de pronto, a borbotones, como única manera de decir ciertas cosas, se interrumpe, se pudre dentro, y ya no puedes escribi…

Lo similar

Comparto con vosotros este poema, acariciado en un el aeropuerto de Nueva Delhi, que me surgió como una revelación que cambió muchas cosas.

LO SIMILAR

La curiosa naturaleza de las cosas,
Que generan cosas similares.
Las reuniones generan reuniones,
Los viajes generan viajes,
Una lectura conduce a otra lectura,
Y un amigo a otro amigo.
Así el dinero crea dinero
La pobreza, pobreza,
La violencia engendra otra violencia,
Normalmente perversa y más sutil,
Las guerras crean guerra,
La muerte, más muerte todavía,
La calidez, calor,
Lo tierno, más ternura,
Más amabilidad después de todo.
No es difícil lección
Es la palabra
Que se repite eternamente,
Una y otra vez
Como aprendiendose a sí misma.
Y sin embargo buscamos
en la lucha la paz,
en la discusión el entendimiento,
en el trabajo la riqueza,
En el aprendizaje la sabiduría