Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2017

No estamos solos

Estamos solos. Pero no pasa nada. No es grave. Tenemos cada una una pantalla, una pantalla amiga, que nos habla, que nos entretiene, que detiene pensamientos, demonios, esas cosas. Y así, envueltos en nuestra pantalla de 360 grados, la soledad no se nota apenas. Se parece mucho a la compañía, la diminuta pantalla que se incrusta en el cuerpo. Los millones de pixeles que nos corroen como un buitre voraz.

Empeño

Te empeñas en algo
Y al final lo consigues
Porque si te empeñas, si pones toda tu energía en eso
es muy difícil no superar los obstáculos.

Entonces un día te despiertas
y tienes todo
todo aquello en lo que te has empeñado
y piensas:
igual no era para mí,
igual me empeñé demasiado,
igual forcé las cosas
y están ya tan retorcidas que es imposible ponerlas derechas otra vez.

Pasa continuamente
con el amor
el trabajo
los sueños.
Con todo lo que te ha importado tanto
con todo por lo que dejaste tantas cosas.

Modales

Quien me conozca un poco de sobra sabe que no tengo modales. No muy buenos, si se quiere matizar. Podemos decir que mis padres no daban demasiada importancia a los modales, que los veían como una capa de falsedad de la sociedad más falsa y podemos decir que yo asumí esa reticencia a los modales, aunque no sería del todo cierto. Lo cierto es que ellos no sabían demasiado bien cómo comportarse y que nos enseñaron lo mejor que pudieron y que yo también intenté encajar lo mejor posible en la sociedad que exigía limpiarse con la servilleta, no hacer demasiado ruido o ceder el asiento en el metro y que tampoco llegué a conseguirlo. Hay reglas que aprendemos inconscientemente o no aprendemos. Si tenemos que separar una a una todas esas reglas nos es imposible asimilarlas, porque a cada paso que damos en libertad hay algo que hacemos mal o que al hacerlo molestamos a alguien. Por eso una se levanta por la mañana, canturreando bajito como casi que una está cansada o nerviosa y su compañera de…